Mi familia y la tuya y la tuya...
01.01.08 @ 11:00:00. Archivado en Vivencia

Es la mía, pero es también la de muchos conocidos y amigos. No se puede llamar "modelo", pero sí "prototipo". No es familia cristiana...[ya] pero no presume de no serlo. Lo fue, pero ha salido ganando con el cambio. Queda un rescoldo femenino de religiosidad, confianza en Dios, amparo en su poder... ¿pero hace cuántos domingos que no aparece por la iglesia?
Y los hijos, que todavía no son de las huestes del Cid --por lo de "campeador"-- ya que no campan sino que sientan sus reales veinteañeros en el solar patrio/matrio, tiempo ha que vieron la inutilidad de tales relaciones divinas cortocircuitadas por personajes ensotanados.
Y sin embargo ¡es una familia feliz! Como la tuya y la tuya y la tuya.
¿Se puede pedir algo mejor a la vida? Gente --los hijos-- que ve con juicio sereno dónde están los problemas y cuáles son las soluciones, que consulta a sus mayores, que reparte alegría y comprensión por doquier, gente participativa, amiga de sus amigos, cumplidora con su trabajo hasta extremos vivenciales, orgullosa de sus pequeños o grandes logros, ufana de sus conquistas y premios...
¿Puedo hablar mal de la sociedad si la miro a través de los ojos de quienes le suceden? Pues no. Pero al oír al segundo de a bordo de la parroquia --coadjutor-- despotricar contra esta juventud sin principios, descreída, desgobernada, soberbia y ensoberbecida... parece que me están hablando de trasgos diabólicos fruto de la imaginación recalentada del "sotanas".
He leído en algún que otro blog cómo se ufanan algunos de haber participado en tal o cual Eucaristía con su familia, cómo han acudido en peregrinación a tal sitio, cómo se reúnen a rezar el rosario, cómo acuden en procesión al cumplimiento dominical... Pocas familias son, desde luego, pero me parece estupendo por lo que de convivencia familiar supone.
Pero si esto lo comparo con las sesiones de "siete y media" o ajedrez, con el concierto en tal sitio, con las veladas después de la cena en que unos a otros nos quitamos la palabra para comentar tal o cual acontecimiento, con el "hacer cuentas para tal cosa", con la visita a tal familiar, con la sesión común de TV, con cambiar tal o cual habitación... sigo diciéndome que "no hay color".
También esto es humanismo, un humanismo que vive a tope la vida dentro de una familia sin necesidad de teñirlo de cosas raras superpuestas, impuestas o contrapuestas.
Y esta familia no sintió la necesidad de manifestarse el domingo pasado para reivindicar nada que le falte.
Pero como hoy es el "Día de los Deseos" --feliz año, que sea un año venturoso, que sea un año pletórico--, a todos los que esto leyeren les deseo que...
-- recuerden que el único refugio seguro en su vida será siempre, si quieren, su familia
-- las primeras barreras que rompe la buena voluntad son las que pudiera haber dentro de la familia
-- pase lo que pase hagan hasta lo imposible por mantenerla unida
-- se entreguen de corazón unos a otros
-- no mancillen con su conducta su nombre
-- no quiebren deseos y confianzas puestos por padres, hermanos... en cada uno de ellos
-- fomenten unos a otros el deseo de superación
No son deseos inalcanzables. Baste por hoy el deseo de que "sean felices dentro de su propia familia".
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"La familia que reza unida permanece unida". Frase solemne. Sin embargo, se puede parafrasear: La familia que "juega" al parchís unida o que "disfruta" de vacaciones unida o que va al fútbol unida... permanece unida. Dios será un "recurso" para vivir feliz en familia. Pero no un requisito "sine qua non".
Pienso que lo substancial no hay que ponerlo en los miembros que componen la familia, sino en la "relación" que existe entre ellos.
La familia que "busca ser feliz" permanece unida.
FELIZ AÑO 2008.
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Asoc. Humanismo sin Credos
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