Un mentira lleva a prisión a unos jóvenes.
29.06.07 @ 19:00:00. Archivado en Actualidad

Unas muchachas fingen haber sido violadas, denuncian a unos jóvenes y éstos son recluidos en la cárcel de manera preventiva. Todo falso.
"La ley del Far West,
dispara primero,
pregunta después".
Voy a contar mi caso.
Los hechos de los que fui paciente protagonista sucedieron en marzo de 1973 en el Parque Estoril I calle Burdeos, 2, de Móstoles, por si alguien quiere recabar datos de lo que allí pasó. Para mí hechos que daban la razón al chascarrillo que se contaba de Móstoles por aquellos años(1).
Ciudadano de Madrid en alguiler, en aquellos años en que el boom inmobiliario hizo reventar los pueblos de los alrededores, compré un piso en Móstoles y allí que me fui a vivir recién casado. Fueron siete años felices: formación del nido, hogar cada vez más confortable, amor a raudales, niños que llegan, mucho trabajo, mucha ilusión, amigos que se van haciendo entre los vecinos... Pero también vecinos perversos y pervertidos. Eran los años en que comenzaba a sedimentarse el aluvión migratorio. Y me tocó en "mala" suerte.
Trabajando en Madrid, los porteros de mi edificio, S. y M., buenas personas, cuidaban nuestros renacuajos. Ellos también tenían una hija adolescente. Ninguna queja, es más, mucho que agradecer.
Un día que no debería haber conocido el sol, al regresar por la tarde del trabajo a casa, hecha un mar de lágrimas nos hace saber la mujer del portero que a su marido lo han detenido; que está ingresado en Carabanchel; que lo han acusado de violar a una niña de ocho años; que todo es mentira; que no hay más que envidias aquí...
Estupefacción, asombro, incredulidad, indignación... Ni siquiera se me pasó por la cabeza que S. fuese capaz de tal felonía. Confié ciegamente en su inocencia, como así resultó a la postre. Más, empezando a saber la catadura moral de aquellos que le habían denunciado: el padre era conocido por "el ciervo", según me dijeron mucho más tarde; la instigadora una vecina de cascos ligeros que recibía las visitas con sólo una camisa por encima; el médico que certificó la violación, extraño al edificio, se beneficiaba a una de las promotoras de la calumnia...
La comunidad de vecinos, ante esta noticia, se transformó en un hervidero de rumores: "Quién lo iba a decir... Y también cuidan a unas niñas pequeñas... No se puede uno fiar de nadie... ¿Y cómo sigue dejando a sus hijas con tales personas este vecino? Hay que hacer una Junta Extraordinaria para echarles de la Portería...".
Y así fue. Creo que había más familias allí que vecinos del inmueble.
No, hasta que uno no ve la presión que supone una masa de energúmenos enardecidos, crispados, incapaces de razonar, movidos por la ira e incitándose unos a otros, no se da cuenta del peligro que corre cualquiera que se ponga enfrente.
No era defender al proscrito, era buscar una miaja de sosiego y calma, tratar de pensar, tratar de decidir con la razón y no con la visceralidad provocada por "tal hecho"... Fui yo quizá el único que habló en contra de la toma de decisiones precipitadas:
¿No podemos esperar a que decida el juez?
¿Quiénes somos nosotros para privar de un puesto de trabajo y destrozar una familia?
¿No se nos ha ocurrido pensar en que puede ser inocente?
Yo no conozco al "padre de la criatura" supuestamente violada, y para mí y supongo que para el juez tan inocente es él como el portero"...
Gracias a que había una mesa de por medio y personas que lo sujetaron, no recibí una paliza allí mismo por parte del "padre de la criatura".
No, nadie puede hacerse idea de lo que es enfrentarse a una masa fuera de sí que busca desahogar su frustración como sea.
Pues allí se votó por abrumadora mayoría despojar del puesto de trabajo a esta familia. No me atreví ni siquiera a votar en contra: de unos setenta vecinos, creo que fueron tres los que se abstuvieron conmigo.
¿Y en qué quedó todo? En que el forense examinó a la niña ¡y no tenía ningún signo de violación! En que el trasfondo de los denunciantes era un patio de crónica rosa de lo más oscuro, en que el desalmado profesional de la medicina se beneficiaba a la mujer instigadora. En que el nivel de vida del portero --albañil primero y "enchufado" después-- era bastante superior al de muchos vecinos y eso era algo intolerable. En que el portero pasó casi mes y medio en prisión... hast a que el dignísimo señor forense se dignó entrar en el caso.
¿Y cómo terminé yo? Pues vendí el piso a los pocos meses --el ambiente era irrespirable y habían circulado amenazas-- y me marché de allí. Salí ganando en ambiente comunitario. Y, tras la puesta en libertad del portero y perdido su puesto de trabajo, rompí toda relación con ellos. Mi sentido de la justicia sufrió una bofetada precisamente por parte de aquellos que debieran haberse refugiado en ella.
¿Por qué? ¡Por indignación! Primero me enteré de que habían dicho que "no podían volver a la portería por vergüenza"... pero luego supe que esta familia se había enrolado en una secta, no "testigos de Jehová" o "evangelistas", sino a la de "matrimonios cristianos" que por esos tiempos comenzaba su auge. Allí encontraron refugio. Y que, por seguir el ejemplo de Cristo, prefirieron sufrir todo en silencio, perdonar y no denunciar a los calumniadores...
Inocente de mí, confiado en que la sensatez, el sentido común, la cordura y el juicio imparcial puedan imponerse; inocente, precisamente, al proclamar el principio de inocencia ante la chusma hambrienta; inocente por no saber hasta qué punto las creencias pueden cegar la inteligencia... Claro, con apenas mis 3o y pico años recién estrenados. Lo malo es que sigo pensando lo mismo. Y he seguido recibiendo bofetadas por el mismo lado...
(1)--"¿Crees en el más allá?
--¡Cómo no voy a creer en el más allá si vivo en Móstoles!"
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Tu eres el responsable de tu propia vida. Tanto en sociedad como en tu intimidad: incluso de tu aburrimiento, incluso de tu felicidad. Eso es lo que dice la Psicología.
Buenas noticias: tienes ante ti un huevo de cosas que hacer.
De manera que quien cree que Dios es "el ayudador mágico" y luego se enfada como tú porque le imputa que 'no ayuda', ya sabes, sufre de síndrome de ídem. En realidad...
He aludido a la acittud de los "perjudicados" como contraste y disparidad respecto a los que se autoproclaman "santos".
Saludos
Saludos
Cuando tenga un poco más de tiempo, os contaré otra injusticia y ejemplo de cómo el pez grande se come al chico ( o de cómo un día PH se enfrentó a El corte inglés)
Blogger, el tal S. lo único que me despierta es una pena tremenda. Callarase y no enfrentarse a las cosas, al final produce úlcera.
Y ésta, que es una joya:
"padre que no disciplina a su hijo, lo tiene como bastardo".
Qué belleza de sociedad sería la formada por HOMBRES esforzados cada uno en su campo, amantes de la cohesión del grupo, eso que ha costado tan enormes montañas de energía,.. quienes al ver a alguno de los 'miembros' de ella cometiendo cosa perjudicial contra los demás o contra la sociedad, lo denunciara inmediatamente sirviendose de su móvil y enviando la foto 'finish' al ordenador central donde todo se corrige para beneficio del NOSOTROS.
Claro, que para esto, el ciudadano tiene que saber que la Sociedad es 'suya'; hoy es del político, un intruso que le dicta los protocolos, la ley, uniforma a la Policía, y administra el 'haber'.
La realidad es que Dios hace todo lo contrario, manda a la policía de la Naturaleza, y ésta sin tener que 'despachar' con aquel, acaba con el asunto instantáneamente: los que han conseguido sobrevivir de las escalofriantes escenas que la raza humana y toda raza ha pasado, es porque no era un 'pasivo', sino un ... pragmático. Alguien que 'busca' solución. Y si no la hay... la inventa.
La intuición humana LIBRE está precisamente para eso.
El ciudadano TIENE que mostrar a toda la ciudadanía cuales son los protocolos admisibles y aquellos otros que como el del artículo... promueven una sociedad de hombre-masa. A la larga, todos perjudicados.
Tranquilidad viene de tranca, esto es un antiguo dicho,... que su...
Resulta indignante y despreciable la reacción de los vecinos. Pero de hecho, desgraciadamente, se trata del "impulso humano más primario", la irreflexión y la vehemencia (¿o la demencia?)
Un dato me admira. El silencio de las víctimas por "motivo religioso". Te aseguro que personas de otra confesión que se autodefine la "verdadera", no sólo no aguantan si se les denigra (que se dan también casos) sino que son algunos de ellos quienes desacreditan y calumnian. Y parece como que no sienten remordimientos. Lo digo por experiencia.
... lo único bueno que está ocurriendo es que no hay ciudadano imbécil, y ya todos 'saben' que el sistema político actual se ha desprestigiado, y buscan solución... cuando tengan a la mano la tecnología -y ya la tienen- de forjar ELLOS la ley, y por ésta, el sistema Económico, y el policial, y el judicial, toda esta mugre habrá acabado, y el hombre mirará al hombre por las calles como aquellos que se respetan.
Pero, seamos realistas, unas poblaciones grandes como las del tipo que vienen sólo se pueden conducir por un sistema judicial que funcione, y un sistema policial y una ley que persiga delitos como los que expone el artículo. Pues la sociedad toda debe 'saber' que quien falsamente denuncia, comete un delito que le lleva a la ruina.
Es el mérito de la Democracia, pero ésta ha de ser estricta, no la actual, atiborrada de 'derechos humanos' que forjan un hombre sin responsabilidades y sin excelencia, una masa amorfa sin criterio, o con pensamiento acrítico grupal, que es lo mismo,... propiciado desde 'arriba'. No hay más que ver los debates entre los políticos. ¿Es, esto, una democracia?
¿hasta cuándo el estado general de anula...
Esto es comprensible sólo desde el prisma de la Circulación de Elites, que desde arriba procuran sobre todo que la gran mayoría no tenga la autoestima propia de HUMANISTA. Es, precisamente, la condición para ser regidos por la minoría.
La dignidad del HOMBRE sólo le viene a éste, NUNCA AL GRUPO, y se obtiene cultivando el criterio, criterio que luego le hace 'responder' en una situación dada sin ser tributario al partido o a la iglesia que domestica las masas.
Así, Juan en el desierto, ante una opinión pú...
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