Hoy es día de reflexión: ¿reflexionamos sobre educación?
26.05.07 @ 09:00:00. Archivado en Educación
... sobre experiencia educativa... sobre ejercicio de la autoridad.
Aunque no sea asunto estrictamente “religioso”, sí incide en aspectos que condicionan el "humanismo" de cada individuo. La educación, base para el más elemental de los humanismos.
Algunas veces a uno le entran ganas de abofetar al "ser" que, no por tener micrófonos y masas baladoras delante, deja de ser tan idiota como aparece y parece.
Un candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid se enfrenta a su oponente con expresiones como ésta:
“Nunca tendrán que arrodillarse [los niños] ni ante la nobleza ni ante el poder”.
Podría uno tachar la expresión como tópico extraído de arengas de los años 20 ó 30; se podría tildar la frase de boutade; se podría referir uno a la demagogia facilona; se podría hablar de insulto a la inteligencia; de insulto a la nueva sociedad española que ya olvidó tales antiguallas mitineras... Pero ¡es que ofende siquiera tener que hacer el esfuerzo por combatir con mentes tan vacías!.
Todo ello a propósito de la educación. Se han hecho tantas barbaridades en los años que llevamos de democracia que no extraña nada la desilusión de muchos docentes, especialmente los que conocieron años mejores, entre otras cosas por el escaso apoyo en el ejercicio de su autoridad. ¿Llegará un día en que se pongan de acuerdo los partidos? ¿Llegará un día en que decidan sólo personas preparadas?

Permítaseme alguan reflexión fruto de tantos años pasados en la enseñanza, la mitad de los cuales en funciones directivas. ¿Ya no se puede hablar del esfuerzo? ¿De la recuperación? ¿De la sana competitividad? Pues caminamos hacia el reino de los borregos.
1. La excelencia: no se puede contradecir a la vida ni a la sociedad en la que se vive. La sociedad es una búsqueda permanente de “espacio”, “alimento”, “calidad de vida”... Eso no se consigue con igualitarismos banales. Quien enseñe al niño el buenismo, la democracia en todo, la necesidad de que las opiniones personales no sólo se digan sino que se impongan, tiene el batacazo vital y laboral asegurado.
Lo queramos o no, en todas las profesiones hay gente mejor preparada que otra o más decidida o con más ganas. Generalmente el que más se esfuerza o trabaja, obtiene puestos mejores. Además nada es igualable a la satisfacción que proporciona el trabajo bien hecho.

Una de mis ideas fijas que procuraba transmitir a los padres de hijos recién accedidos a Primaria era ésta: “Digamos que vivimos 85 años. Sin embargo la vida futura se decide entre los 10 y los 22 años. ¿Es mucho pedir a los padres que vuelquen todo su ser y su actividad en los hijos en esas edades, que sean terriblemente exigentes –y preocupados y entregados y cariñosos y seguidores y estimuladores— durante estos doce años? De todas formas, sean buenos o malos, a esa edad les perderán”.
2. El sentido de autoridad: he sido jefe durante 29 años de 30 personas; ahora dirijo un grupo cultural de 20 personas, algunas con más años y más experiencia que yo, pero sin ganas de “dirigir” el cotarro.Todos se me tiraban a la yugular a la mínima oportunidad –que la autoridad también tiene que hacerse sorda muchas veces--, pero en todos se percibía la necesidad de que la misma se ejerciera.
La gente no entiende una autoridad democrática, una autoridad compartida, un perenne referendum en las decisiones. Es labor de la autoridad, sí, recabar información, pedir opiniones, “hacerse una idea” v.g. entre el consejo de dirección –personas que saben de qué va la cosa--... pero a fin de cuentas quien decide es uno, porque además ¡eso es lo que le piden los subordinados!. Y cuando la autoridad se ejerce, el subordinado --que no siervo ni súbdito-- la respeta y la acata.
Hay profesiones, podríamos decir todas, en las que no se puede actuar por procedimientos democráticos:¿Un director de supermercado recabando información de los empleados sobre dónde y cómo trabajar cada uno? ¿Un piloto recabando la opinión de los pasajeros? ¿Un director de orquesta pidiendo opinión sobre tal o cual pasaje? El niño ve natural el ejercicio de la autoridad y además lo exige. Hay en todos, niños y adultos, una como innata tendencia a que las castañas del fuego se las solucione otro.
3. Solución al fracaso escolar: lo más fácil, bajar los contenidos educativos y todos iguales, todos aprobados. Está bien el aprendizaje de “mínimos”, está bien la ayuda complementaria, está bien el refuerzo educativo... pero no se puede poner el listón educativo “a la baja”. Por luchar contra la traumatización del niño suspendido, han terminado creando una generación de traumáticos: todos aprobados (pero todos suspendidos también).
¿Alguien piensa que por bajar el listón, todos son campeones en salto de altura? Pues eso ha sucedido. Recuerdo un año en que el APA del colegio, para una competición de judo, ¡compró tantas medallas como participantes! ¡Todos campeones! ¿Qué pasó? Pues que los niños ni siquiera se pusieron la medalla. Algunas terminaron tiradas en el patio.
Con saber que Francia está en el extranjero, ya se conoce toda Europa; con saber que una catedral tiene un estilo arquitectónico ya vale: cuál sea, ya se estudiará en la universidad; y en matemáticas, con sumar basta, que restar es cosa de ricos y de derechas.
Si a un niño –también a un adulto—se le pide 100 es posible que llegue a 40. Lo seguro es que si se le pide 20, jamás llegará a 30. ¿Solución al fracaso escolar? ¡Es tan complejo el asunto que no cabe meterse en este berenjenal aquí!
4. La disciplina en las aulas. ¿Se puede discutir algo tan elemental como eso? Los niños no están capacitados para tomar decisiones; los niños son discentes, no docentes ni rectores; los niños aceptan de buen grado las normas... Un niño ve como algo natural entrar en el colegio a las 9:00; que se respete el trabajo de los otros; el hacer caso al profesor y cumplir lo que él dice; que haya silencio para poder atender y entender; que las malas acciones reciban reprimenda o castigo; que no se tolere la indisciplina sistemática... Otra cosa es que su indolencia le lleve a querer lo contrario. ¡Es que esto ni siquiera debería ser asunto a discutir, pero sí a respaldar!
5. ¿Profesionalidad? La misma responsabilidad se le debe exigir a un niño en la proporcionalidad de sus tareas que a un físico nuclear controlando una central o a un granjero sacando el mejor partido de sus vacas.
Se puede aprender jugando, pero aprender no es un juego. Existe una sensación de que la verdadera profesionalidad estudiantil comenzará en la Universidad. A partir de la Universidad sí, hay que exigir y dar el máximo para llegar a ser verdaderos profesionales: no, éstos comienzan a serlo desde que pisan una escuela.
Un ejemplo de enseñanza semi-vacía son las actividades complementarias que inundan los supuestos tiempos vacíos de los niños: yudo, kárate, música, violín... No sirven de nada si al niño no se le exige profesionalidad, si no se le pide la perfección en lo que hace.

Dejemos de lado otras cuestiones sangrantes como aquello de que pasaran de curso con asignaturas pendientes; los exámenes de septiembre suprimidos; las notas...
Sé que, en el fondo, todos los dirigentes defienden estas ideas al menos en su fuero interno, pero algunos las esconden porque parecen "fachas", "carcas" "traumatizantes" o pasadas de moda.
--Pues mire Ud, Señor Partido/Quebrado, mi voto no está pasado de moda, porque mañana voy a pagar en el Supermercado de la Democracia con él.
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Se trata por lo tanto de 'disciplina', el término militar de la excelencia, pues la sumisión, que es fabricar ciudadanos para la ciudadania, es como el catecismo: nunca va a forjar un HOMBRE, sino un 'sumiso'... desde luego jamás uno que lleve dentro de sí el espíritu de Esparta, por ponerlo en términos del "Hombre es la medida de todas las cosas" de Protágoras.
Yo me imagino al Leónidas de Esparta en democracia como el Juan el precursor, un hombre que desde 'niño en los desiertos' ya clamaba por la excelencia y no tuvo Iglesia sino que ésta fue su enemiga. Lo mismo le pasó al Maestro. Así, está en nosotros mover a los niños, no a que sean hombres, sino excelentes militares del pensamiento, verdaderos legisladores y hombres de espíritu.
Ser maestro, querido Blogger, es el gobierno de los notables, y en una democracia de alta tecnología don...
Quien dice enseñanza, dice familia, otras instituciones y grupos intermedios entre el poder político y los individuos, grupos que podrían servir de protección al individuo ante ese poder.
Devaluar el principio de autoridad, alli donde esté, cualquiera que sea su forma, concentrándolo en los políticos: revolución al servicio del totalitarismo.
Donde es necesaria la auctoritas por preparación, con el consiguiente prestigio merecedor de respeto, se rebajan las exigencias para desempeñar los puestos. Por si los alcanzan personas preparadas, se les priva de imperium, para que se desmoralicen.
Aplicado esto a la enseñanza: para ser profesor, se exige poco; los contenidos, banales; sin imperium sobre los alumnos. Motivación en profesores y alumnos: nula. ¿Para qué molestarse en enseñar o en aprender?
La enseñanza, tal como venía siendo concebida, se acabó. De las aulas salen borregos dóciles a cualquier dictadura y a la manipulación a través de los mass media. Unidades de masa andante dócil al imperium de los políticos, que lo han monopolizado.
Quien dice enseñanza, dice familia, otras instituciones y grupos intermedios entre el...
Un poder político golpista no tiene auctoritas, no tiene legitimidad; un profesional sin preparación suficiente, tampoco tiene auctoritas, profesionalmente carece de legitimidad para dar clases.
Es legítimo desobedecer y, en su caso, derrocar, a estos poderosos, porque mandan, no gobiernan. Los inmorales no merecen gobernar: no tienen potestas porque les falta la auctoritas. Su mando es ilegítimo.
El imperium es fuerza, ha de imponerse, si quiere ser obedecido, va de arriba abajo, no es respeto: éste va de abajo arriba, porque es reconocimiento. Es lo propio de profesionales incompetentes o de quien llega al poder político mediante el golpe de Estado, (por ejemplo, violando una jornada de reflexión preelectoral, precedida de un golpe sangriento), que ha de mantenerse en el poder mediante la violencia y que, desgraciadamente, ha de ser sacado de él mediante la violencia, como la historia demuestra.
Hay otro asunto que sobrevuela el mundo de la "auctóritas", la confusión entre poder y autoridad. La autoridad llega hasta el límite de la INCOMPETENCIA: cuando ésta se sobrepasa, sólo el poder sustenta a la autoridad. La política mal llevada, el arribismo, las listas cerradas... han traído consigo una caterva de incompetentes. Lo que antes hacía una persona competente, ahora lo tienen que hacer cinco. Y así nos va.
Con talante.
Con los medios de comunicación (adoctrinamiento/alienación/dominación) de masas, la educación es continua, universal y durante toda la vida de las personas. Incluso, más poderosa que la institucional (escuela, universidad). La formación institucional es sólo una parte de la "socialización".
Un programa revolucionario ha de proponerse socavar y desprestigiar todo lo que suponga autoridad y respeto (en general, los valores de la sociedad con la que se pretende acabar), no sólo en la escuela y en la universidad, sino en todos los ámbitos sociales. Los medios de comunicación de masas son un arma formidable a este fin.
Destruyendo los valores de una sociedad, se cambia ésta.
Es una revolución "silenciosa". Pretendió imponerse en China con violencia física, con el genocidio de todos conocido. Ahora, el método es la violencia moral, con la sonri...
Ésta, y recabo la opinión del blogger y de algún que otro interviniente por si estoy errado en mi apreciación, se ha ideologizado, manipulado y sometido a tales vaivenes políticos, que la han convertido en el punto de conflicto de una sociedad apesadumbrada por una peligrosa falta de ideal de futuro. Pienso que la revolución, cambio o lo que fuere, próximo o distante, no vendrá de las iglesias, ni de los estados ni de las corrientes culturales: vendrá de los ámbitos educativos o de programas sociales relacionados con la educación.
Pido opiniones sobre el particular. ¡Ánimo sr. Blogger!
Pero le falta algo muy importante: una referencia a la necesidad de educar en el respeto. Si no he leído mal, la palabra "respeto" no aparece en su comentario.
Habla de autoridad, de imponer, de exigir, de disciplina...
Por otra parte, no me extraña que no mencione la palabra "respeto" quien en tantas ocasiones ha demostrado no respetar las creencias ni los contenidos de la fe de los "crédulos".
Faltando el concepto, es lógico que falte la palabra.
Pero, ¿cómo hablar de respeto? ¿Y precisamente hoy, en que debe respetarse la "jornada de reflexión", con el precedente del golpe dado antes de las últimas elecciones?
Está claro que el político aludido sólo busca el voto fácil y no el bien común.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Asoc. Humanismo sin Credos
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