11 Febrero. Virgen de Lourdes o despropósitos consentidos.
11.02.07 @ 17:00:00. Archivado en Credulidad

Los despropósitos que generan las religiones --apariciones, visiones, fantasías, delirios, imaginaciones, milagros, sanaciones--, son de tal calibre y magnitud que no se entiende cómo personas pretendidamente sesudas –los doctores de la Iglesia— no se planteen la exclusión de todo ello de su espacio sacro.
Estas manifestaciones religiosas nada tendrían que ver con la esencia de la religiosidad pero aquí suele suceder al revés, que estos epígonos pseudopsicológicos pasan a ser el fundamento de lo que se cree. Al menos lo son para muchos, escudados en el marchamo de autenticidad que la Jerarquía otorga.
Su esencia, la que procura una existencia acorde con aquélla, sólo genera subsistencia.
Nada hay más irracional e incluso impúdico que esas manifestaciones que repugnan a la inteligencia. Se miren por donde se miren, ninguna de ellas resiste el mínimo análisis científico y psicológico.

Desde el momento que jerarcas máximos como Pablo VI o JP-2, con su presencia y favor, dan aquiescencia a Fátima y Lourdes, el mismo marchamo de autenticidad tienen todas las demás visiones y apariciones.
Y no son pocas: desde aquellas de 1846 en La Salette, hasta 223 apariciones públicas y con relevancia en las masas se llevan contabilizadas... de ellas 56 en España (1)
La credulidad de lo grande debiera admitir lo chico. No hay diferencia cualitativa.
Únicamente el gigantismo del tinglado es lo que confiere tintes de veracidad a tales fenómenos para-normales. Cuando prevén que se les puede escapar de las manos es cuando los máximos jerarcas estampan el sello de autenticidad.

Fátima y Lourdes no dejan de ser sino antros concentratorios de lo que de más bajo y ruin genera una religión. ¿Es esto atentar contra las ilusiones de tantas personas bienintencionadas? En modo alguno: es clamar contra el descaro y la desvergüenza de quienes se prevalen de la indefensión humana.
La lógica de lo ilógico.- Porque, sinceramente, no encuentro la diferencia entre unos hechos "milagrosos" y otros: unos son calificados de heréticos o aberrantes, otros forman parte del dogma; unos, son estafas, otros son verdades a creer; unos son producto de concilios y tratados teológicos, otros son fruto de mentes calenturientas o perversas.
Los hechos milagrosos que se cuentan hoy de ciertos --casi siempre “ciertas”-- videntes se tachan de cuentos cuando no estafas. Veamos unos cuantos cuentos relacionados con la credulidad religiosa:
el Espíritu Santo sirve de guía al automóvil para presenciar una aparición;
un olivar se llena de flores blancas en una tarde;
alguien se cura del cáncer por beber aguas fecales;
a la vidente se le sale el ojo de la órbita y se sitúa en la frente;
en el “palacio del rey David” una novia se desposa con Jesucristo ante trescientos invitados;
desaparecen de los sagrarios de los alrededores tres mil hostias y caen sobre una vidente;
tres niñas bajan corriendo una empinada cuesta de espaldas y de noche sin caerse;
un juez dicta las sentencias guiado por la Virgen;
la cocinera ve la cara de Jesucristo en una sartén recién fregada;
alguien recorre distintos lugares, en los que se aparece sucesivamente la Virgen, buscando un terreno “autorizado por las ordenanzas municipales” para erigir un santuario a la virgen...
Compárense con estos otros y se verá que no hay diferencia cualitativa ninguna “quoad rem”:
por pronunciar unos deseos, éstos se cumplen;
por mirar al interfecto, queda limpio de lepra;
por recibir agua en la cabeza o sumergirse en el estanque desaparecen culpas ¡no cometidas por uno mismo!;
por decir “fiat” a un ángel, la mujer queda preñada;
por decir “esto es mi cuerpo” algo cambia de sustancia;
dijo que después de muerto resucitaría –por cierto, lo dijo unos cuarenta o cincuenta años después del evento— y resucitó...
¡Y se creen, entre otras razones, porque sucedieron “en los orígenes”!
(1) Datos recogidos del libro de J.Torbado "Milagro, milagro".
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el negocio actuales, aunque también el fervor verdadero, con los hechos originales.
¿Es verdad o no que en Fátima, el 13 de Octubre de 1917 hubo un fenómeno solar inexplicable, que fue preanunciado por la Virgen a los pastorcillos, y que hubo miles de testigos e incluso crónicas periodísticas de enviados que se tenían por ateos y que tuvieron que dar cuenta y rendirse al fenómeno?
Pues si lo es, tratemos con más humildad el asunto
Lo peor es que la Iglesia, que no ha reconocido como "doctrina auténtica" las apariciones, ni éstas ni ninguna, impulsa y promueve estos "efectos" paranormales porque fomentan la "piedad" y estimulan la "fe".
Claro, no dicen nada de la credulidad provocada por la farsa. Se les derrumbaría el chiringuito.
En un libro de espiritualidad, la venerable TAL habla de "pirados por la Virgen". ¿Ésos sí pueden ser pirados?
Pues yo lo soy del sentido común... o lo intento.
Bueno, uno prefiere ser pirado antes que "nada-nada": "capisci"?
¿QUIÉN TE LEE...? Ya que Prudencio los cita: "El que se pica ajos come" dice el refrán. Te regalo otro mío: "No tomes en cuenta al que no argumenta"
PRUDENCIO: la misma "constancia" que tiene la Iglesia en mantener tales irracionalidades... ¿Y no repite la Iglesia, año tras año, domingo tras domingo, las mismas cosas? La doctrina y los hechos son los mismos, pero las personas cambian. El mensaje hay que repetirlo y las denuncias también. Sólo en nuestro tiempo la gente se atreve a denunciar estos tinglados y debe hacerse hasta que desaparezcan. Espero que con la ley en la mano.
HIRUNDO: lo mismo me pasó a mi. Hay que ver "todo eso" por dentro para darse cuenta de la degradación personal y del obsceno aprovechamiento del dolor en favor de la creencia... y del dinero, que hay en todo ello. Es repugnante, pero, claro, visto "desde aquí" todo parece tan sobrenatural, tan mono, tan edificante, tan consolador... ¡Mentira y todo mentira!
Y si no se tiene paladar, no se puede criticar el sabor de la sopa de ajo. Desde el siglo XVIII estamos oyendo las mismas tonterías como un último descubrimiento. Pero la Iglesia sigue, y los católicos ya nos vamos acostumbrando a los pirados...
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