Las verdades bíblicas o el Dios sabio y amoroso (1)
27.09.06 @ 10:00:00. Archivado en ¿Sagradas Escrituras?

Reconocer la largura de este artículo y la insistencia sobre lo mismo, es motivo suficiente para ser perdonado por ello. ¡El filón de la Biblia es inagotable!. Seguimos, como en días anteriores, con el Génesis y otros aspectos que supongo interesantes, al menos para quien quiera replantearse ciertos enunciados.
La “inerrabilidad” de la Biblia se refiere a cuestiones estrictamente religiosas. De acuerdo. Eso es al menos lo que “ahora” dice la Jerarquía, porque hasta hace unos siglos contradecir una afirmación del Libro Santo podía conllevar la hoguera.
También sabemos que los mitos bíblicos son “explicaciones” de hechos, situaciones o vivencias difícilmente inteligibles para un pueblo adormecido culturalmente. Son formas alegóricas de comprender el mundo: los ángeles malos explican el mal, por ejemplo.
Pero el asunto estriba, primero, en que durante diecinueve siglos la Iglesia ha defendido la veracidad total de la Biblia; segundo, en que aún referida esa inerrabilidad al contenido religioso –relación del hombre con Dios— queda por dilucidar por qué Dios permite al hombre “concebir” tal cantidad de disparates y contradicciones, por qué permite que el hombre se instale en el error...
Y para que no se nos tache de andarnos por las ramas y quedarnos en generalizaciones, apuntamos ¡sólo! algunos datos extraídos de tan sacrosanta antología y ¡sólo! referidos a la creación:
1) En el mismo Génesis se presentan dos creaciones distintas: 1.1 a 2.4ª y 2. 4b a 2.22. Compárense para ver las contradicciones. En concreto la creación del hombre es distinta de un capítulo a otro. Se entiende que la creación primera la escribiera el “yahvista” y la segunda el “elohista”, pero no se entiende que al dictado de Esdras se juntaran ambas en un mismo relato.
2) Difícil entender ese “en el principio creó Dios el cielo y la tierra”. ¿Cielo y tierra infinitos, como Dios? En ese caso la materia es “dios”. ¿Para eso habla luego de seis días, o periodos, o etapas...? ¿O todo son metáforas?
3) Es inconcebible que un autor hable de etapas, ni siquiera “para hacerse entender”, cuando en Dios –lo sabe y lo dice en otros lugares— un segundo y millones de años son lo mismo.
4) No hay un cielo sino varios, algo difícilmene digerible incluso para sus contemporáneos.
5) Los cielos se pueden enrollar, inclinar y doblar (cielo en sentido geográfico)
6) “Al principio” ya había creado Dios otras cosas: ángeles y demonios. Se deduce, pues, que también creó el mal.
7) Hizo los cielos sólidos y firmes, sin espacio infinito, con un firmamento que aguanta mucha agua. Cortó las aguas por la mitad quedando ambas partes planas. Job, Daniel, Génesis, Salmos, Jeremías…lo dicen. Isaías dice, en cambio que Yahvé habita sobre el ¡círculo! de la tierra. También Prov 8.27. Curioso.
8) Unas veces crea de la nada --¿y qué era Dios, nada?-- y otras de la materia amorfa.
9) Las contradicciones sobre el tiempo son insuperables: en unos lugares se dice que creó en un instante; en otros que la preparó con materia preexistente, lo cual conduciría a una regresión infinita; unas veces se dice que Dios no necesitaba de la creación otras que sí... La creación tira por tierra la inmutabilidad de Dios y la eternidad.
10) El movimiento del sol, el fulgor de la luna, teorías que tantos quebraderos provocó, aparece en Jos, 10.12; Ecle. 1.5; Eclesi 43.3; Ps.65.9; Gn 1.16; Is 30.36; Ap.6.13.
11) La Tierra, centro del Universo, está quieta, firme (Ps.93.1; 96.10;104.5); está unas veces aguantada por pilares y columnas y otras no se sabe dónde se apoya (II Sam22.16); o no se apoya en nada; no se mueve (I Cro 16.30); la hizo para no ser destruída jamás (Ps 37.29; 72.5; Ecle 1.4; Is 9.6), aunque en otros lugares se dice que será destruída (Gn 8.22; Is 13.10; 24.4; Mat 24.35)
12) Los astros están fijos y pegados al firmamento.
13) Dios al crear dice “y vio Dios que era bueno”, pero luego “se arrepintió –recalquemos que varias veces-- de haber hecho al hombre” (Gn 6.6; Is 15.11.36; Jer 18.9; Am.7.3)
14) Sorprenden el "destino” y el “sentido” tan fútiles de crear al hombre: para que domine a los animales (Gen. 1.26; Sab 9.2; Ps 8.4) o para residir en el Edén (Gen 2.5). El hombre fue creado inmortal, pero sólo después de pecar comienza el hombre a ser “algo”: conocer, trabajar, transformar, engendrar... No caen en la cuenta quienes escriben la Biblia de la insensatez e irracionalidad que subyace en el mundo idílico imaginable en el tiempo previo a “comer del fruto”.
15) Se entiende que para preservar a los hebreos de los cultos de la fertilidad, se inventen el relato mítico de la creación. Pero no se entiende cómo el “elohista” no deduce aberraciones racionales en su relato: ¿para qué pone Dios un árbol en el Paraíso si no quiere que coman de él? ¿Para qué les pone a prueba si ya sabía el desenlace? ¿para qué prueba a un ser que ha creado perfecto? Pero si el hombre cae es que no era perfecto: ¿por qué dice que lo hizo a su imagen? ¿cómo se puede culpar al hombre de un mal ya previsto por su creador? ¿Es que dicho redactor no pensaba?
16) El asunto de los ángeles buenos y los demonios acarrea una “predeterminación” maligna en Dios, porque “sabía” lo que iba a pasar: crea previamente tales seres para luego... Pero no percibe Dios el choque con la libertad de que dota al hombre (Eclesi. 15.14; Deut 5.32; Ps 94.11; Prov 4.26; 8.35; Is 29.15; Jer 10.23, etc)
17)Añadamos que si Dios tenía previsto el “plan de salvación” en Cristo (I Jn 3.8) todo el asunto del Edén y del pecado no tienen sentido alguno: Adán y Eva “necesariamente” tenían que pecar.
Demos el más grande sartenazo en la cabeza del “testigo de Jehová” –si la tiene para otra cosa distinta a peinarla o cubrirla con un sombrero— que justifica tal contradicción con este argumento: Dios no tenía previsto el pecado de Adán porque entonces sería cómplice del mismo, algo que no es compatible con el Dios de amor que odia la maldad tal como dicen Ps.33.5, Prov 15.9, I Jn 4.8. Para el prosélito “jehovista”: lo que este autor dice es que Dios hace las cosas sin previsión; que Yahvé, lo quiera o no, permite el pecado siendo cómplice de su realización; que hay contradicciones fundamentales en la Biblia; pero, sobre todo, que hay creyentes --deben ser testigos de Jehová--, a los que se puede adoctrinar porque son imbéciles.
(por un descuido en la edición del post se coló la 2ª parte al "guardar" a la hora en que lo escribí: continúa mañana)
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