¿Dedocracia o Espíritusantogracia?
29.06.06 @ 00:00:00. Archivado en EMÉRITOAGUSTO

La Iglesia está de cambios: renovaciones, innovaciones, evoluciones,... ¿revoluciones?
No me refiero a las ideas --tal evento generaría de verdad esplendores de milagro-- hablo de personas. Parece que el Bendito por decimosexto orden comienza a restaurar su equipo de gobierno y a nombrar Primer Ministro --no sé si válido o valido-- y regidores o delegados del gobierno en diversas diócesis...
La “cosa” no tiene mayor trascendencia. Todas las sociedades y empresas lo hacen. Hasta las sectas más secretas y oscurantistas nombran a sus “hermanos mayores” o a su “gran maestre”...
“A rey muerto rey puesto”. Y con él, las dedocracias, las simpatías, los favoritismos, las distinciones, los amiguismos, las privanzas, los nepotismos... Y las tendencias, pensamientos e ideologías.
A juzgar por los criterios y comentarios que se leen y se oyen --sin ir más lejos aquí mismo, en R.D.-- la grey católica y eclesiástica no “peca” de unidad. Prevalece la “división de opiniones” (En voz muy baja: "Unos... en su madre y otros... en su padre").
Aunque, de hecho, no afecte directamente a mis opciones y comportamientos, sí que encuentro seductor recordar un apólogo muy antiguo que, pienso yo, viene como anillo al dedo de purpurado y como capelo en cabeza cardenalicia. Lo reproduzco:
Los árboles se pusieron en camino para buscar un rey a quien ungir.
Y dijeron al olivo:
--“Sé tú nuestro rey”.
El olivo les respondió:
--“¿Voy yo a renunciar al aceite con el que gracias a mí son honrados los dioses y los hombres para ir a mecerme por encima de los árboles? De ninguna manera.”
Y los árboles pidieron a la higuera:
--"Ven tú a reinar sobre nosotros".
Les respondió la higuera:
--“Voy a renunciar yo a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles? No lo haré.”
Y los árboles rogaron a la vid:
--“Ven tú a reinar sobre nosotros.”
La vid les respondió:
--“¿Y voy yo a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres para ir a mecerme por encima de los árboles?. No, no iré”
Entonces los árboles instaron al cardo:
--“Ven tú a reinar sobre nosotros”.
Y el cardo respondió a los árboles:
--“Si con sinceridad venís a ungirme a mí para reinar sobre vosotros, acercaos y cobijaos bajo mi sombra; y si no lo hacéis que brote de mí fuego que devore hasta los cedros del Líbano”.
Moraleja, copiada de un comentario bíblico: “En esta fábula antigua se critica violentamente el poder de los reyes. Los más inútiles son los que aceptan reinar.”
Para los desconcertados: Este apólogo lo podéis encontrar en el Libro de Jueces, 9, 8-15.
"EMÉRITOAGUSTO"
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