Humanismo sin credos

El respeto debido y de vida y las debidas consecuencias - II

01.05.06 | 22:04. Archivado en Actualidad, Historia
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Siguiendo con el artículo anterior, acepten los crédulos lo que sigue en el contexto de máximo respeto mutuo, no el unidireccional que para ellos propugnan.

Las consecuencias de tal respeto son graves, pero no dejan de ser consecuencias.

Veamos las más patentes:

1. Escuela pública con enseñanza sólo de cultura religiosa. Si quieren la otra, la que enseña "verdades", la pueden tener en las catequesis parroquiales, en los colegios privados o en horas extra.

2. Procesiones por las calles:
A) Regulación de las procesiones como “manifestación”: cuántos son los socios participantes no turistas, no ocultamiento de la persona (cucuruchos), prohibición de escenas degradantes (flagelaciones), etc.
B) Por lugares de menor impacto al derecho de tránsito.
C) No participación de autoridades como tales sino a título personal.
D) No utilización de recursos estatales…
Ello en parte ¡por su propio bien! Los viandantes y turistas que ven todo eso, la mayor parte de las veces se compadecen, por lástima; otras se ríen y otras despotrican: comparen sus manifestaciones con las de los Hare Krishna o Ku-Klux-Klan.-

3. El paisaje: cruces en lo alto de los montes, encrucijadas, plazas... deben terminar en el museo de la credulidad. Quizá salvemos algunas, por su calidad artística...

4. Catedrales, iglesias. Si piden que el Estado se haga cargo de su reconstrucción o de su mantenimiento –necesario y obligado, por otra parte-- tales edificios han de quedar, en parte, a disposición del Estado: salas de reunión, conferencias, exposiciones, conciertos... y, sólo en parte, “culto divino”.

5. Estatuas del corazón de Jesús, como la de San Sebastián, Palencia o Cerro de los Ángeles. Para muchos es una ofensa ver erigido un monumento a un músculo –símbolo, sí, del amor— en los lugares más señeros del paisaje, fruto de la mentalidad de una época y de las visiones de una desquiciada, de nombre Margarita. Deben desaparecer.

6. Regulación de las fiestas religiosas: supresión o sustitución de las que quedan entre semana, alguna tan irracional como La Inmaculada, lo mismo que se suprimió la Ascensión y el Corpus; las de los santos patronos... Sustitución por fiestas civiles: eso sí, el que quiera honrar a sus santos que lo haga, pero sin implicación de cargos, tiempos y espacios públicos.

7. Nombres de alguas calles: sustitución progresiva de los nombres de “santos”, lo mismo que se han ido quitando los de héroes de la Guerra Civil.

8. Calendarios y almanaques: santos que las más de las veces son un monumento a la estulticia y a la irracionalidad y que siempre chocan con los valores modernos.

9. Control de sus ingresos en igualdad de condiciones fiscales: redefinición de las exenciones, control monetario de sus ingresos-B, como limosnas, hojas de “donativos” agradeciendo “favores”; aclaración de sus desgravaciones, ofensivas y agraviantes: 95% IVA; situación fiscal de “casas” que se han convertido en Hoteles u Hospederías; transacciones millonarias de edificios exentas…

10. Consideración de las opiniones-presiones de sus jerarcas que se salga de lo estrictamente religioso (de los contenidos de su teología) como opinión privada, temporal y partidista.

11. Televisión: ya que tienen sus propios medios de difusión, no pueden ocupar el público.

12. Control, incluso penal, de las técnicas programadoras, persuasorias, de lavado de cerebro y formas de vida de ciertas congregaciones-sectas.

Decir esto, sacado de un contexto que se mueve en la mera opinión, queda desvirtuado sin poner delante el mismo respeto que ellos piden para sí: estarán de acuerdo en que así también se respeta la opinión de ese 20% opuesto a los dictados de la credulidad y del otro 55% indiferente.

No olviden que, para muchos como nosotros y dicho sin ánimo alguno ofensivo, la suya es una forma de pensamiento irracional, aniñada, mítica, tirana de la inteligencia y contraria al proceso normal de solución de las cosas.

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1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Pedro 18.03.07 | 06:33

    Los argumentos son tan ridículos que
    ellos mismos se rebaten.

    No hay mas argumentos que desprecio,
    soberbia, mentira y falsos datos. Quien lo
    dice que se define a sí mismo con lo que
    dice con ánimo despectivo, ofensivo y
    lleno de odio.
    Usted no tiene inteligencia, por tanto
    no conoce la normal solución de los problemas, que no de las cosas, y no padece la tiranía de la estupidez ajena

Martes, 9 de febrero

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