09.05.08 @ 12:00:00. Archivado en Vivencia

Cita corrompida del Quijote, parte II, cap. 9º. Compruébenlo.
Nada hay como la edad, cierta edad, para sopesar acontecimientos y comparar situaciones. Hoy, en España, los creyentes-cristiano-católicos convencidos de su fe deben reafirmarla "luchando contra las circustancias", lo cual no es malo porque su vivencia se hace más consciente y personal.
Me explico: hoy la sociedad española, en sus prácticas, sentires y decires, no es creyente. Sí, tolera que la fe esté ahí al lado, comprende a los que creen, les da libertad para ejercer sus "viciosas" prácticas rituales. Pero no acepta de buen grado los credos ni consiente que determinadas costumbres, con sus prácticas derivadas, incidan en su vida personal.
Lógicamente esto duele a quienes todavía mantienen viva su fe. Muchos, en su recuerdo, dirán que los tiempos pasados fueron mejores.
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Cuando la razón se pone pesada, no para. "La voz de la razón es suave", pero es muy persistente(Die Stimme der Vernunft is leise).
Y cae como ramalazos de pensamiento sobre lo primerizo de la fe, sobre la sustancia que sustenta todo, sobre el quid en que se funda todo lo que después vino, a saber, que del "creo en Dios" surgen después las catedrales, la inquisción, el santo cura de Ars, la cuentas corrientes del Opus en New York, Cáritas y las sectas. Por más que lo traten de explicar, siempre queda flotando un pensamiento martilleante indomable e irreductible.
Dicho con brevedad: nadie con dos dedos de frente puede creer que un Dios omnipotente y “omnitodo” sintiera la “necesidad” --porque en él todo es necesario-- de crear un mundo.
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07.05.08 @ 18:00:00. Archivado en Vivencia

Desafectos de la fe por "enfermedad profesional": necesitan mantener el puesto de trabajo porque no sirven para ir a cavar a la viña; colocados allí por circustancias de no libre elección; en un principio ilusionados con ese famoso "porvenir de una ilusión"...
A la postre, los demás ignorarán su pensamiento íntimo. Ellos en su fuero interno terminan convencidos del cuento de las creencias, braman contra sus fingidos pastores, miran con ojos aviesos a determinados feligreses, se deshacen en invectivas contra tanto piadoso cavernario... Y seguirán apareciendo ante sus cofeligreses, copastores o mandamases como cumplidores, creyentes, panegiristas de su fe, defensores del purismo dogmático.
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por EMÉRITOAGUSTO
“¡Como hay Dios!” Cuando oigo tal juramento para garantizar una verdad, me ataca la sospecha de que me quieren encajar una mentira, y no ciertamente piadosa. Porque no hay mayor superchería que poner a Dios por testigo. Aunque se le represente con su inalterable e impasible “ojo avizor”. Dios, en el supuesto, estaría muy lejos de identificarse con los inexorables radares de la DGT o las opresivas cámaras de GH.
Los hombres hablan de Dios, piensan en Dios, rezan a Dios, adoran a Dios. Pero ¿cómo estarán seguros de que existe Dios? Sólo por la fe, “apuntalada” por la revelación. Para el creyente, sólo la fe es punto de partida en la demostración de Dios (que no es demostración, sino “recurso” creyente, más allá de toda “razón pura”).
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Hace unos días un comentarista de este blog escribió esta frase que me ha hecho pensar mucho en la relación existente entre "verdad y creencia" y cómo una y otra compelen al individuo a obrar.
...No es que se impongan las creencias, sino que yo moriría por las mías...
Nada más definitorio para entender el sino vital del creyente: ¡estar dispuesto a morir por lo que se cree!. Es decir, anteponer al máximo y único bien que tiene una persona, la vida y que es el instinto primero y más fuerte de todo semoviente, unas ideas, fruto de esa misma vida. Mayor irracionalidad no cabe. Lógicamente, la vida de los demás se ha de medir con el mismo rasero si es cierto que las creencias valen más que la vida.
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4. Aislamiento.
Una imagen, una idea, un hecho se separa de su contexto temporal, espacial o emocional. El aislamiento en determinadas situaciones es “vital” para entender la vida y de esto deben hacer “profesión” jueces o médicos, pero puede tornarse “obsesión” cuando se introducen separaciones mágicas o sagradas entre objetos, situaciones y personas para hacer soportables las emociones.
Es la perversión del obispo auxiliar encargado de los asuntos económicos de la diócesis: pastor de almas a ratos, lobo para los negocios durante la semana. Eso sí, sin mezclar una cosa con otra. Es, asimismo, la “frialdad” del funcionario que no atiende a razones sino a leyes que están por encima de las personas...
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03.05.08 @ 11:00:00. Archivado en Psicología

Cfr: "Tratado de Psiquiatría". Henry Ey y colab. Ed. Toray. "El yo y los mecanismos de defensa".Anna Freud.Paidós (libro publicado en 1980, dos años antes de morir).
El asunto del pecado tiene una inmensa trascendencia en el devenir vital del individuo creyente. La necesidad que tiene el hombre de descargarse de sentimientos negativos tiene su vía evacuatoria en algo certeramente elaborado por la Iglesia católica: la Penitencia, actividad terapéutica elevada con toda razón --humana-- y con poco fundamento --bíblico-- a la categoría de "sacramento". Por lo mismo, arrastra un considerable caudal de connotaciones, no siendo la más importante de ellas --como vivencia individual del creyente-- la que hace referencia a la participación en la pasión de Cristo, por más que ellos lo digan.
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Siempre habrá marginados, indigentes, desamparados, faltos de recursos...
Para un modelo de sociedad autotitulada “avanzada” serán siempre “parásitos sociales”, carne de cárcel o cuando más, objetos recogidos para que no perturben la buena imagen ciudadana.
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01.05.08 @ 11:00:00. Archivado en Vivencia

Quieren y pretenden “divertir” a la gente con recambios espiritualistas. Y se reúnen y programan y lanzan campañas y salen a corretear por las calles del mundo...
En el pasado, dogmas “científicos” como alma, inmortalidad, vida futura, influjo de Dios en el mundo, pecado, la muerte como tránsito, inmortalidad, tentaciones, pecado original, conciencia manchada, ayuda a los difuntos, intercesión de los santos, las penas del infierno, transustanciación, valor de la oración, reencarnación... ¡para qué seguir!
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Cuando las religiones ponen en común algo...
Si insistimos tanto en la ética racional es porque la creemos posible, dignificadora y garante de la estabilidad de este nuevo mundo trimilenario que a trancas amanece.
El “consenso entre religiones” (comunicados del Parlamento de las Religiones del Mundo) tiene su base en esa ética común y, por su parte, ha desarrollado un cuerpo racional también “ético” –no podía ser de otro modo-- que no deja de ser el certificado de defunción de cualquier moral creyente.
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¿Existe?
¿Puede haber una ética racional, universal y acorde con los logros científicos?
Parece una contradicción, porque la ciencia se dedica a conjeturar, buscar, experimentar, confirmar y, al final, universalizar, algo que no se puede hacer con elementos que pertenecen al mundo del psiquismo emocional –tómese en el sentido amplio del término--, las más de las veces afectado de elementos subjetivos.
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28.04.08 @ 16:00:00. Archivado en Vida religiosa

Es un colectivo de personas que, cuando menos, provoca una cierta curiosidad. Un colectivo con un tremendo drama inicial a las espaldas. Intelectualmente muy formadas, aunque sesgadamente formadas. Personas con una inquietud cultural, vital y social dignas de elogio muy por encima del nivel medio de la gente sedicente culta. Y además con un afán de superación que ya quisieran muchos.
Pero personas que, como tales "ex", importan poco a la sociedad y que la sociedad incluso desdeña y hasta denigra con frases irónicas cuando no sarcásticas. Personas "evitandas" por sus antiguos compañeros y que no encuentran asideros iniciales en su nueva incardinación social. Todavía en mi pueblo a una ex monja que hace cincuenta años que se salió la siguen denominando "la monja".
Si la decisión de abandonar el estado clerical o religioso es relativamente fácil y no traumática cuando son jóvenes --antes de los 30 ó 35 años--, pasada esta edad
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