El aborto es de derechas
27.06.09 @ 17:08:10. Archivado en Análisis de actualidad, Artículos publicados en otros medios
Hace unos meses, en un debate en Popular Televisión Navarra, defendí que el aborto, en los términos en que se plantea en nuestra sociedad, es en realidad una política de derechas, aunque se la encubra con un velo izquierdista. Esta opinión suscitó algún desconcierto entre los políticos que participaban en la tertulia, así que parece preciso explicar más esta idea. No voy a abundar en las nociones de izquierda y derecha, pues excede las posibilidades de este artículo. Me centraré en un par de tópicos usualmente aceptados sobre la idea de izquierda, aun a costa de perder precisión conceptual.
Esos tópicos son: 1) La izquierda defiende al débil frente al fuerte (v.gr. defiende al trabajador frente al empresario); 2) La izquierda prefiere la iniciativa pública a la privada (v.gr. prefiere impulsar la enseñanza pública en vez de la concertada). La derecha, según esto, sería lo contrario.
1) Si la izquierda defiende al débil frente al fuerte, debería defender al no nacido frente a los ya nacidos que hacemos las leyes. A esto se suele replicar que el no nacido no es humano aún. No voy a discutirlo, aunque es aquí donde se cuece el asunto. Me limitaré a subrayar que no hay acuerdo social sobre cuándo un ser humano empieza a serlo. Esto es suficiente para que el legislador no tome decisiones arriesgadas.
Si la izquierda defiende al débil frente al fuerte, debería defender a la mujer frente al abuso de quienes la pueden presionar para abortar, a saber, su jefe, su marido, su novio, sus padres, la sociedad y hasta la misma clase política que parece empeñada en considerar el aborto como una opción liberadora. Cualquiera puede darse cuenta de que, en el debate público, hoy se ha sustituido el “ninguna mujer quiere abortar” por el “la mujer tiene derecho a decidir”. La primera frase asume la doctrina del mal menor: el aborto es la última salida ante una situación de injusticia irresoluble. La ley actual (que no se cumple) materializa esta doctrina en los famosos supuestos para abortar. La segunda frase, en cambio, es un dogma liberal, pues mi derecho simplemente y sin discusión vale más que el del otro. Esta doctrina es asquerosamente de derechas, y es la misma que justifica el derecho de EE.UU. a invadir Iraq si le viene en gana o el de un aristócrata a mantener oprimida a la clase trabajadora, sencillamente porque puede hacerlo. Es el triunfo de la ley del más fuerte, disfrazada de “derechos de la mujer”.
Comentarios:
En este artículo concreto que usted comenta intento reflexionar sobre este asunto desde la lógica de alguien que se diga a sí mismo de izquierdas, sin que ello signifique nada y sin que yo manifieste explícitamente mi postura personal.
Lo que estoy diciendo es que esta ley es incomprensible INCLUSO para quien se tenga a sí mismo por un tipo de izquierdas.
Pase un feliz día.
A partir de aquí o junto a el "derecho a decidir sobre el propio cuerpo": viene el derecho a la eutanasia solicitada, derecho a decidir sobre mis órganos (¿venta?)... ¿Eso no?
¿Y lo decide encima una menor?
¡Cuánta insensatez y barabaridad!
La historia, el pensamiento humano y nuestro desarrollo los recordará como se merecen.
Porque aquí, diga lo que quieran Los Aidos o Cerolos, obispos o masones, izquierdas o derechas, quien muere es un ser humano, procedente de la fecundación de seres humanos, no de hipopótamos.
No merecen más reprobación moral para mí los proponentes de esa Ley, que aquellos que contribuyan a consolidar un derecho injusto, inhumano, alienable, execrable... sea apoyando o no oponiéndose con la humana, pacífica pero igualmente debida energía.
¿Y... son ellos, todos los que se oponen a la pena de muerte?
Me da igual que los obispos piensen lo mismo, o quien sea; lo que no me da igual es que una movida política consolide como progre el "derecho" de una persona a eliminar una vida humana, aunque sea en sus primeros inicios.
Es un retroceso de la sensatez humana provocados por unos y otros, pero indudablemente por aquellos que anteponen "sus" intereses (políticos, económicos, personales) por encima de los de su especie y la moral humana que conlleva. Quieran o no.
¿Qué ha sido antes, el huevo o la gallina? ¿Desde cuándo se considera a alguien ser un ser humano: 1 día... 1 semana, 2 meses postfecundación...? Sus planteamientos no dejan de tener un título cuando menos diferente u ocurrente, pero su texto "humanamente" deplorable. Y, ojo, no soy santurrón, sino defensor de la sensatez humana, venga de donde venga.
Que se sepa, el ser humano, tiene fluidos humanos, que producen fecundación humana para obtener un ser de la misma especie; no de otra. Biólogica, social, lógica y evidente. No descubrimos nada pero hoy es absolutamente necesario reafirmarlo. Su negación: es por cualquier lado, interesada.
Aunque coincidiendo con otros aspectos de su reflexión y del acertado comentario de lo ocurrido en el trámite parlamentario e intereses comerciales, olvida la intencionalidad de los proponentes de esa Ley, así como su trascendencia humana, para la especie, para nuestro desarrollo, aunque toque de lado ese aspecto.
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Gabriel de Pablo
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