El náufrago desnaufragado
05.02.09 @ 20:59:55. Archivado en Crónica provinciana, Cuestión de fe
A veces, en medio de esa viscosidad de lo cotidiano que mece nuestra alma provinciana, se escucha el eco de lo inesperado. Algo grande amanece en la tierra de lo nimio, mientras un aspirante a autor alza la mano y se significa entre una muchedumbre de normalidad. “¿No es éste el hijo del carpintero?”, se pregunta algún caminante con una media sonrisa de ironía o escepticismo, signos ambos de una mediocridad que se ha convertido ya en un modo de vida. Es fácil aplaudir a alguien que viene de las Ramblas o del Soho. Y es demasiado fácil aplaudir a un triunfador. Lo arriesgado es hacerlo aquí, en Navarra, y antes, cuando no es más que un joven desperillado, un proyecto, un esbozo, un ademán. Todos los hombres valiosos fueron alguna vez desconocidos. Todos fueron una cara más en la foto de su licenciatura, una voz más en el coro de su colegio, uno más de esos que pasean por los bulevares o visitan al médico de cabecera.
Pues bien, hoy, en esta tierra Hobbit que es Navarra, en la que es tan difícil ser profeta, hay alguien que está golpeando con fuerza las puertas del Parnaso. Se trata del joven escritor pamplonés Eduardo Laporte, que presentó el 22 de diciembre en Pamplona su primer libro, Postales del náufrago digital, editado por la editorial Prames con la colaboración del Gobierno de Navarra. El libro es una recopilación de los mejores artículos que el escritor novel ha publicado en su blog desde 2004. Está prologado por Miguel Sánchez-Ostiz e ilustrado muy brillantemente por Valero Doval.
En realidad, este libro es una puesta de largo literaria, el salto al papel de quien ya ha demostrado suficientemente su talento, náufrago en un océano de unos y ceros. Con constancia y convicción fue lanzando sus postales, sus mensajes embotellados, al mar de la red global, sin saber realmente si los iba a leer alguien. El Primer Premio en los Encuentros de Jóvenes Artistas de Navarra en 2006 fue la confirmación de lo que hasta entonces sólo sabíamos sus lectores y amigos. El talento literario en la Navarra del siglo XXI tiene un nombre propio: Eduardo Laporte.
Laporte es un autor nítidamente contemporáneo. De algún modo, toma el testigo de Umbral y de Pla, de Trapiello y del mismo Sánchez-Ostiz. Es ese tipo de escritura muy difícil de catalogar pero fácil de identificar, porque es como mirar el mundo a través de las vallas electrificadas de un campo de concentración, en el que el escritor ve más y siente más y grita más bajo la lluvia huidiza de la vida. En fin, literatura solitaria, naufrágica, inofensiva y perpleja. No es pesimista, pero tampoco entusiasta; no es moralizante, pero tampoco neutral. En fin, es literatura divertida aunque no es ligera.
Pero, sobre todas las cosas, lo que Eduardo Laporte tiene es algo llamado “estilo”. El estilo es el objeto de deseo de cualquiera que escriba o que quiera escribir. Muchos autores triunfantes han muerto sin tenerlo. Porque el estilo es la clave de bóveda del arte, que conecta el qué con el quién. Es importante tener cosas que decir, pero también es importante quién las dice y cómo se dicen. No es sólo el autor el que escoge lo que dice. También lo que se dice elige un autor para que lo diga. Y hay cosas que quieren ser dichas por Eduardo Laporte.
Este libro no es el final, sino el principio de un largo camino. Quienes se arrimen a la buena sombra de sus hojas descubrirán por qué, bajo la hipérbole que me permite la amistad, auguro al pamplonés Eduardo Laporte un contrato indefinido en el Parnaso.
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Enlaces de interés:
- Blog de Eduardo Laporte en Blogspot.
- Blog de Eduardo Laporte en wordpress
- Para comprar el libro de E. Laporte, Postales del Naúfrago digital
- Noticia de la presentación en Diario de Navarra
- Noticia de la presentación en Diario de Noticias
- Entrevista a Eduardo Laporte en Diario de Navarra
Gabriel de Pablo
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