Alegato en favor de la mal llamada literatura juvenil
30.11.08 @ 15:20:00. Archivado en Artículos publicados en otros medios, Mi engolada Biblioteca
Texto del miniprograma radiofónico "La Biblioteca", de 98.3 Radio. En este programa hablo sobre libros y otras cosas inútiles y anticuadas. Si quieres escuchar cómo lo perpetro (engolando la voz, entregándome al asianismo retórico y patinando, todo ello al mismo tiempo) puedes hacerlo a través de esta web. Es el programa con fecha de 10.11.08.
Como estamos en noviembre y la melancolía inunda nuestros corazones, también el mío naturalmente, permítanme una licencia. Hoy en La Biblioteca no les voy a hablar de un libro concreto, sino de un género de la literatura. Se trata de la mal llamada literatura juvenil, género en el que han sido catalogados, me temo que despectivamente, un gran número de buenos autores y un número aún mayor de excelentes novelas. Por enunciar rápidamente a algunos autores, podemos recordar aquí a Julio Verne, Jack London, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson, Arthur Conan Doyle y Alejandro Dumas. Y por mencionar algunas obras, podríamos citar maravillas de la buena literatura como “Los tres mosqueteros”, “Asesinatos S.L.”, “La isla del tesoro”, “La llamada de la selva”, “El signo de los cuatro”, “El conde de Montecristo” o “La vuelta al mundo en 80 días”.
Supongo que basta con que usted haya leído alguna vez alguno de estos libros, o alguno de esos autores que he citado, para comprender mi estupefacción nada disimulada hacia ese género inventado por libreros y editores con muchas ganas de vender libros, cosa muy legítima, por cierto. Pero una cosa es que un editor catalogue un libro en “novela juvenil” y otra muy distinta es que ése libro lo sea. Porque en efecto, ¿qué diablos es eso de literatura juvenil? ¿Por qué es literatura juvenil “La flecha negra” o “Las aventuras de Sherlock Holmes” y no “El lazarillo de Tormes”, “El diablo cojuelo” o el mismo “Don Quijote”? ¿Es juvenil “El diablo de la botella” o “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Stevenson y no “La Odisea” de Homero, “A sangre fría” de Truman Capote, “Guerra y paz” de Tolstoi o “Diario de a bordo”, de Cristóbal Colón? En definitiva, ¿qué hace que un libro sea considerado juvenil y sea, por tanto, tildado de literatura poco seria, literatura de consumo, literatura ligera como un refresco Light? Porque esto es lo grave. Si la literatura juvenil es la que gusta al público joven, ¿significa eso que no vaya a gustar al público adulto? ¿Significa eso que la literatura juvenil es lectura vergonzosa para un lector maduro? ¿Han oído alguna vez a algún intelectual citar “Los tres mosqueteros” o “De la Tierra a la luna? No, no, señores, para ser un erudito hay que parafrasear a Borges o a Unamuno, pero nunca, nunca, nunca a Edgar Allan Poe.
El inventado género juvenil, como tal, es oportunista y falaz. Es juvenil porque sale un pirata, es juvenil porque el protagonista es un chaval, es juvenil porque es una historia de aventuras, de espadas, de tierras lejanas, es juvenil porque gusta a los jóvenes... Amigos, todo esto es humo. Puro marketing. Puro catálogo de editorial. Puro etiquetado de librería. En definitiva, un insulto a la inteligencia del buen lector.
Hay auténticas joyas literarias en eso que ha dado en llamarse “literatura juvenil”, para desgracia de la humanidad. Cualquiera de los libros que he mencionado antes, más otros cien títulos que podría traer aquí a colación, bastarían por sí mismos para satisfacer las inquietudes intelectuales de un lector ávido de buena literatura.
Por el contrario, un lector que no manifieste interés por estas obras clásicas es un lector disminuido. Y lo es más aún, si no las lee con la excusa de que son para quinceañeros. Lástima.
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Gabriel de Pablo
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