UPN, irresponsabilidad o cambio de estrategia
23.10.08 @ 10:45:09. Archivado en Crónica provinciana, Análisis de actualidad
Entre UPN y PP la cosa está que arde. Y la sensación más extendida es el estupor, ya que el asunto nos ha pillado a todos con el pie cambiado. Al fin y al cabo, ¿quién se esperaba esto? Y, sobre todo, ¿cuál de los dos partidos gana algo con la ruptura?
No nos dejemos llevar por el juicio ligero y analicemos el asunto cuidadosamente. Sólo existen, de hecho, dos posibilidades: La primera posibilidad es que la ruptura del pacto UPN-PP no estuviera en los planes de Miguel Sanz cuando mencionó, hace algún tiempo, la posibilidad de abstenerse en los presupuestos del Gobierno. Si no era la intención del presidente de UPN romper con el PP, debemos suponer que todo este tumulto ha sido provocado por la incontinencia verbal de los líderes de uno y otro partido. Estaríamos, pues, asistiendo a una batalla interna para ver quién manda aquí, una lucha para dilucidar si UPN debe supeditarse a la voluntad de los barones del PP en Madrid o, por el contrario, debe mantener su independencia “para salvaguardar los intereses de Navarra”.
A estas alturas ya está claro que los presupuestos no son tampoco para tirar cohetes. Pero entonces, ¿cuáles son en realidad esos famosos “intereses de Navarra” que está defendiendo Miguel Sanz? Como bien ha apuntado algún comentarista, UPN se ha visto obligado a “abstenerse en Madrid para gobernar en Navarra”. En efecto, parece que la etérea amenaza de una moción de censura al actual gobierno UPN-CDN o algo tan concreto como la abstención de PSN en los presupuestos del Gobierno Foral sería la explicación menos irracional de la conducta del Sr. Sanz.
En este punto surge el estupor: ¿merece la pena cargarse un pacto estable que ha convertido a UPN-PP en el partido mayoritario de Navarra a cambio de una “supuesta” gobernabilidad de Navarra a corto plazo? La posibilidad de un gobierno PSN-NABAI a estas alturas parece remotísima. Incluso Ferraz ha desechado taxativamente esa estrategia, por su alto coste político. ¿De verdad cree Sanz que es proporcional su órdago? Más aún: ¿es responsable dinamitar 17 años de “un pacto que goza de buena salud” (Rajoy dixit) solamente para mantenerse en el cargo durante otros tres? ¿Se han parado a pensar Miguel Sanz y Mariano Rajoy cómo va a quedar, en virtud de sus veleidades, el panorama parlamentario en las próximas elecciones forales?
Esto parece una pelea de gallos. Las advertencias iniciales han terminado en franco enfrentamiento. Con todo lo que se ha dicho, ya nadie puede dar marcha atrás sin que su imagen quede dañada. ¿Cómo va a rectificar UPN sin que Sanz dimita? ¿Cómo va a hacerlo Rajoy sin que ello le cueste la cabeza? Rectificar sería ahora un signo de falta de liderazgo, de pusilanimidad, de acudir al foro público con un hatillo de ocurrencias, como se dice que hace Zapatero. Por lo tanto, dado que ninguno va a dar su brazo a torcer, podemos dar el pacto por roto.
Y con esto cierro la primera posibilidad. Si la ruptura del pacto UPN-PP no estaba en los planes de Miguel Sanz cuando todo esto empezó, entonces el presidente de UPN se ha comportado de un modo irresponsable, poco inteligente, poco previsor, en definitiva, de un modo poco político. Por eso, los militantes y dirigentes de su propio partido deberían pedirle que dimita de su cargo, porque ha llevado “sin querer” a su partido a la ruina electoral que se les avecina. La única posibilidad que tiene ahora Miguel Sanz para salvar su pellejo es conseguir que, en las próximas elecciones, UPN en solitario consiga mejores resultados que los logrados, junto con el PP, en las anteriores. Cosa que sería, cuando menos, sorprendente.
Pero vayamos ahora a la segunda posibilidad: Supongamos que Miguel Sanz sí había previsto la ruptura del pacto UPN-PP. Es más, supongamos que ha montado todo esto para hacerlo saltar por los aires. No es imposible. En más de una ocasión UPN se ha desmarcado de ciertas políticas del PP, tanto en el gobierno como en la oposición, y puede se esté manejando el análisis de que a UPN no le compensa ir con el PP de la mano en Navarra y que ya es hora de poner fin a un pacto que se estima oneroso para los regionalistas. Tal vez Sanz crea que es hora de poner rumbo al centro en lo ideológico, barrer más para casa en lo territorial y desmarcarse totalmente del PP. Este cambio de estrategia conllevaría, en primer lugar, la presumible desaparición de CDN, ahogada por la nueva lucha por el centro entre UPN y PSN. Por otra parte, se perfilaría una nueva estructura de alianzas postelectorales. UPN podría elegir entre montar un gobierno de centro-derecha con el PP o uno de centro-izquierda con el PSN. De esa manera se cerraría la puerta a la tenebrosa posibilidad que tanto parece asustar a Sanz de un gobierno nacionalista en Navarra (aliado con los socialistas, a imitación de otras comunidades en la España feudal de Zapatero) y UPN se aseguraría estar para siempre en el Gobierno de Navarra como la llave de la gobernabilidad. Obviamente, todo ello quedaría supeditado a la consecución de unos buenos resultados electorales, que algunos en UPN parecen presuponer, con más soberbia que realismo.
Esta posibilidad, aunque bastante hábil desde un punto de vista político, es temeraria y carga el futuro con doble dosis de incertidumbre. Además, caso de ser cierta, es una infidelidad conyugal en toda regla, tanto con el PP como con los propios votantes (que votaron a una coalición, no sólo a UPN), y debería suponer la inmediata muerte política de su mentor. Sé que esta opción parece un disparate por lo que supone de deslealtad, pero se convierte en verosímil cuando el analista fracasa en su intento de comprender racionalmente qué diantre está haciendo Sanz con todo esto.
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Y en el futuro, UPN sin el PP será la llave de la gobernabilidad en Navarra, y muy bien podrá gobernar con el PSN, con CDN o con el PP, según convenga y en función de los resultados electorales. Nafarroa Bai, que jamás va a tocar gobierno, se desintegrará después de las siguientes elecciones forales. Un abrazo
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Gabriel de Pablo
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