"La Pasión" de Mel Gibson es intrascendente
06.04.07 @ 23:36:00. Archivado en Cuestión de fe, El cine en que vivimos
El Miércoles Santo, Antena 3 televisión emitió la película "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson. Un título que amenaza con convertirse en una más de esas películas que se emiten sistemáticamente en Semana Santa, como Ben Hur, Quo Vadis, Espartaco, La túnica sagrada o Jesús de Nazaret.
No hace falta recordar aquí al lector que "La Pasión de Cristo" vino aderezada en su estreno con abundante polémica, lo que contribuyó sin duda a su clamoroso éxito, como ya es una tradición. Sin embargo, la ocasión me viene pintada para reflexionar sobre esta peculiar película, amada y odiada en el mundo a partes iguales.
En primer lugar, parece necesario detenerse algo en los puntos "polémicos" de la cinta. De ella se dijo que era antisemita, lo cual es, a mi entender, una idea muy peregrina. Este filme no es más antisemita que cualquier otro sobre Jesucristo. Quienes se empecinan en quedarse en lo anecdótico y hacen una lectura meramente "histórica" de las historias representadas, denunciaron con severidad que "los judios aparecen como los malos de la película", olvidando demasiadamente que el propio Cristo era judío, asi como su madre y sus discípulos. Decir que una película sobre Jesús es antisemita es afirmar en el fondo que el mismo Evangelio lo es. Lo cual es tan poco sostenible como decir que "El acorazado Potenkim" es una pelicula contra los rusos, cuando en ella son los rusos quienes matan a los rusos. Por otra parte, es simplista y torpe hacer una lectura "nacionalista" del Evangelio, siendo así que el texto no la admite ni con palanca.
De "La Pasión de Cristo" se dijo también que es una película de extremada y soez violencia, lo cual es cierto. Pero utilizar eso como argumento para desacreditar el filme no es muy ecuánime. Resulta curioso cómo nuestra sociedad, enferma de hipocresía, se echa las manos a la cabeza por la abundante sangre de las películas de Mel Gibson mientras aplaude con fruición los espectáculos sangrientos y gratuitos de Tarantino o Scorsesse. Peculiar esquizofrenia de nuestros más afamados y adocenados críticos de cine. Que a Mel Gibson le obsesione la sangre, cosa cierta y palpable en todas las peliculas que firma (desde Braveheart hasta Apocalypto), no tiene por qué ser de suyo un argumento en su contra. Habría que ver si esa violencia está o no justificada en el contexto de la historia que se cuenta.
Así pues, es verdad - como ya he dicho - que la película es un baño de sangre. Hay quien dice que nunca estuvo más justificada la violencia y la sangre que en un film sobre la pasión de Cristo. Y eso es cierto. Pero también lo es que en la inmolación de Jesús el sufrimiento físico fue acaso lo menos importante.
No me pretendo meter a teólogo, pero parece indudable que desde una perspectiva cristiana, en la que Dios mismo hecho hombre murió por redimir a la humanidad de sus pecados, la muerte de Cristo es una forma de liturgia divina. Es como si Dios hubiera pensado que, para que el ser humano (naturalmente cobarde y carnal) se hiciera una idea del dolor interior de Dios por el pecado y el mal de los hombres, era necesario "representarlo" con unos signos externos de suficiente fuerza, para que nuestra limitada imaginación pudiera hacerse cargo. Esos signos fueron la dolorosa pasión de Jesús, auténtica liturgia celestial.
Y ése es el 'quid' de la cuestión. Mel Gibson se centra casi exclusivamente en esos signos externos, por eso se hace difícil ver a Dios y no sólo a un hombre torturado en "La Pasión de Cristo". El espectador se ve obligado a "rellenar" de contenido espiritual lo que es simplemente la crónica cruel de un asesinato. El director juega con la ventaja de que todo el mundo (occidental) conoce la historia de Jesucristo y tal vez confía en que cada cual añada el CONTENIDO que le falta a la película. Pero, ¿qué pasa si el espectador no sabe una palabra de Jesús ni del cristianismo? Es sencillo: la historia se convierte en una carnicería sin sentido.
Así pues, la película peca de ser demasiado "inmanente", es decir, de quedarse mucho y exageradamnte en el dolor físico sin preocuparse apenas por representar el dolor más significativo, que es el dolor moral de Dios. Este defecto es suficiente para descafeinar una película muy bien rodada y de impresionante armonía estética, pero con un contenido poco trascendente. Sobra sangre y faltan miradas. Sobra explicitud y falta una suerte de dolor contenido, interior, moral, personal, divino. Es, pues, una película intrascendente, que fuera de contexto puede provocar un daño mayor del bien que pretende subrayar.
Por eso, lo más reseñable de la película es precisamente la relación de la madre con el hijo y las apariciones tensas del demonio. Son los únicos momentos en los que se pueden ofrecer al espectador "pistas" de que lo que allí se está cocinando no es simplemente la tortura de un bandido. Sin embargo, esos momentos son escasos y pobres en comparación con el recalcitrante detenimiento con el que se exhiben todas y cada una de las heridas sobre el cuerpo desnudo de Cristo.
La mirada de Gibson en "La Pasión" no me gusta. Entre otras cosas, porque la película me trae el tufillo de una cierta clase de cristianismo obsesionado con la peor ascética, la que adora el dolor y las privaciones, la que convierte la vida en un valle de lágrimas y olvida con frecuencia que Cristo además de morir resucitó, la que en definitiva vive un cristianismo negativo que linda con la desesperanza. Ese "cristianismo" que acaba pareciéndose demasiado al seco y atormentado estoicismo.
Dios nos libre.
Comentarios:
Se ve mucho más que sangre en esta película.
Sin duda la propuesta implicó una profunda mirada al castigo físico y moral utilizado contra Jesús, facilitando a muchos una mejor percepción del hecho, pero ese fue sólo un aspecto.
También se ve el desarrollo del suceso detrás de lo evidente, en la expresión simultánea de dos esferas: LA ESPIRITUAL (donde existe un diálogo particular y casi silencioso entre el diablo y Jesús) y LA NATURAL (donde el hombre cumple el plan maligno ignorantemente impulsado por un poder invisible, mientras Jesús no desiste ante la tentación de disminuir su amor y renunciar a su misión).
Bien señala el comentarista que Mel da por descontado un conocimiento básico previo del evangelio, lo cual - lejos de ser un error - ha sido una opción legítimamente tomada.
Quien pretendía atender a otro fragmento de la historia de Jesús, u obtener mejor información bíblica, debió haber ido a ver...
soy antuan. Creo que la película es perfecta. Tus críticas de falta de "profundidad" no son del todo ciertas a mi modo de ver. Estás viendo la historia 2.000 años después de que sucediera y dándole el contenido espiritual porque sabes que Jesús es Dios y eso hace que la película sea realmente estremecedora. Vista desde fuera, si no se es creyente, es un relato salvaje y durísimo, pero es lo que pasó.
Si estos detalles, de los que abunda "La Pasión" si se contempla atentamente, no te parecen trascendentes...
Presentar a Jesús como un rebelde social, una especie de revolucionario entre hippy y comunista en el siglo I es una bobada que se puso de moda en los años 70, pero que ya está totalmente pasada. Eso sí, después de haber dejado arrasada la fe de mucha gente sencilla que no tuvo conocimientos para desenmascarar tal estafa.
La película no presenta que la cruz fué resultado de las críticas y denuncias de Jesús al sistema imperante de su época.
Para la religiosidad popular es una joya el filme, pero la religiosidad popular es producto en gran parte de cientos de años que a la luz de las nuevas investigaciones teológicas, tiene poca relevancia en el Siglo XXI.
En síntesis, muy pobre la película desde el punto de vista histórico y teológico.
soy doctor en teología por la Universidad de Navarra.
De la película lo más logrado, desde mi punto de vista, es lo que tu criticas.
Desde el fondo se ve, lo que se tiene que ver. Que lo trascendente hay que tener vista para verlo. En la película está tal como tiene que estar: latente para el que tenga oidos para oir que oiga y el que tenga ojos para ver que vea.
Que se vea "más trascendencia" es matar el misterio. En la película se ve lo que se tiene que ver: la muerte sangrienta de un hombre. Solo los que tienen ojos para ver, ven que no es eso solo, que hay algo más.
Tú quieres que Jesús baje de la cruz y no es eso.
Sin embargo, y pese a sus notorios errores históricos, no creo que sobre sangre. Antes bien, contribuye a hacerse una idea cruda de la crueldad a que fue sometido Dios hecho hombre; crueldad que en la letra escrita muchas veces somos (al menos soy) incapaces de sentir.
Un saludo.
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Gabriel de Pablo
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