Bob Dylan y Benedicto XVI: un rumor en forma de noticia
13.03.07 @ 20:44:49. Archivado en Comunicación, Cuestión de fe, Análisis de actualidad, Música en el silencio
Se ha publicado en distintos medios de comunicación que Benedicto XVI (entonces Cardenal Ratzinger) estuvo en desacuerdo en 1997 con Juan Pablo II en que Bob Dylan y otros músicos actuaran en el congreso eucarístico italiano celebrado en Boloña.
El asunto ha surgido de la publicación de un libro titulado “Juan Pablo II, mi amado predecesor”, escrito por el propio Benedicto XVI, en el que, según parece, dice: “Había razones para ser escéptico, yo lo era y en cierta forma lo soy todavía; dudaba de que fuera apropiado hacer intervenir a ese tipo de profetas”, refiriéndose al parecer explícitamente a Bob Dylan.
La noticia, poco y mal difundida (de los diarios generalistas importantes sólo se hizo eco El País), confusa en su redacción y titubeante en la referencia a las fuentes tiene toda la pinta de haber venido servida por la editorial que publica el librito, en una maniobra de marketing comercial ya muy conocida y usada en todo el mundo. Días antes de la publicación de un libro o de la emisión de un documental (como en el caso de James Cameron) se filtra la parte más “polémica” del contenido para crear una expectación social que se traduce en un mayor número de ventas o de espectadores.
Pero la reflexión de hoy no pretende demonizar el marketing, sino avisar de la cantidad de goles por la escuadra que son capaces de meternos los medios de comunicación. Desde que saltó a los medios españoles la noticia de que al Papa Benedicto XVI no le gustaba Bob Dylan hasta que un periodista (en este caso de El País) se molestó en ver qué había de verdad en ella pasaron ¡3 largos y confusos días! Nadie pudo decir durante esos días dónde, en qué editorial, o en qué contexto decía (o iba a decir) el Papa esas palabras que se le atribuían.
De todos los medios en los que he consultado esta noticia, sólo aparece en El País la referencia concreta sobre quién es el editor del citado libro. Según informó Enric González desde Roma el viernes 9 de marzo, se trata de un librito que se venderá a partir del 29 de marzo con la revista Famiglia cristiana, que es una publicación de San Pablo, (algo así como Vida Nueva pero en Italia). Lo curioso del caso es que la mayoría de los medios, como el propio Periodista digital, que dieron la noticia el miércoles 7 de marzo o el jueves 8, no citaron ninguna fuente ni dieron información sobre quién había editado el libro, etc. Se limitaron en la mayor parte de los casos a repicar una información incompleta y descontextualizada.
Durante los tres días de confusión informativa, multitud de blogueros e incluso articulistas de prensa se lanzaron a opinar como posesos sobre el tema, unos decían que el Papa era un retrógado, que era un carca; otros que viva el Papa y que Dylan se fuera con la música a otra parte. En fin, lo de siempre.
Este fenómeno que he descrito (anecdótico en el caso de Dylan y el Papa) se conoce en comunicación como RUMOR. Lo de menos es que finalmente sea verdadero o falso. Lo importante es cómo sin información sólida se puede formar opinión rápidamente. Las revoluciones, las matanzas, las guerras, las crisis, se nutren de rumores. Y ahora, con la comunicación masiva, el fenómeno se magnifica peligrosamente. Eso convierte al rumor en una de las armas más poderosas de la tierra.
Cautela, pues, amigos.
-------------------- FUENTES -----------------------
Aquí puedes ver la noticia publicada en Periodista Digital.
Aquí puedes ver la noticia publicada en El País.
Aquí puedes ver la noticia publicada en El Correo.
Aquí puedes ver la noticia publicada en forumlibertas.com
Aquí puedes visitar la página de Famiglia cristiana.
Aquí puedes ver un fragmento de la actuación de Dylan en Boloña 1997.
Comentarios:
A uno se supone que le pagan por ello (por ser lo más objetivo posible y reflejar la verdad) y al otro se supone que es responsable de formar su opinión y en eso se juega mucho...
Ojo, que no digo quien lo hace actualmente y que es "lo que se lleva" sino que digo de quien es la RESPONSABILIDAD.
Pensaba que su artículo de hoy iba a ser una especie de aburrida e intrascendente loa papal, pero la conclusión del mismo ha sido brillante: ojo al poder del rumor.
No hay instrumento de dominación más sutil que la palabra, decía Lázaro Carreter. Durante el asedio nazi a Stalingrado, Stalin ordenó la pena de muerte para los rusos que ayudaran a la propagación de rumores, aunque fuera de manera inocente. Imagínese: "me han dicho que los alemanes ya dominan los barrios del sur, y siguen avanzando", "he oído decir que nuestros generales han abandonado la ciudad", etc.
Le invito a usted a que dedique un apartado extenso y profundo a la sutil técnica del rumor en su esperada tesis sobre los resortes que mueven el mecanismo de la propaganda.
Me pone a los pies de su señora.
Suyo,
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Gabriel de Pablo
autor
Contacto


