La manifestación de hoy puede ser la puntilla de este gobierno
10.03.07 @ 17:25:21. Archivado en Comunicación, Análisis de actualidad
Sería un error grave considerar la manifestación de hoy como una pataleta más de ese Partido Popular "vocinglero y agitador" (a decir de algunos) que ha podido verse desde la derrota electoral del 14 de marzo de 2004.
Esta manifestación no representa una más en el número de manifestaciones de desgaste (justificadas o no) que toda oposición debe realizar para intentar afilar el cuchillo y propiciar un cambio en el gobierno. Ésta manifestación recoge un sentimiento generalizado de la mayoría de los españoles que ha visto con indignación la cesión del gobierno ante el chantaje de un etarra despiadado.
Obviamente, al ser una manifestación convocada por un partido, no puede esperarse encontrar en ella a esas personas que de un modo u otro han simpatizado o apoyado anteriormente al gobierno del PSOE. Sin embargo, muchos de los entonces votantes de Zapatero le han visto ya las orejas al lobo y su confianza en el ejecutivo desciende a pasos agigantados por culpa, sobre todo, de la trágica e incomprensible política antiterrorista del gobierno.
Esas personas no irán nunca a una manifestación convocada por el PP, de acuerdo, pero eso no significa que no estén conformes con el fondo de la protesta y a muchos baste con este asunto para retirar a Zapatero su apoyo de cara a las próximas elecciones.
Por lo tanto, si Rajoy y el PP saben jugar bien sus cartas, la manifestación de hoy puede ser la puntilla definitiva que derribe al gobierno errático de Zapatero. No sólo se trata de evitar esta tarde las salidas de tono, cerrando el camino en la medida de lo posible a los nostálgicos del autoritarismo preconstitucional, sino de saber permanecer durante los próximos meses en la crítica firme, pero de tonalidad moderada y razonable, al gobierno. Los votantes del PSOE que están descontentos, aceptarán un PP sereno y no revanchista, más que un PP ácido y guerracivilista.
Tal como están las cosas en este momento, no parece descabellado prever una victoria del Partido Popular en las próximas elecciones generales. Sin embargo, aún queda demasiado tiempo para que se celebren, y los resultados dependerán de quién gestione mejor su comunicación pública durante estos meses.
El PSOE ya ha desmostrado en numerosas ocasiones (apoyado por el aparato mediático afín) que es maestro en despejar balones fuera y en convertir a los culpables en víctimas o a los desamparados en fieros opresores. Su labor se centra desde ahora en desautorizar a sus críticos, llamándoles exagerados y procurando que muestren su rostro más radical y desagradable.
Por su parte, hasta ahora, el PP ha demostrado no conocer ni por asomo los entresijos de la comunicación política, hasta el punto de que parece que sus asesores más saben de patinaje que de comunicación. En vez de caer en la tentación de intentar rematar al gobierno con un discurso radical (que sólo sería eficaz si las elecciones fueran mañana), debe procurar aparecer como la opción sensata, moderada y firme ante los despropósitos del gobierno. La repetición del mismo mensaje de serenidad y firmeza frente a ETA y cerrar temporalmente otros frentes más peligrosos (como el 11M) deberían ser sus mejores armas. Ya habrá tiempo, si es el caso, de volver sobre ellos.
Comentarios:
Si el partido opositor quiere ganar las próximas elecciones, además de seguir los consejos que usted da, debería comenzar a pensar sobre qué hará el día de después de ganar las elecciones, y empezar a contárnoslo. Si quieren mi voto (todavía no lo tienen) tienen que presentarme ya un programa de gobierno ilusionante y ambicioso. Creo que la mala práctica de los políticos de este país de caínes nos ha hecho olvidar para qué sirve en realidad la política.
Me pone a los piés de su señora.
Atentamente suyo,
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Gabriel de Pablo
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