
(Artículo publicado en Diario de Navarra el 16 de noviembre de 2007)
Hace unos pocos días se aprobó en el Parlamento español la “Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura”, más conocida como Ley de Memoria Histórica. Este acontecimiento ha coincidido en el tiempo con la beatificación, por parte de la Iglesia Católica, de 498 mártires del siglo XX en España. Ambas cuestiones han suscitado un intenso debate tribal entre los distintos españoles, siempre tan moderados, conciliadores y comprensivos, si se me permite la ironía.
Entre tanto redoble de tambores dialécticos, algunos analistas lúcidos han sacado una sola cosa en claro: esta herida nuestra de la guerra civil aún no está cerrada, como bien prueba la agitada reacción política, social y mediática que se ha suscitado a raíz de los hechos mencionados. Es obvio, pues, que esa ley no logra poner un punto final a la dictadura, y menos aún a la guerra civil, como al parecer pretendía.
Por motivos que no vienen al caso – cada cual que se atragante con su trozo de culpa -, está claro que en todo este asunto no ha predominado el espíritu conciliador, ni una visión universal, comprensiva, de la historia de España, de su presente actual, y sobre todo de su futuro. Cerrar en falso esa cruenta etapa de la historia española es condenarnos a repetirla, como ya hemos hecho los españoles, de un modo algo más higiénico, en los últimos meses.
>> Sigue...
|
Normalmente, cuando pensamos en el oficio de obispo, nos lo imaginamos como un honor, como un triunfo, como el escalón más alto de la carrera eclesiástica, fuente de todas esas satisfacciones humanas que van anejas al ejercicio de un cargo público de gran relevancia.
Nada más lejos de la realidad. Al contrario, desde mi punto de vista, ser obispo es un auténtico contratiempo, bien capaz de figurar entre aquellas profesiones molestas que ninguna persona desearía para sus hijos. Representar a una institución tan vieja y a la vez tan ancha como la Iglesia no me parece un honor, sino un problema. Te encuentras con aquél que te recrimina violentamente por un noséqué que hicieron los cruzados o un queséyo que perpetró el Papa Gregorio VII, que vaya usted a saber qué úlcera tenía en el estómago. También hay quien, ácida y despectivamente, te echa en cara que haya curas pecando en Brooklyn o que una vez el sacristán le echó del templo de malas maneras.
Al obispo no se le permiten errores, pecados ni faltas. No ha de tener defecto, ni ha de decir nunca una palabra más alta que la otra. Como obispo, debe ser la misma perfección, el vaso puro del que beben todos. Carga en sus espaldas con el peso de todos los pecados presentes y pasados de la Iglesia, desde los del más alto dignatario hasta los del más inocente monaguillo. Pesada cruz para una sola persona. Ser obispo es estar en la boca de todos. Que se miren con lupa tus charlas, homilías, conferencias, libros, gestos, decisiones. Que alguien le saque punta a un comentario jocoso en la sobremesa o a un súbito enfado en un pasillo, y lo publique en la prensa como una noticia de agosto.
>> Sigue...
|
(Artículo publicado en Diario de Navarra el 10 de septiembre de 2007)
Hace unos días, el Centro de Investigaciones Sociológicas publicó un estudio sobre diversas cuestiones relativas a los ciudadanos y el Estado. Entre los datos más significativos de la encuesta destacan todos aquellos que se refieren al desinterés ciudadano por la política y a la escasa credibilidad de que gozan los partidos, los políticos y los altos funcionarios del Estado.
Como botón de muestra – no es cuestión de abrumarles aquí con una lluvia de cifras – baste subrayar que más de la mitad de la población dice que le interesa poco o nada la política, frente al 25% que dice que le interesa mucho o bastante. Además, los encuestados piensan mayoritariamente que “el ciudadano medio influye nada o poco en la vida política”, que, “por lo general, los altos funcionarios no procuran hacer lo que más le conviene al país” y que “un buen número de políticos están implicados en cuestiones de corrupción”.
El panorama es descorazonador. Según parece desprenderse de esas cifras, el español medio siente que la política no va con él, la percibe como algo completamente ajeno, periférico, como un universo paralelo, metafísico, inaccesible. Sus notas comunes son la desconfianza, el escepticismo y el hastío. Ha aprendido a contemplarla como algo inevitable, una amenaza acaso que se cierne sobre su cabeza. Su impresión se asemeja a la que causarían en él un tifón, un terremoto o una ola de viento sahariano.
>> Sigue...
|
(Artículo publicado en Diario de Navarra el 11 de julio de 2007)
Sí, es verdad que todo navarro y pamplonés, cuando le da por presumir de “casta”, se convierte en un embajador enconado de su tierra y sus costumbres. Se cala entonces bien la boina hasta las orejas, y no deja ni una sola vez de acentuar mal todas las palabras llanas, remarca el “ico” y lo blande como si fuera una bandera, y hasta asume como propias la “tche” de Tierra Estella o las “errres” de Leitza, las migas y el irrintzi, el encierro o el Zampantzar, las jotas, el cogollo, el pilón, la devoción a San Miguel de Aralar o las jornadas de exaltación de la verdura. Y lo hace además, con forzada naturalidad, alegre y ruidosamente, y no duda en dar vivo testimonio de que lo sabe, lo vive, lo lleva dentro y es suyo. Para demostrarlo, romperá tal vez a cantar una jota por primera vez en toda su vida, o se animará a rasgar el aire con un alarido montañés, que escandalizaría a los puristas, quién sabe.
El navarro, acaso siguiendo el ejemplo del más universal san Francisco Javier, es por naturaleza proselitista. Se lanza a hablar de setas, aunque no sepa de ello más que un nuevo rico de vinos. Rajará con la boca espumosa, ebria de una mezcla de orgullo y desdén, de los “guiris” que malcorren el encierro, aunque él mismo no lo haya corrido nunca. Y no se hartará de explicar a los extraños por qué los toros se caen en Mercaderes y qué es el Riau Riau, por qué se ha perdido y por qué debería recuperarse. El navarro pamplonés es un programa ambulante de las fiestas de San Fermín y un apóstol de “lo nuestro”. No es de Navarra, ni se siente navarro. Simplemente, él es Navarra. Es decir, no le basta con ser navarro, sino que tiene que parecerlo. Sobre todo si está en Benidorm.
Bien está. ¿Qué tiene de malo ejercer de navarro? ¿Qué tiene de malo levantarse a las ocho de la mañana para ver el encierro por televisión cuando uno está en Torrevieja? ¿Qué tiene de malo, en fin, frecuentar los chiringuitos de Alicante con el pañuelico rojo anudado al cuello? No tiene nada de malo, ciertamente.
>> Sigue...
|
(Artículo publicado en Diario de Navarra el 27 de mayo de 2007)
“¿Tiene usted en cuenta los sondeos electorales a la hora de decidir su voto?” Ésta es la pregunta que lanza Diario de Navarra a sus lectores en la encuesta de su página Web. Una pregunta que, a la vista de los últimos sondeos publicados en este mismo medio, se ha convertido en la clave fundamental de las próximas elecciones municipales y al Parlamento Foral de Navarra.
Siempre que se acerca el momento de elegir representantes políticos, tanto locales como nacionales, se reabren los viejos debates sobre los efectos que tienen las últimas encuestas en los procesos electorales. Abandonada ya, por antigua e insostenible, la creencia de que este tipo de encuestas son el reflejo fiel de una sociedad, los expertos consideran hoy mayoritariamente que se produce una serie de sinergias entre el resultado que se espera y la conducta final de los votantes. Es como una carretera de doble dirección: las encuestas no son un espejo fidedigno de la conducta futura del electorado, pero tampoco pueden ser consideradas como un modo científico de hacer ingeniería política, es decir, propaganda, para intentar redirigir el voto de los ciudadanos. Dicho de otra manera, ni influyen tanto ni influyen tan poco.
La mayoría de la gente es de “voto duro”. Su decisión electoral no es susceptible de cambio alguno, forman parte del electorado fiel de un partido político, con independencia de cuáles sean los avatares de la actualidad. Ni la gestión incorrecta de sus representantes, ni la corrupción (la culpa es de la personas, no del partido), ni mucho menos las encuestas, son capaces de convencerles para que su voto cambie de destino. En campaña, sufren la propaganda como quien oye llover. Les da igual quién sea el cabeza de lista o qué otros partidos se presenten a las elecciones. Su voto es más fijo que el contrato de un funcionario. En cierto sentido, son también PTV, a saber, del Partido de Toda la Vida. Así es aproximadamente el 80% del electorado. Para los políticos, intentar captar este “voto duro” es tiempo perdido. Y más en las pocas semanas de campaña.
>> Sigue...
|
(Artículo publicado en La Verdad el 25 de mayo de 2007)
Este domingo 27 de mayo tendrán lugar las elecciones al Parlamento Foral de Navarra y a los distintos Ayuntamientos de nuestra comunidad. Es el momento, pues, de reflexionar sobre la importancia del acto de votar y de decidir, en soledad y en conciencia, sobre cuál es la mejor opción de entre las concurrentes que se nos ofrece a los ciudadanos.
En primer lugar, es necesario preguntarse por la importancia del acto de votar. ¿Es una obligación o es algo meramente optativo, circunstancial, relativo? A este respecto, cabe subrayar la importancia que el magisterio de la Iglesia española ha venido dando en los últimos años a la acción de los católicos en la vida pública. Esta cuestión, muy de actualidad, no se refiere sólo a la capacidad de votar o de ser elegido como representante político, sino también al hecho de que los cristianos pueden y deben implicarse seriamente en la vida social y política de su comunidad, sin dejar en ningún momento a un lado sus creencias y su forma de concebir el mundo. Participar activamente en asociaciones, colectivos, partidos políticos, sindicatos, etc., es para los cristianos no sólo algo natural, sino incluso una exigencia lógica de su conciencia social, que pretende aportar, desde esa mirada especial y trascendente de Cristo, una nueva luz a las gentes: el cristiano quiere ser para el mundo sembrador de esperanza, luminaria de fe y testigo del Amor que Dios tiene a los hombres.
El cristianismo no es, pues, una religión de sacristía, sin dimensión social. Muy al contrario, ya que el cristiano siente la necesidad de comunicar al mundo la alegría de la Buena Nueva: Dios nos ama. Como dice el Papa en la encíclica Deus caristas est:
“Como ciudadanos del Estado, [los fieles laicos] están llamados a participar en primera persona en la vida pública. Por tanto, no pueden eximirse de la «multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común». La misión de los fieles es, por tanto, configurar rectamente la vida social, respetando su legítima autonomía y cooperando con los otros ciudadanos según las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad. Aunque las manifestaciones de la caridad eclesial nunca pueden confundirse con la actividad del Estado, sigue siendo verdad que la caridad debe animar toda la existencia de los fieles laicos y, por tanto, su actividad política, vivida como «caridad social»” (29).
De todas las actividades con implicaciones públicas, la más sencilla, pero no la menos importante, es el voto. Para un ciudadano, el voto es la expresión de su voluntad libre, el acto democrático por excelencia. Se puede decir que es la primera (aunque no única) expresión de su ser ciudadano. Votar es decir que te importa tu gente, que te importa tu país, y en última instancia que te importa tu futuro y el de los tuyos. Hay países en los que votar es obligatorio, precisamente porque no se considera sólo como un derecho, sino también como un deber del ciudadano. Y un cristiano es (y debe ser) también un ciudadano leal, cumplidor y comprometido.
Así pues, para un cristiano, el voto es, además de un deber y un derecho, una gran oportunidad. El cristianismo exige un compromiso serio con uno mismo, con Dios y con los demás. ¿Cómo podría un cristiano renunciar a votar, sin un motivo grave, cuando es el voto el que le capacita precisamente para responder pública y notoriamente a su compromiso especial con la sociedad?
>> Sigue...
|
Glosa periodística de varios artículos aparecidos en la prensa del día, fundamentalmente El País y El Mundo. Se archivan por medio de una ficha bibliográfica, se facilita el vínculo, se entresacan una o más frases interesantes y se hace un comentario valorativo del artículo, bien desde una óptica formal, bien desde el punto de vista del contenido. Estas glosas son claramente una gran pérdida de tiempo tanto para el lector como, sobre todo, para el autor. Hoy se comentan: "Demasiadas cosas prohibidas", "El exprimido Tolkien triunfa en caja" y "Sarkozy ofrece entrar en el Gobierno a destacados líderes de la izquierda" de El País y "Economía, ética e imperio de la ley" de El Mundo. No se las pierda.
>> Sigue...
|
Hay directores que nos tienen perdidamente malacostumbrados. Entre ellos, Wooddy Allen, Clint Eastwood y, por supuesto, Zhang Yimou. Cualquiera de sus menos afortunadas creaciones nos parecería una grata sorpresa en manos de cualquier otro director (especialmente si es español, permítanme la malicia). Pero un tipo que ha rodado con tanto acierto “Ni uno menos”, “El camino a casa” y, sobre todo, “Hero” no nos puede intentar colar una maldición cinematográfica como es “La maldición de la flor dorada”.
La película es un refrito de esos lugares comunes yimounianos, que pudimos contemplar en “Hero” y en “La casa de las dagas voladoras”. Sí tiene “La maldición de la flor dorada” algo de esa explosión visual de “Hero”, pero carece de su frescura argumental y el estudio de los personajes queda diluido en una historia demasiado alambicada, confusa, que sólo consigue despertar impaciencia en el espectador.
Las motivaciones de los personajes son oscuras, las tramas están entrecortadas y el guión tiene más agujeros que un queso de gruyere*. En ningún momento es capaz uno de decir hacia dónde va la historia o de dónde viene. Hay demasiados parches en la secuencia lógica del filme. ¿Qué le mueve a la emperatriz a actuar? ¿La venganza? ¿La supervivencia? ¿El amor imposible? ¿Por qué quiere matar el emperador a su antigua amada, por quien tenía veneración? ¿Porque "sabía demasiado"? ¿Alguien se ha enterado bien de por qué no cuajó la historia de amor entre la mujer del médico y el emperador? (¡!) Y sobre todo, ¿quiénes son los buenos y quiénes los malos?
>> Sigue...
|
El pasado 10 de abril de 2007, el elpaís.com publicó un artículo titulado "La lengua inglesa nunca será destronada", haciéndose eco de otro artículo aparecido en la edición electrónica de The International Herald Tribune, titulado “Across cultures, English is the Word”.
El artículo del Tribune recoge la opinión de varios lingüistas (británicos y estadounidenses, of course), según los cuales
la lengua inglesa domina el globo terrestre (en calidad de idioma de comunicación universal) como ninguna otra lengua lo ha hecho en la historia. "Nunca será destronada como reina de las lenguas" [El país, 10/04/2007].
Continúa El País, diciendo:
No falta quien asegure que la lengua de Shakespeare correrá la misma suerte que el latín o el sánscrito, quizá por cataclismos como una guerra nuclear o los efectos del cambio climático, señala el diario. Pero ese escepticismo respecto al dominio indefinido del inglés (quizá un inglés más simple que el original) no deja de ser una "visión minoritaria".
Según uno de los expertos consultados, David Cristal, "This is the first time we actually have a language spoken genuinely globally by every country in the world. There are no precedents to help us see what will happen." La historia precedente, para Cristal, no nos sirve para saber qué va a suceder con el inglés en el futuro.
Más allá va otro de los lingüistas consultados, John McWhorter, que dice en el Tribune: “It is vastly unclear to me what actual mechanism could uproot English given conditions as they are”.
Tan entusiasta, y no menos maximalista, se muestra el tercero de los expertos, Mark Warschauer, que dice, entre otras perlas: "It's gotten to the point where almost in any part of the world to be educated means to know English."
Me ha sorprendido, por supuesto, el enfoque acrítico que se le ha dado a esta información en El País. Parece como si el periódico estuviera de acuerdo con la opinión del Tribune. Echo en falta en la redacción de esta noticia, algún (aunque sea leve) síntoma de sorpresa. Pero, bueno, esa es harina de otro costal.
Lo que me ha parecido muy curioso es la infantil prepotencia de esos expertos y afamados lingüistas. Actitud muy anglófona, por cierto. No hace falta ser un premio Nobel para saber que los idiomas se parecen mucho a los seres vivos. Como ellos, nacen, crecen, se reproducen... y mueren. Pretender lo contrario es elevar a la enésima potencia el grado, ya suficientemente alto, de la estupidez humana.
>> Sigue...
|
El Miércoles Santo, Antena 3 televisión emitió la película "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson. Un título que amenaza con convertirse en una más de esas películas que se emiten sistemáticamente en Semana Santa, como Ben Hur, Quo Vadis, Espartaco, La túnica sagrada o Jesús de Nazaret.
No hace falta recordar aquí al lector que "La Pasión de Cristo" vino aderezada en su estreno con abundante polémica, lo que contribuyó sin duda a su clamoroso éxito, como ya es una tradición. Sin embargo, la ocasión me viene pintada para reflexionar sobre esta peculiar película, amada y odiada en el mundo a partes iguales.
En primer lugar, parece necesario detenerse algo en los puntos "polémicos" de la cinta. De ella se dijo que era antisemita, lo cual es, a mi entender, una idea muy peregrina. Este filme no es más antisemita que cualquier otro sobre Jesucristo. Quienes se empecinan en quedarse en lo anecdótico y hacen una lectura meramente "histórica" de las historias representadas, denunciaron con severidad que "los judios aparecen como los malos de la película", olvidando demasiadamente que el propio Cristo era judío, asi como su madre y sus discípulos. Decir que una película sobre Jesús es antisemita es afirmar en el fondo que el mismo Evangelio lo es. Lo cual es tan poco sostenible como decir que "El acorazado Potenkim" es una pelicula contra los rusos, cuando en ella son los rusos quienes matan a los rusos. Por otra parte, es simplista y torpe hacer una lectura "nacionalista" del Evangelio, siendo así que el texto no la admite ni con palanca.
>> Sigue...
|
En mi anterior artículo, amenacé con volver sobre el tema de la manifestación del pasado sábado 17 de marzo en Pamplona. Prometí que explicaría, entre otras cosas, por qué la manifestación fue un éxito. Pero permítanme primero anotar someramente algunas cuestiones que pudieron incidir en que el éxito no fuera mayor:
1. No hace falta ser ingeniero para saber que la sola presencia anticipada de Mariano Rajoy y toda la plana mayor del PP imposibilitó de hecho que partidos como el PSN se sumaran a la manifestación. El verdadero sentido de la convocatoria no era otro que reafirmar el modo de ser peculiar, foral y libre de Navarra ante la mera posibilidad de que a alguien se le ocurra decidir - en el marco de un "proceso de paz" opaco y sangriento - por Navarra lo que Navarra quiere ser. Ese sentido estricto de la manifestación quedó, pues, algo diluido, y se abrió así la puerta del indeseable electoralismo antizapaterista. Lo positivo: tuvo mayor impacto mediático. Lo negativo: se cerró la posibilidad de que acudieran muchos votantes navarros del PSN que están descontentos con la política antiterrorista y territorial de Zapatero, y en especial del mal llamado proceso de paz y su catastrófica relación virtual con Navarra.
2. Ítem, fue un error que a la convocatoria acudieran los líderes populares, porque su presencia arrastró a algunos foráneos que se dieron un paseo por Pamplona con la sola intención de arremeter contra Zapatero, sin que les importara sustancialmente el lema de la marcha: 'Fuero y Libertad. Navarra no es negociable'. A estas personas les habría dado lo mismo que el lema hubiera sido: "Zapatero, mentiroso". "Zapatero, rojo". o "Zapatero a tus zapatos".
>> Sigue...
|
Resulta curioso ver el brote de indignación que ha causado en los diversos estamentos políticos y mediáticos la manifestación que convocó con gran éxito el Gobierno de Navarra el pasado sábado 17 de marzo.
El aparato mediático progubernamental ha acusado al Gobierno de Navarra y a UPN de vil electoralismo y de orquestar una manifestación para conseguir la movilización de los votantes y desacreditar al Partido Socialista de Navarra. Según su punto de vista, UPN y CDN han pretendido con la manifestación crear (o aprovechar) un clima de miedo o incertidumbre en la ciudadanía para asegurarse una victoria electoral en las próximas elecciones municipales y autonómicas.
¿Saben que les digo? Que los medios progubernamentales tienen su parte de razón. Sería ingenuo por nuestra parte, como ciudadanos, no ver los jugosos frutos políticos, favorables a UPN y CDN, que con toda probabilidad va a producir la manifestación que estos mismos partidos convocaron. Es indudable que la masiva adhesión de la ciudadanía Navarra a la convocatoria ya es un signo de los beneficios que van a cosechar los partidos que sustentan el Gobierno de Navarra. Creer, pues, que la manifestación no ha sido “política” (en el sentido de partidaria) es una brutal estupidez.
>> Sigue...
|
Se ha publicado en distintos medios de comunicación que Benedicto XVI (entonces Cardenal Ratzinger) estuvo en desacuerdo en 1997 con Juan Pablo II en que Bob Dylan y otros músicos actuaran en el congreso eucarístico italiano celebrado en Boloña.
El asunto ha surgido de la publicación de un libro titulado “Juan Pablo II, mi amado predecesor”, escrito por el propio Benedicto XVI, en el que, según parece, dice: “Había razones para ser escéptico, yo lo era y en cierta forma lo soy todavía; dudaba de que fuera apropiado hacer intervenir a ese tipo de profetas”, refiriéndose al parecer explícitamente a Bob Dylan.
La noticia, poco y mal difundida (de los diarios generalistas importantes sólo se hizo eco El País), confusa en su redacción y titubeante en la referencia a las fuentes tiene toda la pinta de haber venido servida por la editorial que publica el librito, en una maniobra de marketing comercial ya muy conocida y usada en todo el mundo. Días antes de la publicación de un libro o de la emisión de un documental (como en el caso de James Cameron) se filtra la parte más “polémica” del contenido para crear una expectación social que se traduce en un mayor número de ventas o de espectadores.
>> Sigue...
|
Sería un error grave considerar la manifestación de hoy como una pataleta más de ese Partido Popular "vocinglero y agitador" (a decir de algunos) que ha podido verse desde la derrota electoral del 14 de marzo de 2004.
Esta manifestación no representa una más en el número de manifestaciones de desgaste (justificadas o no) que toda oposición debe realizar para intentar afilar el cuchillo y propiciar un cambio en el gobierno. Ésta manifestación recoge un sentimiento generalizado de la mayoría de los españoles que ha visto con indignación la cesión del gobierno ante el chantaje de un etarra despiadado.
Obviamente, al ser una manifestación convocada por un partido, no puede esperarse encontrar en ella a esas personas que de un modo u otro han simpatizado o apoyado anteriormente al gobierno del PSOE. Sin embargo, muchos de los entonces votantes de Zapatero le han visto ya las orejas al lobo y su confianza en el ejecutivo desciende a pasos agigantados por culpa, sobre todo, de la trágica e incomprensible política antiterrorista del gobierno.
>> Sigue...
|
Supongamos que un militante del Foro de Ermua inicia una huelga de hambre para que De Juana vuelva a la cárcel... ¿Le hará caso el gobierno?
Supongamos que todos los (demás) etarras encarcelados inician una huelga de hambre siguiendo el ejemplo de De Juana Chaos... ¿Les hará caso el gobierno?
Supongamos que Otegi inicia una huelga de hambre para que Navarra se una a la Comunidad Autónoma Vasca... ¿Le hará caso el gobierno?
Supongamos que un yo me pongo en huelga de hambre para que el Estado me regale 100 millones de euros... ¿Me hará caso el gobierno?
Aquí, lo sustancial no es que De Juana ya haya cumplido su condena por asesinato (lo cual ya es bastante significativo del estado de la justicia en España) y que su condena actual sea por amenazas. Da igual que el delito sea por cien muertes o por robarle el bolso a una anciana. Lo sustancial es que se ha cedido al chantaje de un delincuente.
Y, amigos míos, si el chantaje en España ya ha funcionado una vez, ¿por qué no puede volver a funcionar? Cuando ya no hay ley ni justicia, prevalecen sólo el miedo y la fuerza. Un Estado que cede a un chantaje terrorista es un Estado condenado a muerte. Y una sociedad que lo permite es una sociedad esclava.
Amigos, entonces besemos otra vez nuestras cadenas.
|
Lo ha dicho Quintero en su programa, y con palabras duras: no sabía que la entrevista no se iba a emitir y está absolutamente en desacuerdo con la jugarreta que le ha hecho el Presidente de RTVE, Luis Fernández Fernández. Quintero ha confirmado las palabras de José María García en la rueda de prensa que ofreció hace unos días, en la que dijo que Quintero le había manifestado su apoyo y le había dicho que él no sabía nada de todo esto.
Con independencia del contenido de la entrevista (que si no la han visto ya la pueden ver íntegra en www.elmundo.es) y de que en ella no se decía nada excesivo, al menos no más excesivo de lo que estamos acostumbrados a ver (todo ello con el más puro estilo J.M. García), conviene caer en la cuenta de que la jugada de RTVE a quien deja verdaderamente en mal lugar es al propio Quintero, a quien se le ha enmendado descaradamente la plana desde la dirección de la cadena pública. ¿Qué garantía de independencia puede ofrecer en adelante Quintero? ¿Qué seguridad puede tener un futuro invitado por Quintero de que su entrevista se va a emitir? ¿Con qué cara va Quintero a pedir una entrevista de ahora en adelante?
A este embrollo sólo caben dos soluciones: O dimite Quintero en señal de protesta por el grave atentado que se ha cometido contra su independencia periodística y su profesionalidad (cosa que ya ha dicho esta noche que no piensa hacer) o dimite el Presidente de RTVE, para intentar salvarle la cara al gobierno que le puso allí. Es la primera vez que de modo explícito y público se censura y se invade la independencia de un periodista en TVE. Si queda en España algo de decencia, deberían rodar cabezas. Y, desde luego, no precisamente la de Quintero.
|
Hay veces que uno, cuando lee un artículo o escucha un discurso, tiene la súbita sensación de estar en presencia de una verdad con volumen, evidente, casi mayúscula. Algo se ilumina en el interior de uno mismo, como un pilotito rojo, el DEFCON-2 de la íntima certeza.
Digo esto porque, con todo este guirigay del debate público sobre el poder judicial y el estado de la justicia en España [léase la polémica sobre la condena de Iñaki de Juana Chaos, la virtual dimisión instrumental de Pérez Tremps, las consiguientes reflexiones sobre la politización de la justicia, etc.], cayó en mis manos un recomendable artículo firmado por Jose Luis Requero, vocal del Consejo General del Poder Judicial, en el que encontré escrita esta verdad:
"Lo que late de fondo es algo peor que una crisis institucional. Es la crisis del derecho, es la pérdida del sentido y del respeto por lo jurídico. El derecho es la coartada, palanca que se valora en tanto convenga para la acción política". Cuando el derecho no interesa. El Mundo [12 de febrero de 2007]
Ciertamente, entre los numerosos debates que se van suscitando últimamente en la vida pública española, es frecuente ver cómo los argumentos de índole juridica se utilizan indistintamente para defender una idea política o su contraria, a conveniencia, de modo que al final parece que la torsión del derecho es la regla. Es ya costumbre de todos los políticos usar un principio del derecho como arma arrojadiza un día, y al siguiente mirar hacia otro lado cuando ese mismo principio se vuelve contra ellos o sus pretensiones.
>> Sigue...
|
Hoy he visto a Dios hecho hombre. Hoy he comprendido hasta los últimos rincones de la fe cristiana, aquellos recovecos (finos, sutiles, impenetrables, casi transparentes) hasta los que ni la teología ni la metafísica son capaces de llegar.
Hoy me he dado cuenta de por qué el mundo gira alrededor de Dios. He aprendido por qué se dice que Dios es Padre, y que lo es nuestro. Hoy he sabido por qué un día alguien nos llamó a nosotros, pobres y pequeños seres, tan humanos que parecemos dioses tuertos, "hijos de Dios".
Hoy he constatado que es posible crear algo de la nada, tal como dicen de Dios, con el amor, y sólo, y del amor consciente, imperecedero, infinito, necesario, abundante, generoso, libre.
Hoy sé que Dios no mira, sino que Dios sonríe; que Dios no aplaude, sino que asiente; que Dios no gravita, sino que flota. Hoy sé que Dios no nos ha dado nada más de lo que somos, ni nada más de lo que tenemos. Hoy sé que Dios nos hizo así porque nos amaba con la rueca de sus entrañas, con la sinceridad de quien besa una cactácea. Ruda y firmemente, honestamente, totalmente, principalmente.
Porque hoy he sido padre por segunda vez, y he comprendido (de nuevo) qué siente Dios.
|
Uno de los editoriales de El País de hoy (13 de febrero), que trata del referéndum sobre el aborto en Portugal, y lleva como título "Nueva era en Portugal" es totalmente capcioso, altamente desinformador y radicalmente inmoral. Por los siguientes motivos:
Es desinformador, porque...
1. Muestra un gran desconocimiento sobre la situación socioeconómica actual en el país vecino y sus diferencias regionales, como si el editorialista se hubiera servido como material documental de una guía de viajes de El País-Aguilar.
2. El editorial arranca con optimismo manipulador ("La amplia victoria del sí (59% contra 40%) en el referéndum sobre el aborto...") y no alude a la altísima abstención hasta el tercer párrafo (de cuatro). Por lo tanto...
3. El editorial oculta o intenta mimetizar deliberadamente datos ciertos y apabullantes sobre el referéndum, como el hecho de que sólo el 26% de los portugueses se ha manifestado favorable al aborto. Si la ciudadanía no se ha movilizado es, obviamente, porque el tema escapa totalmente de su interés y de sus prioridades legislativas.
>> Sigue...
|
Supongo que también tú habrás leído con estupor la propuesta de Batasuna de constituir una Comunidad Autónoma en España formada por Navarra y el País Vasco. Una propuesta, sin duda, sorprendente y muy curiosa a estas alturas de la película. No voy a escribir aquí y ahora sobre si es o no posible esta idea, ni pienso hacer quinielas o matemáticas parlamentarias para ver cuándo, quién, dónde y cómo podría salir adelante. Mi reflexión de hoy es mucho más elemental:
Si yo fuera un antiguo votante de Batasuna, le preguntaría a Otegi: "¿Dónde se ha quedado la idea de Euskadi como Estado independiente? ¿Dónde ha quedado nuestra reivindicación de todo o nada? ¿Dónde nos hemos dejado las tres famosas provincias francesas? ¿Vamos a aceptar la legalidad de un Estado opresor como España? ¿Vamos a ajustarnos a su Constitución? ¿Vamos, en fin, a renunciar a todo aquello por lo que venimos "luchando" desde hace tanto tiempo?"
Pero más aún, si yo fuera un etarra preso o un familiar, le preguntaría a ETA: "Visto lo visto, ¿de qué han servido todos estos años de "lucha", de "sufrimiento" por la causa? ¿Para qué hemos luchado durante décadas? ¿Para qué? ¿Para conseguir ser una comunidad autónoma dentro del vituperado Estado Español? ¿Para eso me he tirado los 20 mejores años de mi vida en la cárcel? ¿Para eso he matado a varias personas y he arruinado mi vida?"
Sí, con la famosa oferta de Batasuna, ya se ve que Eta y el nacionalismo vasco radical están de rebajas. Lo que significa que están débiles y enfermos, desmoralizados, tanto, como para creer que la oferta de Otegi es buena para ellos, que nunca - en más de 40 años de terrorismo - se habían bajado del carro de su propia propaganda.
Amigos, ésta es la buena noticia del día: Eta se quiere morir y no sabe cómo.
|
31.01.07 @ 23:59:59. Archivado en Pensamientos
Vivimos en la opción. A cada paso, en la vida, se presentan bifurcaciones inesperadas, incógnitas, incertidumbres, problemas. Un enunciado sencillo exige de nosotros una insufrible decisión. No podemos vivir sin elegir.
Desde hace algunos años (aunque ahora menos, efecto de nuestra natural y contemporánea apatía) la panacea de toda decisión se cifra en el conocimiento. Se supone que un tipo instruido en un determinado asunto será capaz de tomar la decisión más adecuada sobre el tema del que es conocedor. En parte, ésta es la época de los "especialistas", esa gente que profundiza en una sola materia (cuanto más reducida, mejor) para poder resolver con tino los problemas que surjan en su rama del conocimiento. La proliferación de profesiones y profesionales cada vez más especializados no es sino una muestra evidente de esto.
>> Sigue...
|
Ya es noticia pasajera, pero no puedo resistirme a la tentación de hacer someramente algunas anotaciones. Como bien sabrán, el pasado 23 de enero la Conferencia Episcopal Española galardonó a La Verdad (semanario diocesano de la Iglesia en Navarra, en donde trabajo) con un premio ¡Bravo!
Los jefes se "enrollaron" y nos llevaron a todo el equipo a Madrid, cosa no demasiado difícil, teniendo en cuenta que sólo somos dos. Compartimos elenco de premiados con gente de postín como Joaquín Navarro Vals, Carlos Herrera, Pasión Vega, Radio Televisión Valenciana y la ONCE, entre otros. Presidieron el asunto Blázquez y el Nuncio del Papa.
No tengo demasiada experiencia en estas cosas, pero el acto me pareció bastante correcto, sencillo y no demasiado emotivo ni hollywoodiano. La secuencia fue la siguiente: discurso de Blázquez, lectura del acta, reparto de premios, discurso de agrecimiento en nombre de todos los premiados por parte de Joaquín Luis Ortega y unas palabras de Navarro Vals. Luego, de colofón, el clásico ágape episcopal.
>> Sigue...
|
Hacía tiempo que no estaba tan de acuerdo con un editorial de El País como me ha sucedido hoy. Matices superfluos aparte, creo que la unidad y el sentido común, del que carecieron nuestros principales políticos durante el debate en el Congreso, han sido superados con creces por los diversos medios de comunicación, que han estado bastante atinados en sus respectivos análisis y, sobre todo, coincidentes en lo esencial. Así comienza el principal editorial de El País de hoy:

El atentado de Barajas con el que ETA rompió el alto el fuego es un hecho que obliga a replantear teorías e hipótesis muy arraigadas en los partidos en materia antiterrorista, por razonables que en su momento las considerasen. Obliga al Gobierno a explicar no sólo que su optimismo era equivocado, como hizo Zapatero, sino las razones que le llevaron a no reaccionar frente a señales obvias que contradecían ese optimismo. Y obliga al principal partido de la oposición a reconocer que eran falsas sus acusaciones sobre las concesiones que el Gobierno ya había hecho a ETA.
En efecto, Zapatero reconoció en el Congreso el error de haber hecho unas declaraciones demasiado optimistas, alegres y demostrablemente inoportunas el día anterior al atentado, augurando que dentro de un año estaríamos mejor. Pero Zapatero no reconoció en el Parlamento su creciente contumacia durante los meses anteriores, mientras la sociedad contemplaba con perplejidad cómo iba aumentado la violencia callejera y ETA se reorganizaba y rearmaba a marchas forzadas: fueron ésas las "señales obvias que contradecían el optimismo" del Presidente del Gobierno, ante las cuales no reaccionó, como bien señala El País. Zapatero no nos explicó ayer por qué se empecinó en un optimismo inverosímil.
>> Sigue...
|
Hoy escribo desde una indignación profunda, y si no me engaña el duende que tengo dentro creo que esa indignación es compartida por muchos ciudadanos de bien, de derechas y de izquierdas, de arriba y de abajo. Me gustaría que alguien me explicara qué demonios están haciendo nuestros políticos, en qué demonios están pensando. Por supuesto, hago extensiva mi indignación a los medios de comunicación y a prácticamente todos las personas o entidades de cierta relevancia pública (actores inclusive).
Desde el atentado de la T4 nadie parece dar pie con bola, nos están metiendo en un galimatías de estupidez y de ausencia total del más mínimo sentido político y de la decencia. Por un lado, tenemos un Gobierno tibio que no se ha enterado de que en España YA NADIE quiere que se negocie con los terroristas (exceptuando algún tamborilero oportunista, que los hay, sobre todo entre los nacionalistas de cualquier tipo). Zapatero está missing, Rubalcaba intenta trasladar a la opinión pública una firmeza contra el terrorismo en la que no cree ni él, y la vicepresidenta está torpe y desacertada, creando confusión y haciendo demagogia de la más barata. Si yo estuviera afiliado al PSOE les mandaría a hacer gárgaras por incompetentes, tibios, pusilánimes y torpes.
>> Sigue...
|
Hielo en la espalda. Así fue el comunicado de ETA. Un acto de cinismo al peor estilo mafioso:
Estimados señores, vinieron a decir, la terrible opresión del Estado Español ha sido la causante de la bomba que explotó en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Por supuesto, los tropocientos kilos de explosivo que reventaron no se pusieron con la intención de matar, sino de "persuadir amistosamente". Era un gesto de paz, y un hermoso signo de que "el alto el fuego permanente" era efectivamente un "alto el fuego" y, claro está, "permanente". De hecho, ese "alto el fuego permanente" sigue vigente (¿cómo pueden ustedes dudarlo?), pero ETA solicita amablemente que el Gobierno les conceda todo lo que piden que, al fin y al cabo, son bagatelas, nimiedades, nonadas. Y por supuesto la culpa de los dos muertos es de la policía, que hay que ver qué incompetencia que con todo el tiempo que tuvieron ¡no desalojaran completamente el aparcamiento!
>> Sigue...
|
:: siguientes >>
|