Hay dos grandes maneras de entender la religión. La religión judeocristiana, tal como la predicaron los profetas, Jesús y los apóstoles, trata de conocer la voluntad de Dios para convertirse a ella y cumplirla. “Que se haga en mí según tu palabra”, dice María. Y Jesús, en Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. Siguiendo su enseñanza, nosotros pedimos en el padrenuestro que se haga su voluntad así en la tierra como en el cielo. En cambio las religiones paganas quieren que los dioses se conviertan a la voluntad humana y cumplan sus deseos.
Tal era la religión de Herodes Antipas (hijo de Herodes el Grande, el asesino de los Santos Inocentes). No era ateo, sino que creía en Dios y hasta en la resurrección de los muertos y en los ángeles o espíritus, como los fariseos, a diferencia de los saduceos, más materialistas. También creía en los milagros, y por eso se alegró cuando Pilato le envió a Jesús, porque esperaba que, para librarse de la muerte, le haría algún milagro.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya