Manteniendo la tensión
28.06.08 @ 00:03:00. Archivado en seguridad, poder, sociedad secreta, gobierno mundial, España
A la hora a la que escribo este artículo no he visto todavía que alguien haya explicado con detalle qué sucedió el pasado 24 de junio en el aeropuerto de Tel Aviv cuando el presidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa modelo (en la acepcion laboral, no en la moral) Carla Bruni se despedían a tiro limpio (o tal vez sería mejor decir "a tiro sucio") del primer ministro israelí Ehud Olmert al pie de la escalerilla de su avión. La versión que ha circulado desde el primer momento es que un policía de fronteras de la organización ZAKA se suicidó y que, en medio del suceso, dos mujeres soldado se desmayaron. Todo lo cual ha llamado bastAnte la atención, aunque hay que recordar que en Israel es soldado todo el mundo porque es obligatorio (y largo) el servicio militar y no sabemos exactamente el tiempo que llevaban enroladas estas mujeres ni su estado de nervios (aunque es cierto que la seguridad de Israel es de las eficientes del mundo -excepto cuando "falla" clamorosamente como en el magnicidio de Isaac Rabin- y choca bastante que para proteger al presidente de un país como Francia se le ocurriera a alguien colocar a simples reclutas). Personalmente, lo que más me llamó la atención de todo el incidente fue la tranquilidad con la que se tomó la situación Olmer, pese al estado de nervios general. ¿Tiene la sangre de horchata?
¿O era un incidente preparado, tal como sugieren varios analistas? ¿Un montaje bien preparado para impresionar a Sarkozy (si es que él mismo no estaba avisado) y de paso al resto de Francia y del mundo occidental y convencer a todos de la necesidad de seguir prestando ayuda (cada vez más, cada vez en más campos) a Israel, sobre todo ante la eterna amenaza iraní? La nueva eterna amenaza iraní, porque la eterna amenaza de toda la vida ha sido en realidad Siria. Al menos hasta que en Irán, donde hoy siguen viviendo bastante bien varios miles de ciudadanos de religión judía sin ser molestados por el régimen de Teherán, a alguien se le ocurrió que por qué no se podría poner en marcha un programa nuclear para intentar superar el déficit energético y promover el desarrollo del país. Cualquiera con dos dedos de frente y sin prejuicios sabe que todos estos miedos acerca de la posibilidad de que los iraníes aprovechen para crear bombas atómicas no son más que eso: miedos, excusas para impedir ese desarrollo.
Porque es evidente que si así fuera, la intervención militar sería inmediata y no sólo la israelí. Que se lo pregunten a los sirios (que llevan siglos, milenios, guerreando con los judíos), después del bombardeo israelí con apoyo norteamericano de hace pocos meses contra una instalación secreta siria donde sí se estaba desarrollando armamento nuclear... Aún en el improbabilísimo caso de que Siria lograra algún día crear la bomba atómica y pudiera llegar a arrojarla en Israel, la respuesta sería tan devastadora, tan brutal, que lo más seguro es que borrara literalmente del mapa al país árabe.
Pero hay que mantener el show. Y para ello, por ejemplo, se amplifican las amenazas y provocaciones de matón del líder iraní o de los dirigentes de Hamas y Yihad Islámica, mientras se silencian periodísticamente las de los propios líderes israelíes (Richard Falk, el relator de la ONU para la situación de los territorios palestinos ocupados, calificaba a mediados de este mismo mes de "cínica" la actitud de Israel respecto al derecho internacional y le acusaba de "socavar constantemente cualquier posibilidad de establecer un Estado palestino" al tiempo que "amenaza diariamente la salud y bienestar de toda la población" en Gaza). Para ello, también, se cuentan las cosas a medias. Se dice que el policía de ZAKA se suicidó pero ¿lo hizo?
Esta organización es muy peculiar y en ella no ingresa cualquier persona. ZAKA son las siglas de Zihuy Korbanot Ason que en hebreo significa Identificación de las Víctimas de Desastres, lo que nos indica algo acerca del estómago y el nivel de resistencia que tienen los voluntarios aceptados en este grupo que, como dice su propaganda, son "los primeros en llegar cuando se produce un desastre (léase, un atentado, en la mayor parte de las ocasiones) y los últimos en irse" . La organización de Jerusalén fue fundada en el decenio de los noventa por Yehuda Meshi Zahav y el rabino Moisés Aizenbach, a partir de las bases ya instituidas en 1989 por otro rabino, Eliazar Gelbstein. Muchos de sus integrantes son judíos ortodoxos, porque según la religión judía es importante identificar y enterrar el mayor número posible de pedazos del cuerpo humano que ha sufrido desmembramientos en cualquier catástrofe y una de sus misiones es buscar y recoger esos pedazos. En este contexto, el suicidio de un miembro de esta organización, policía además, cuadra tan mal como los desmayos de las soldados (por cierto, ¿qué me dice del escudo oficial de ZAKA, tan similar al de la ONU, que reproduzco arriba?)
El problema es que con Israel hay una especie de veto informativo internacional grave. No se puede criticar a su gobierno, ni a sus políticas, ni a sus estrategias, ni siquiera a sus criminales (hay criminales, como hay santos, igual que en cualquier otro país del mundo) sin que a usted le coloquen de inmediato el sambenito de antisemita (siempre mal utilizado, porque tan semita como un judío autóctono lo es un sirio o un palestino) y le acusen poco menos que de querer reeditar el famoso Holocausto.
Un ejemplo, precisamente ya que mencionamos el tema... El lunes pasado, una comisión investigadora del gobierno israelí dirigida por la exjuez suprema Dalia Dorner reveló que la mitad de las compensaciones que la Alemania de la Democracia se vio obligada a pagar a Israel durante tantos años (en concreto, desde 1952, tras la firma del llamado Acuerdo de Luxemburgo) por los hechos acontecidos durante la Alemania del Tercer Reich no llegaron a sus destinatarios, los supervivientes de (como le llaman los propios israelíes) la Shoa. Esos fondos, literalmente se evaporaron sin que nadie sepa exactamente al bolsillo de quién. En concreto, el informe de Dorner cifra en 61.500 millones de shekels, cerca de 12.000 millones de euros, la cantidad oficial transferida desde entonces por el Estado alemán al judío. De ellos, sólo unos 38.000 millones de shekels fueron pagados. El resto se esfumó.
¿Lo ha visto publicado en la prensa europea? Pues el diario israelí Haaretz lo contaba con bastante detalle...
¿Y cómo nos hemos enterado de esto? Sólo gracias a las demandas de miles de supervivientes judíos (a ellos no se les puede calificar de antisemitas, supongo) contra su propio Estado, que no tuvo más remedio que abrir la comisión de investigación, porque le exigen que equipare sus compensaciones mensuales con las de otros judíos que viven fuera de Israel y que cobran directamente del gobierno alemán. Se dieron cuenta de que los de fuera, los que reciben el dinero de Alemania, cobran ¡tres veces más! que los que son pagados por el gobierno israelí. Así que, según los cálculos de Dorner, los sucesivos gobiernos de Israel han escamoteado entre 1,3 y 2,2 millones de shekels (entre 240.000 y 410.000 euros) a cada uno de sus propios ciudadanos. Desde 1996 existe una orden del Tribunal Supremo israelí destinada al gobierno para que equipare las pensiones de los supervivientes, es decir, para que deje de quedarse con dinero que no es suyo. Y desde 1996, el gobierno hace oídos sordos.
Recordemos que Ehud Olmert está siendo investigado en este momento por un presunto delito de corrupción después de haber superado en los últimos años otras tres o cuatro investigaciones similares que, de momento, ha logrado sortear. Muchos políticos de sucesivos gobiernos israelíes han estado implicados en este tipo de delito. Recuerde a los hijos de Ariel Sharon, o a Benjamin Netanyahu o a Ehud Barack...
Aunque todo esto no obtenga en Occidente los impactantes titulares que tiene la corrupción de políticos europeos o norteamericanos.
POSTDATA:
Respecto a Sarkozy, tampoco le vi demasiado agitado. Quizá porque confía en sus refundados servicios franceses de contraespionaje e información de la Policía que oficialmente empezarán a funcionar el próximo día 1 bajo el nuevo nombre de DCRI, en francés Dirección Central de Información Interior, con competencias justo en la lucha antiterrorista (la panacea de los gobiernos occidentales para reforzar su yugo sobre la sociedad -el ministro español de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba se atrevía a decir hace unos días que "sin seguridad no hay libertad", cuando ambos términos son contraproducentes: una persona verdaderamente libre no necesita que nadie le coarte su libertad aprisionándole bajo la excusa de la "seguridad"-), aunque seguirá existiendo la SDAT o Subdirección Antiterrorista (que se dedica básicamente a luchar contra los terroristas etarras y corsos). La nueva DCRI también se dedicará al espionaje y las "injerencias extranjeras", además de la protección del patrimonio, la (¡ojo!) seguridad "económica" y (¡el otro ojo!) la vigilancia de los "movimientos subversivos violentos y de los fenómenos de sociedad precursores de amenazas" (¿a qué le suena esta definición?)
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Paul H. Koch
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