Nosotros, los "racistas"
24.06.08 @ 01:19:08. Archivado en poder, sociedad secreta, gobierno mundial, recursos, alimentación
Uno de los estigmas favoritos, y completamente gratuitos, que "mis amigos" han colocado a Europa dentro de su campaña específica para destruir la esencia del continente donde nació tanto el ser humano racional como la cultura propiamente dicha (si usted es de los que sigue creyendo que la civilización empezó con los modernísimos desarrollos del llamado Antiguo Egipto o de Sumeria, repase entradas anteriores de este mismo blog) y a partir del cual se colonizó todo el planeta al menos en los últimos miles de años, es el de racista. Para los abanderados de lo políticamente correcto y para los tontos útiles que repiten como discos rayados (¿se acuerda de cuando había discos y de cuando se rayaban?) las consignas falsas diseñadas y masivamente difundidas desde los principales centros de poder mundial por "mis amigos", el europeo es básicamente un individuo egoísta, ambicioso, depredador, violento y, sobre todo, racista. Es "evidente". Tanto, que las acomplejadas masas de europeos modernos, embrutecidos por los llamados medios de comunicación social, envilecidos por la contaminación financiera, esclavizados mentalmente por un inmenso conjunto de falacias y destruidos moral y espiritualmente en su inmensa mayoría tras soportar lo que soportaron durante el siglo XX, son los primeros en asentir como borregos y azotarse a sí mismos dándose cabezazos contra el muro, engrilletados por una culpa que no es suya pero que les fue inoculada con criminal eficacia y hoy les envenena lenta, dolorosamente.
En Rodhesia del Sur, hoy Zimbabwe, el dirigente del llamado Movimiento para el Cambio Democrático (qué cansancio: qué poca creatividad en los nombres y las banderas), Morgan (¡Morgan!) Tsvangirai ha denunciado, una vez más, la campaña de intimidación que la actual dictadura, perdón, quiero decir, gobierno, de Robert Mugabe está llevando a cabo contra los suyos y, en realidad, contra cualquiera que cuestione su continuidad. Este lunes, los agentes de seguridad de Mugabe (uno de los grandes sinvergüenzas en el poder en África pero..., ¡ah!, un sinvergüenza descontrolado al que es necesario quitar de en medio para colocar a otro bajo control) han detenido a decenas de personas. E ir a prisión en un país como éste con un régimen como éste es equivalente a cualquier cosa que se le pueda a usted ocurrir. De hecho, el propio Tsvangirai fue a esconderse a la embajada holandesa (a la holandesa, precisamente..., mmmmh...).
Después de anunciar que su movimiento no seguiría participando en "esta violenta e ilegítima farsa de proceso electoral", pidió ayuda a ese ente difuso que se conoce como "comunidad internacional" para que "intervenga para garantizar que las últimas elecciones sean declaradas nulas y sin valor" y fuerce algún tipo de "acuerdo negociado que permita una especie de transición, y supervise su concreción". ¿No le suena esto muy repetido ya? Un líder salido de no se sabe dónde que de pronto irrumpe en medio de una dictadura, a la que nadie ha hecho caso durante decenios y que por alguna razón de pronto es muy importante quitar de en medio, que lanza un llamamiento ansioso de socorro a los cuatro vientos: ¡Oigan, intervengan y resuélvanme el problema, que yo no puedo! A eso que se llama "comunidad internacional" le encantan este tipo de situaciones, ya sabe usted por qué. Ahora viene la fase de declaraciones de líderes internacionales, tal vez alguna "conferencia de apoyo" y a continuación el acoso y derribo y la sustitución de un dictador que conocemos bien (y que bien estará que desaparezca del mapa) por otro disfrazado de demócrata y que sirva mejor a sus amos que su predecesor, enloquecido e inmanejable ya.
Lo cierto es que la situación de Zimbabwe es pésima y precisamente lo que está ocurriendo allí se presenta como una ocasión de oro para justificar una revuelta de la población que permita sacar del poder al hasta ahora incombustible Mugabe. A mediados de mes, en un informe de la FAO, se advertía de que más de cinco millones de personas corren el riesgo de pasar hambre y algo peor de aquí al primer trimestre del año en este país africano. La población precisa casi 400.000 toneladas de alimentos ya mismo. Durante el período 2008/2009 el organismo de la ONU estimaba que el país africano dispondría, sólo en lo que se refiere a los cereales, de una producción cifrada en un 40% menos que el año anterior, que a su vez tampoco fue mejor que el anterior. ¿Las causas del problema, según la ONU? Agárrese: el mal tiempo, la fuerte subida de los precios (con una inflación del ¡350.000 por ciento! y la escasez de fertilizantes.
¿Quiere saber la verdadera causa por la que está pasando hambre Zimbabwe? El racismo. Pero no el que usted cree, sino el racismo de los negros contra los blancos.
El imperio británico (fiel secuaz de los planes globalistas, como sabemos; de hecho, el propio nombre del país responde a un viejo conocido: Cecil Rhodes) colocó su bandera en esta parte de África en 1890. Al igual que sucediera en otras zonas del llamado continente negro, como en América y otros puntos donde colonizadores blancos habían instalado sus granjas, llegó un momento en el que los habitantes autóctonos quisieron independizarse. En nuestro caso, los intentos de independencia empezaron antes de la Primera Guerra Mundial y en 1923 Londres concedió cierta autonomía, pero nada más, a este territorio. En 1965, y bajo el control de Ian Smith, se proclamó república independiente en plena fiebre por la descolonización pero ni la Corona Británica ni la ONU reconocieron el nuevo país bajo la excusa de que se pretendía imponer un régimen de apartheid al más puro estilo surafricano y le aplicaron sanciones económicas. En realidad, el apartheid existía ya. Existió desde el mismo momento en que los británicos sometieron la región y se impusieron sobre los vecinos negros. Pero nadie se acordó de eso (empezando por los fantoches de la ONU y por supuesto la misma Corona Británica) mientras este territorio estaba bajo control de Londres.
A mediados del siglo XX surgió un movimiento nacionalista negro liderado por Joshua Nkomo que buscaba también la independencia pero dejando el país en manos de los negros, no de los blancos, como había sucedido hasta entonces. Nkomo y un joven Robert Mugabe pusieron en marcha movimientos guerrilleros muy violentos cada uno por su cuenta. Al fin descubrieron que la unión hace la fuerza y a finales de 1976 crearon el Frente Patriótico. La potente horda guerrillera que lograron poner en marcha, sumada a la debilidad del régimen de Smith (sobre todo cuando se quedó sin el apoyo de la vecina Mozambique, independizada de Portugal) acabó destruyendo el país, que fue refundado por Mugabe en 1980 previas elecciones pactadas (pactadas, no democráticas, pero bien vistas sin embargo por la ONU y la "comunidad internacional") con Nkomo, bajo el nombre nuevo de Zimbabwe (que por cierto hace referencia a cierta antigua civilización cuyos restos aún se pueden ver hoy, pero nadie puede asegurar que sea de origen negro sino, por los indicios descubiertos hasta ahora, más bien parece fundada por blancos).
Dentro de la demagogia habitual en estos casos, se reclamó África para los africanos, como si los colonos blancos (y sus descendientes) que se habían instalado en las antiguas tierras de Rhodesia del Sur cuando éstas estaban desocupadas (no había tribus negras entonces en esa zona) y que las habían trabajado y que las habían hecho ricas y que habían luchado para independizarse de una colonia europea ¡no fueran también africanos, aunque su color de piel fuera distinto! Hay varios casos de este tipo en la Historia reciente de África (hay otros distintos, en efecto, en los que realmente los europeos -sobre todo, ingleses y franceses- o los árabes llegaron y esclavizaron a los negros que vivían antes en la región, pero no es ésta la cuestión en el caso de Rhodesia del Sur/Zimbabwe).
Buen ejemplo para los españoles es el de sus plazas de Ceuta y Melilla que, como tantas otras ciudades fundadas, habitadas y controladas por europeos fuera de la Europa física desde hace siglos son reclamadas sin fundamento alguno, en este caso por el reyezuelo de Marruecos (uno de los sinvergüenzas bajo control), un país inexistente que fue creado de manera artificial por "mis amigos" con el objetivo específico de frenar la expansión europea hacia el sur y, en concreto, expulsar del norte de África a españoles y franceses.
En 1982, Mugabe se quitó de en medio a su antiguo aliado Nkomo y en 1987 se atrevió al fin a manipular la Constitución a su gusto para convertirse en jefe de Estado además de primer ministro, con vocación vitalicia. Finalmente en 1990, tras consolidar su poder, empezó a aplicar el plan que llevaba años queriendo poner en práctica: el robo legal de todas las tierras y ricas plantaciones que los blancos cultivaban desde hacía ya varias generaciones con su esfuerzo (no eran como las plantaciones de algodón de Lo que el viento se llevó) para regalarlas -sin compensación a sus dueños- entre sus partidarios negros. En aquella época, Zimbabwe todavía se encontraba en una situación privilegiada respecto a sus vecinos y a la mayor parte de África, con unos niveles de progreso (no sólo para los blancos) cuando menos raros en el continente.
La situación se agravó progresivamente con nuevas leyes expoliadoras en 1997 y sobre todo en 2006 cuando se puso en marcha el "tiro al blanco" (nunca mejor dicho) que fue escandalosamente silenciado por los grandes medios de comunicación. Mugabe alentó entonces una campaña basada en falsas verdades, odio, racismo y xenofobia contra los blancos que desencadenó una oleada de asesinatos (por cierto, los primeros de los que se tuvo noticia fueron los de un blanco casado con una española y dos negros culpables de "ser amigos de los blancos"), palizas, violaciones, saqueos, incendios y demás actos de "liberación nacional". Después de todo, y tal y como declaró públicamente a la prensa uno de los principales lugartenientes de Mugabe, Agripa Gava, sin que ninguno de los "ilustres" miembros de la "comunidad internacional" se llevara las manos a la cabeza es que "no hay nada trágico en la muerte de un blanco; esto es una guerra y los blancos son estúpidos si piensan que pueden ganarla" (ahora imagine si esa misma frase la hubiera dicho un blanco sobre un negro).
Aquello pasó, y ¿qué ocurrió luego? ¿Qué ocurre hoy, dos años después? Lo cuenta el informe de la FAO (¡en parte!). El hambre y la violencia atenazan a un régimen que, en lugar de buscar la colaboración entre las razas (razas distintas de los mismos seres humanos) para ir reduciendo progresivamente las desigualdades en beneficio de todos, impulsó la destrucción de la obra colonizadora y, como era de esperar, no supo tomar el relevo. Muchos de los amigos de Mugabe que recibieron granjas de los blancos en premio por su lealtad desatendieron (tras saquearlas estúpidamente) su mantenimiento e incluso las malvendieron. Con un régimen criminal y dudosamente buen pagador al mando, las empresas que debían facilitar semillas, fertilizantes y material de cultivo decidieron intentarlo en otra parte.
Y el resultado está ahí, a la vista: con miles de habitantes de Zimbabwe buscando un futuro mejor (o simplemente un futuro) en... (¡ironías del destino!) la vecina Suráfrica, que ha conseguido mantener más o menos el rumbo precisamente gracias al entendimiento entre blancos y negros, pese a que allí hubo más y peor apartheid que en Rhodesia del Sur/Zimbabwe. Allí, en Suráfrica, hemos visto también recientemente las durísimas peleas e incluso matanzas que los negros locales han lanzado contra los negros emigrantes, a los que acusan de quitarles el trabajo (otro argumento viejo por nuestros lares).
¿Qué significa todo esto?
Que los blancos no somos más racistas que los negros, los amarillos o los rojos o cualquier otro grupo étnico sobre la faz de la tierra. No somos más violentos. No somos más ambiciosos. No somos peores que el resto de la Humanidad. Simplemente hemos ejercido más tiempo el poder en las manos en más sitios del mundo y por ello hemos tenido la oportunidad de cometer más errores, pero también de dar muchas más cosas hermosas al mundo (y en lo personal creo que en la balanza todavía prima más lo bueno que lo malo). Con Mugabe tenemos un ejemplo de lo que ocurre cuando es otro color de piel el que coge las riendas, pero no es el único caso. Podría darle ejemplos de cualquier parte del mundo y de cualquier color. También es cierto que los blancos hemos sido casi siempre manejados y se nos han achacado planes y guerras y catástrofes que no inspiramos nosotros, sino aquéllos que, tras las cortinas, nos dominan a todos: blancos, negros, amarillos y demás colores. Pues eso es lo verdaderamente importante. Y ojalá comprendiéramos de una vez por todas que lo que da valor verdadero al ser humano es lo que hay en su interior, no su color, ni su sexo, ni ninguna otra característica física y, por tanto, finita.
Así que basta de culpabilizarnos por todo y por todos, por lo que hicimos y, sobre todo, por lo que no hicimos.
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Comentario por redescomplejas 24.06.08 @ 22:11
Les comentaba un servidor:
Las embajadas de las naciones musulmanas en Europa, al igual que las casas de significados mandatarios del Islam en Europa, Europa, hoy Eurabia, están llenos de esclavas y esclavos, bajo la indiferencia, cuando no complicidad de los gobiernos de Europa, los gobiernos de sus amigos”.
Noticia de hoy 2 de Julio de 2008:
DURANTE OCHO MESES
La viuda de un emir tenía 17 'esclavas' en un lujoso hotel de Bruselas
...elmundo/
2008/07/02/internacional/
1214996971.html
Eurabia y Al-Andalus, esa es la gran conspiración
Saludos
¡Abre los ojos!
http://www.naturalnews.com/023481.html
Es solo el principio, después nos tocará a nosotros...
Leo:
.
http://blogs.periodistadigital.com/cronicainternacional.php/2008/06/24/sarkozy-bruni-olmert-israel-4747
¿Cómo es posible que dos mujeres soldado, soldado israelíes se desmayen?
¿Usted se lo cree? ¿Otro pequeño roto de Matrix?
¿Cómo era aquello del control mental por ondas de una determinada frecuencia.. en resonancia con un patrón individual...del personaje a implantar, estudiado previamente, y que afectan a los otros, cercanos con dolores de cabeza y vómitos y...?
¿Cómo era aquello...?
Saludos
Muy buen artículo. Apuntar que no somos todos iguales de racistas, los más racistas son los musulmanes, que no son una raza sino una ideología como los Nacional Socialistas, tan apoyados por "sus amigos" ayer, como hoy los musulmanes.
La prueba es que los musulmanes practican y aprueban la esclavitud, el África Negra se va al carajo, por el ascenso del Islam en los últimos 40 años.
Las embajadas de las naciones musulmanas en Europa, al igual que las casas de significados mandatarios del Islam en Europa, Europa, hoy Eurabia, están llenos de esclavas y esclavos, bajo la indiferencia, cuando no complicidad de los gobiernos de Europa, los gobiernos de sus amigos”.
Por cierto, Un israelí se suicida a metros de Sarkozy, hoy, tal vez "un mensaje" de "sus amigos" tras el discurso de Sarko, ayer, comparando al Islam, llamado radical, ¿ustedes conocen otro?,con el Nacional Socialismo.
El control mental de "sus amigos" está llegando a cotas asombro...
Han conseguido lo que querían, tienen su pais para ellos y ahora que son independientes deben serlo para todo.
Por no hablar de lo imposible que le resulta a una familia progresar si tiene siete hijos.
Echo de menos en su blog algún enlace externo para invitarnos a profundizar en un tema colateral (en el ejemplo, esa civilización "blanca" anterior a la negra en Africa)... Aproveche el medio que utiliza, no es un periódico, es hipertexto. ;)
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Paul H. Koch
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