NO al Tratado de Lisboa
16.06.08 @ 12:57:54. Archivado en poder, sociedad secreta, recursos, alimentación, España
El desprecio de las autoridades comunitarias por el pueblo "soberano" al que dicen representar ha alcanzado cotas demenciales con el caso del referéndum irlandés. Resulta asombrosa la avalancha de políticos de uno y otro signo (qué interesante que aquéllos que se están sacando los ojos mutuamente se pongan de acuerdo y además de una forma tan radical en casos como éste) que han inundado los medios de comunicación en las últimas fechas quejándose de los palurdos irlandeses, por decir que NO a una versión edulcorada de ese engendro que en su día intentaron vendernos como la "Constitución Europea" y que gracias a franceses y holandeses fue posible desmantelar en un primer momento.
Los argumentos utilizados por los siervos del Sistema ("desde el respeto que nos merecen los irlandeses...", "aún reconociendo el resultado del referéndum"..., "pese a que los ciudadanos no lo han apoyado como deberían..." ¡Como "deberían"!) me recuerdan a los de aquéllos que desean negar lo que son, un poco en el estilo de "yo no tengo nada contra los negros pero preferiría que vivieran integrados entre ellos en un barrio suyo lejos del mío, que soy blanco puro e inmaculado". En nuestro caso: "A pesar de todo eso, los irlandeses representan al 0,8 por ciento de los ciudadanos de la UE y no pueden parar este proceso perjudicando a los 300 millones de europeos". Porque, si la casta política (la comunitaria, especialmente) y el pueblo coinciden en sus intereses, todo va bien, pero si hay diferencias entre ambos el punto de vista que hay que cambiar nunca es el del político sino el del pueblo que "no ha sabido entendernos". A lo mejor es que les entienden demasiado bien.
Buen ejemplo de la postura oficial unificada son las recientes declaraciones de uno de los mayores diletantes de la política española contemporánea: el actual secretario de Estado del gobierno español para la Unión Europea Diego López Garrido, que no ha dudado en advertir de que "España va a ratificar el Tratado de Lisboa inmediatamente y 18 países lo han ratificado ya. La inmensa mayoría -de gobiernos- lo sostiene y va a ser así (...) este proceso no se puede parar y no se va a parar". Y no hay más que discutir. Por supuesto, este individuo se ha sumado al recordatorio general de que Irlanda era uno de los países más pobres de Europa y hoy es el segundo más rico (interesante: el país, Irlanda, por cifras macroeconómicas, puede considerarse el segundo más rico, pero ¿y los irlandeses? ¿son los segundos ciudadanos más ricos de Europa? ¿o esos datos se refieren a otra cosa, no al nivel de vida real de los ciudadanos corrientes? Dado que la mayoría de mis lectores europeos en este blog son españoles, podemos plantearlo de manera más cercana: teniendo en cuenta la fuerza de la economía de España como nación en los últimos años podríamos sugerir que los españoles son hoy en general riquísimos y carecen de problemas económicos. Y..., ¿es así? Usted sabrá lo que contesta).
Otras reacciones son aún más cínicas, como la del presidente francés Nicolas Sarkozy, cuando se refiere al NO irlandés calificándolo de mero "incidente" que hay que dejar de lado para que no se convierta en una crisis... ¡Pero si ya es una crisis! Que se lo pregunten a los ministros europeos de Asuntos Exteriores que se reúnen hoy. Y, teniendo en cuenta que fueron los ciudadanos franceses los que dieron la puntilla a la versión A de la "Constitución Europea", antes de que los irlandeses hicieran lo propio con esta versión B, ¿cómo se puede interpretar que con el NO francés la UE tenía un problema y ahora con el NO irlandés es Irlanda quien lo tiene?
Da pena ver al actual Taoiseach Brian Cowen (por cierto, ex ministro de ¡Finanzas! del gobierno irlandés hasta que fue elegido sucesor del -presuntamente- corrupto Bertie Ahern) arrastrándose ante sus colegas más veteranos de la UE buscando consejo para ver cómo se arregla ahora el problema. Sobre todo cuando el mandatario checo Vaclav Klaus (cuyo país debe ratificar o no en breve el Tratado de Lisboa) ya ha dicho que no se puede seguir adelante visto lo visto. O cuando el Señor Marrón está cada vez más presionado por su propio gobierno para convocar también el referéndum en el Reino Unido. Porque, no lo olvidemos, la mayor perversión del funcionamiento de la UE hoy por hoy es esa facilidad que tienen los funcionarios de Bruselas para tomar decisiones vitales para todos nosotros sin tener en cuenta nuestra opinión, ejerciendo de nuevo el Despotismo Ilustrado aunque sea bañado con una suave gelatina de democratitis.
Por todos los dioses, ¿en qué cabeza cabe que un proyecto de la envergadura de lo que se está discutiendo no pueda ser votado por los propios ciudadanos a los que se les va a aplicar en cuanto entre en vigor? ¿Qué niveles de hipocresía, mala fe, cinismo o simple idiocia deben poseer los dirigentes europeos para aceptar sin discutir que los pueblos a los que se suponen deben defender no puedan ejercer el derecho a opinar sobre una iniciativa de este calibre?
¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué prefieren aprobar el Tratado en sede parlamentaria (diputados agradecidos, comiendo su forraje y votando lo que se les manda) y no en un referéndum nacional? Pues, lógicamente, porque el NO irlandés se repetiría en otros países. Hay muchos europeos que han abierto los ojos en estos años.
No sé por qué me extraño, después de todo, ante las reacciones de la casta política europea... Son esos mismos sinvergüenzas que ya nos impusieron el euro: esa moneda que se supone nos ha dado estabilidad, pero que en la práctica nos está hundiendo en la mayor inflación europea -encubierta, eso sí: pero ¿a que su bolsillo sí que la está notando?- desde la época de la Segunda Guerra Mundial. Esos mismos sinvergüenzas que apuntillaban el llamado "Estado del Bienestar" hace unos días aprobando la semana laboral de las 65 horas. Esos mismos sinvergüenzas que están destruyendo la agricultura y la pesca europeas ahogando progresivamente el sector primario para hacernos dependientes de productos externos y por tanto controlables. Esos mismos sinvergüenzas que están desmantelando Europa desde el punto de vista cultural -entre otros puntos de vista- mediante el castigo sistemático y continuado a la natalidad autóctona para, luego, cuando hace falta mano de obra, tener la excusa perfecta para abrir las puertas a los desheredados de todo el mundo y avanzar así hacia su proyecto del melting pot mundial: la creación del animal humano sin fronteras, sin colores, sin cultura, sin religión, sin raíces..., y sin capacidad para resistirse (sin capacidad siquiera para comprender por qué hay que resistirse).
Entre todas las idioteces que he leído o escuchado en las últimas fechas sobre el asunto del referéndum irlandés, sólo he hallado algunas ráfagas de aire fresco y también de luz. Como las explicaciones de Declan Ganley, presidente de la plataforma Libertas y uno de los principales defensores del NO en Irlanda, que han sido muy claras:
- "No somos euroescépticos sino proeuropeos. Hemos votado que sí en otros referendos porque la UE nos ha traído beneficios y queremos continuar en el corazón de Europa (...) El Tratado de Lisboa es un documento antidemocrático. Crea un presidente no electo y un ministro de Exteriores no electo. No garantiza un comisario a todos los Estados miembros. Y sobre todo, no se ha dado a los pueblos europeos la oportunidad de opinar (...) No podemos aceptar esta nueva transferencia de poderes a gente que no ha sido elegida y no tiene que rendir cuentas (...) es tremenda la arrogancia de algunos líderes europeos, su presunción de que sólo ellos saben lo que es bueno para los demás. ¿Qué se creen? En Irlanda sbemos leer y este documento no es sino la Constitución a la que franceses y holandeses dijeron NO en su día. Es idéntica en un 96 por ciento. Han hecho algunos cambios para justificarla (...) Es inaceptable ignorar a la gente."
La irreductibilidad es santo y seña de los verdaderos europeos. Recuerdo a Cuchulainn.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/172526
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
una empresa estonia fue a Suecia a construir una escuela. Según la ley sueca, los empleados estonios han de cobrar un salario sueco, pero el tribunal de Injusticia europeo pisó esta ley en aras de la "libre competencia".
Piense en todo esto, y no creo que le sea difícil acercarse a la postura del posteador y de otros muchos. Infórmese tb de los policías microchipados obligatoriamente en Londres (Daily Mail) y en las mochilas microchipadas de los niños de una escuela de Rhode Island. Esto es el Gran Hermano sin lugar a dudas.
Si Irlanda es tan rica ahora, y ese nivel de vida no es real como Ud. indica, es debido a que las leyes irlandesas cobran pocos impuestos a las corporaciones. Esas leyes pueden correr peligro con el criptofascista tratado de Lisboa.
La vicepresidenta de la Comisión Chorropea, M. Wallstrom, ya ha dicho que no se tomarán en serio el NO porque vino de antiabortistas alarmados.
Al final uno piensa, como Ud., que necesitamos a estos malos para despertarnos. De hecho, si las libertades se recortan más y más tendremos la oportunidad de ver un despertar de la gente.
Saludos cordiales desde Erin
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Paul H. Koch
autor
Contacto








