Oh, la, la..., la France!
25.04.08 @ 00:39:22. Archivado en poder, sociedad secreta, gobierno mundial, futuro
El descaro con el que actúan las autoridades políticas visibles resulta cada día más evidente y, si no estuviéramos usted y yo al tanto desde hace tanto tiempo, casi diría que increíble. Me resulta difícil imaginar un nivel parecido de manipulación y escasez de vergüenza como el que padecemos en la actualidad y del que el último ejemplo nos llega desde Francia: ¿que los ciudadanos se niegan a colaborar con las decisiones que "por su bien" toman las autoridades (todo para el pueblo pero sin el pueblo, decían los déspotas ilustrados) y se ponen en contra si se les da la oportunidad de expresarse? Pues se les quita la oportunidad de expresarse y punto.
Recordará usted que hace unos meses me maravillaba ante cierto discurso de Nicolas Sarkozy cuyas ideas más importantes reflejé porque me parecía que hablabab bien de algunas cosas de las que los líderes visibles no suelen hablar y me preguntaba entonces dónde estaba el truco ya que la experiencia me ha demostrado que el único político bueno es el político encarcelado. Pues bien, aparte de ciertas oscuras relaciones de su hermano en el caso de los niños que intentó secuestrar en África esa extraña ONG llamada El Arca de Zoé (cuántas cosas habría que decir de tantas ONGs y qué pocas se dicen..., no en vano muchas de ellas, y no las más pequeñas, están en manos muy distintas de las que aparentan y desarrollan objetivos alternativos a los que le cuentan a usted cada vez que le pasan la factura para comprar su conciencia por no hacer nada personalmente para ayudar a enderezar el mundo), el problema es el de siempre: una cosa es la que se dice, por más que sea con bellas palabras, y otra la que se hace. No es extraño que en solo un año la popularidad de Sarko -qué fonéticamente tan similar a Shark, Tiburón en ninglés- se haya despeñado sondeos abajo...
Los ciudadanos. Sí, la última es que el futuro ingreso de nuevos países en la Unión Europea (como el que se está negociando con Turquía: ese país que jamás ha sido Europa, por más que mis "amigos" se empeñen en repetirlo una y otra vez, y las embrutecidas y analfabetas masas que por desgracia componen en la actualidad la mayoría de ciudadanos europeos así lo crean) ya no tendrá que ser ratificado por referéndum popular en Francia, según el proyecto de reforma constitucional adoptado por el consejo de ministros francés esta semana. El portavoz del gobierno, Luc Chatel, también ha confirmado que el proyecto amplía (?) los poderes del Parlamento, encuadra (??) los del Jefe del Estado, le permite expresarse ante el Legislativo (???) y limita a dos los mandatos presidenciales sucesivos (al mejor estilo yankee).
El proyecto de ley de reforma de la Constitución Francesa, que servirá para arrebatarle más derechos al pueblo francés, empezará a debatirse en el Parlamento de París el próximo 20 de mayo (por algún motivo, y no creo que sea en homenaje a la divina fiesta de Beltaine del 1 de mayo, hoy prostituida y camuflada bajo el estúpido nombre de "Día del Trabajo", mis amigos le tienen gran querencia a este mes y no son pocos los acontecimientos que hacen coincidir siempre con estas fechas. En cuanto a lo que nos interesa, una vez que la reforma salga adelante (¿alguien duda de que no lo hará?) el presidente de la república podrá escoger la ratificación de un acuerdo para los tratados de adhesión de nuevos países a la UE de dos maneras: vía Parlamento o vía consulta popular. Esto es: cuando interese silenciar a la gente, como en el caso de Turquía donde la mayor parte de los franceses comparte la opinión de la ridiculez que supone llamar europeo a este país e integrarlo como tal (lo cual no implica que haya que dejar de ayudarle a modernizarse y que no se le confiera un trato preferencial como vecino inmediato y socio de la UE), se cursan las órdenes correspondientes a las ovejas que ocupan los escaños y se aprueba a espaldas del interés popular, legalmente.
¿No es eso acaso lo que ha ocurrido en Berlín este jueves en el Bundestag? Una "sobrada mayoría" (515 votos a favor por 58 en contra y una abstención), dicen los periodistas, ha ratificado el Tratado de Lisboa de la UE con el que se quiere superar el maravilloso desastre que supuso para los globalizadores el voto negativo de franceses y holandeses contra el engendro bautizado como Constitución Europea y que durante los últimos tiempos les ha obligado a romperse la cabeza estudiando cómo podían seguir apretándonos los tornillos sin que se notara demasiado. En el debate previo a la votación estuvo, por cierto, como invitado, el actual ministro de Exteriores francés (un hombre que conoce muy, muy bien cómo funcionan las ONGs por experiencia propia), Bernard Kouchner.
Sólo el partido de izquierdas genéricamente llamado La Izquierda se atrevió a decir que no y presentó una moción a favor de crear una ley que permitiera la celebración de consultas populares en Alemania cuando se deban aprobar o ratificar tratados europeos, pero por supuesto la extraña alianza de todos los demás partidos del Bundestag votó en contra de devolver a la gente el mismo derecho que ahora se aprestan los franceses a arrebatar a los suyos.
Eso sí: el portavoz del gobierno francés insiste en que la supresión de la obligatoriedad del referendum para futuras ampliaciones de la UE no modifica la posición sobre Turquía del presidente Sharkozy. Lo que significa que su intención es la de no apoyar la petición de ingreso de Turquía aunque sí plantearle una cooperación "reforzada". Aunque nos lo creyéramos (ya hemos visto que una cosa es hablar y otra actuar) y respetara esa opinión durante su mandato, el asunto tiene fácil solución. Una vez aprobada la reforma, si el amigo Sharkozy molesta, le organizamos el escándalo correspondiente (en el catálogo tenemos de todo: ¿prefiere una corrupción financiera? ¿una orgía sexual sadomasoquista "de tintes nazis"? ¿una becaria sin lavadora? Siga mirando, disponemos de un amplio surtido) y le quitamos de en medio. Su sucesor/a se encargará de cambiar la opinión del gobierno y echar mano de la ley ahora aprobada. Y entonces sí: vía libre a Turquía, a Israel, a Marruecos y hasta a Tanzania, si interesa.
Otro sujeto muy peculiar, el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Jean Pierre Jouyet, se justificaba a la hora de tomar esta medida argumentando que eliminar la obligatoriedad del referéndum resuelve una "cuestión de credibilidad" del presidente francés ante sus colegas comunitarios porque "uno ya no es creíble" en las negociaciones europeas "si al final tiene que decir: he negociado con vosotros pero no soy yo el que tomará la decisión, porque dependo de un referéndum". Sí, hombre, sí... No es creíble negociar sobre los intereses de las elìtes, que no suelen coincidir demasiado con los de la gente corriente. Véase el caso de la dictadura monetaria que nos impusieron con el euro, por ejemplo.
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(Postdata: aún peor que todo lo anterior... ¡El ex jefe del Estado francés, Valéry Giscard d'Estaing, grado 33 de cierta discreta sociedad y grado 125 -por lo menos- en el ranking de arrogantes-y-antipáticos-políticas-especialistas-en-despreciar-a-los-seres-humanos amenaza con convertirse en el presidente estable de la UE cuando entre en vigor el Tratado de Lisboa, en principio el 1 de enero de 2009! Este sujeto, uno de los más impresentables sinvergüenzas de la política europea del último medio siglo, sugiere en una entrevista publicada por el diario belga Le Soir que a sus 82 demasiados años podría ser el principal candidato al puesto. Es más, se compara con George Washington -bueno, no es tan raro: el primer presidente norteamericano también tenía este alto grado de la discreta sociedad- a la hora de "instalar el sistema, fijar las reglas y el clima" necesarios para sacar adelante este Tratado. Un Tratado que por cierto no es sino un rodeo para recuperar el proyecto de "Constitución" Europea que por cierto, él y su equipo fueron los encargados de redactar.)
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Paul H. Koch
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