Uniones (de bancos)
14.12.07 @ 11:51:37. Archivado en poder, sociedad secreta, gobierno mundial
¿En serio que no se ha dado cuenta de la coincidencia entre la firma del nuevo Tratado de Lisboa y la primera gran operación a cara descubierta de los grandes bancos mundiales? Recordemos la secuencia de acontecimientos. Los presidentes del Europarlamento, la Comisión y el Consejo de la UE proclaman y firman la Carta de Derechos Fundamentales en la misma mañana del miércoles. Por la tarde, el Banco de Inglaterra presenta públicamente (a través de la Reserva Federal y con el apoyo del BCE y de sus socios menores de la Banda Nacional Suiza y el Banco de Canadá) su iniciativa para "afrontar de manera coordinada la crisis de liquidez". El jueves por la mañana, los Jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete firman el Tratado de Lisboa. La importancia de los acontecimientos que se han desarrollado en las últimas horas es mucho mayor de lo que parece, aunque no sólo desde el punto de vista desde el cual se nos ha contado.
El acto del pasado día 12 en el hemiciclo de la Eurocámara en el curso del cual los líderes de la UE proclamaban y firmaban la llamada Carta de Derechos Fundamentales aspiraba a proyectar ese aroma de solemnidad y de Gran Acontecimiento que tanto les gusta a los políticos europeos (a todos los políticos, en realidad, pues es uno de sus talones de Aquiles: ese afán por pasar a la posteridad como "grandes hombres de su tiempo" sin percatarse de que la siguiente generación ni siquiera se acordará de sus apellidos y de que las estatuas que alguien pueda levantar en su honor sólo servirán como retretes de palomas) aunque un pequeño grupo de eurodiputados estropeó el ambiente emocionante coreando una palabra, una sola palabra, a la que la mayoría de los señores eurodiputados no quiso prestar atención.
La palabra era: Referéndum.
¿Conoce usted el contenido exacto de la Carta de Derechos Fundamentales? No dudo de que en breve los grandes diarios la reproducirán íntegra, o quizá resumiendo sus "puntos más importantes" con esos conceptos grandiosos y maravillosos para el destino de la Humanidad y etc. Ya le adelanto que son seis capítulos (¡vaya! seis...) genéricamente agrupados como dignidad, libertad, solidaridad, igualdad, ciudadanía y justicia. Pero ¿no hubiera preferido usted conocer su contenido cuando se estaba negociando y antes de que fuera aprobada? Es más, siendo como es un documento que le va a afectar directa y personalmente a partir de ahora, ¿no le hubiera gustado tener la oportunidad de votar si le gustaba o no? Pues no se preocupe: ya han decidido por usted y han decidido que sí que le gusta, porque no le van a dejar votar por ella. Después de todo, y según decía el presidnete de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso, la Carta contiene "los principios básicos de la dignidad humana" (¿cómo se va a negar usted a eso, hombre de Dios, aunque no sepa exactamente cuáles son y cómo se describen?). Y el que diga lo contrario es un Adolf Hitler de segunda mano, como advertía textualmente el eurodiputado socialista alemán Martin Schultz en Estrasburgo (¡Cabo Schuuuuuuuuuuuuuuuuuultz!, como diría Lubitsch).
Así que ya sabe: a partir de ahora está usted sometido legal y jurídicamente a los contenidos de una Carta que han redactado y aprobado sin su consentimiento (a no ser que sea usted inglés o polaco pues, por alguna razón que nadie se ha tomado la molestia de justificar coherentemente, tanto Gran Bretaña como Polonia han quedado exentos de vincularse a tan maravilloso documento). Lo cierto es que después de que el pueblo francés y el holandés echaran a la basura vía urnas ese farragoso texto pomposamente bautizado como "Constitución Europea" (mientras la mayor parte de los españoles votaba ovinamente a favor) que fuera redactada por la-discreta-sociedad-por-todos-conocida y presentada por su distinguido miembro de alto nivel Giscard D'Estaigne, nadie quería arriesgarse a dejar en manos de los ciudadanos "corrientes" la posibilidad de volver a decidir sobre su propio futuro.
Paradójicamente, los únicos que protestaron en el Parlamento Europeo contra la aprobación de la nueva Carta fueron los "radicales" de ambos extremos del arco político que suspiran por regímenes donde la Libertad no parece el icono favorito: los diputados de Izquierda Unitaria Europea por un lado y las formaciones de ultraderecha por otro. Los "protestones" no eran sólo, como se ha sugerido maliciosamente, los seguidores de Le Pen. Además de eurodiputados rebeldes franceses, también había ingleses, polacos, búlgaros, rumanos... Todos euroescépticos. Seguramente pudieron elevar la voz porque estas formaciones, por su carácter casi residual frente a los grandes grupos que controlan la vida parlamentaria en Bruselas, no precisan someterse al yugo del silencio obediente que prima en estos últimos y porque, al fin y al cabo, les pagan -sus votantes- por armar jaleo.
Personalmente, no me incluyo en ninguno de los partidos de un extremo ni del otro pero usted ya conoce mi posición ante estas instituciones europeas que padecemos y, casi seguro, si yo hubiera estado en un escaño también hubiera gritado: ¡Referéndum! ¿Cómo se puede consagrar ningún derecho a la libertad de expresión como se supone que hace la nueva Carta si para empezar no se nos da a todos los ciudadanos europeos la oportunidad de opinar sobre ella votándola, por muy luminaria de los derechos humanos que sea?
La segunda parte de lo ocurrido estos días nos lleva a la capital portuguesa donde el jueves los líderes europeos aprobaban el Tratado de Lisboa (tampoco nadie ha explicado con claridad qué ha ocurrido y por qué y cuándo y cómo para que la llamada "construcción europea", paralizada durante tanto tiempo, se haya puesto en marcha de un día para otro y con semejante ofensiva). Lo mismo que le he comentado sobre la Carta de Derechos Fundamentales vale para este Tratado, y no sólo porque aquélla no podría entrar en vigor si no lo hicera éste, sino porque tampoco habrá obligación de convocar a los ciudadanos para que aprueben o no el texto, excepto en Irlanda (un país muy pequeño, encantado con todo el dinero que ha revertido a sus arcas a raíz de su ingreso comunitario y fácil de convencer para que la consulta popular ofrezca el resultado apetecido, aunque las encuestas en este momento no sean muy favorables). E insisto: ¿usted ha leído el Tratado de Lisboa con detalle? ¿Sabe las consecuencias que tendrá para su vida diaria? ¿Cómo le afectará en sus derechos y deberes respecto a los que tiene ahora?
Entre ambos acontecimientos, y como si hubiera estado esperando una señal como la de la aprobación de la carta, el Banco de Inglaterra (uno de los verdaderos Grandes Poderes del mundo, socio de mayor peso en el consorcio privado que dirige la Reserva Federal de EE.UU. y "hermano mayor" del BCE, en el que dudo mucho que algún día se integre de manera formal) ponía en marcha el plan coordinado contra la "crisis global de liquidez" -generada por el propio sector bancario en Estados Unidos- que debe ser realmente grave -aunque los repsonsables eocnómicos inssitan en que la situación está bajo control porque el tsunami financiero aún no ha llegado a nuestras costas- cuadno por primera vez en su historia los grandes bancos mundiales no muestran rubor alguno en actuar coordinadamente en público -siempre lo han hecho bajo cuerda-. De momento, el llamado Mecanismo Temporal de subastas por parte de la FED ofrece 40.000 millones de dólares en fondos de emergencia para la semana que viene.
¿Será verdad que el dólar está a punto de derrumbarse en los mercados de todo el planeta? Sin contar con ese "botón de explosión nuclear financiera" que acaricia China -y que hace temblar a EE.UU. cada vez que lo hace- para devolver abruptamente al mercado los miles de millones de dólares que compró y que sostienen buena parte de la economía norteamericana, el presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad ha tomado y anunciado hace unos días la misma decisión que le costó la declaración de guerra a Sadam Hussein. Y es que a partir de ya su país admite el pago de petróleo en euros y otras divisas fuertes pero no en dólares, que pasa a ser "papel mojado" según sus palabras. Muchos otros productores de crudo están tentados de hacer lo mismo y sólo esperan a ver qué ocurre con Ahmadineyad. De ahí que el ataque a Irán siga sobre la mesa como una perspectiva más que probable aunque las condiciones militares y geoestratégicas no sean ni mucho menos favorables.
Por cierto, qué interesante que el primer ministro británico, ese "europeo convencido" que es el Señor Marrón, no estuviera tampoco en el acto de rúbrica formal del Tratado de Lisboa en el que participaron todos los demás líderes europeos. Llegó por la tarde, a escondidas, como quien no quiere la cosa, para echar una firma de mala gana. Ese mismo Señor Marrón que batiera todos los récords como ministro de Economía de su predecesor el Perrito de Yorkshire y que, sólo hace unas fechas, anunciaba su intención de reunirse precisamente con las principales entidades bancarias británicas para estudiar "el rumbo" del país tras la famosa crisis hipotecaria que a todo el mundo "pilló por sorpresa"...
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/131996
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Además los EXPERTOS ya saben adonde deben dirigirse los pueblos y a quienes deben servir.
Nunca tuvieron verguenza pero si les quedaba un rastro lo han perdido totalmente y para colmo presumen de ello.
------
Que curioso el ultimo anuncio de ETA a 3 meses de las elecciones.
Hay que sacar el miedo a la calle para motivar a la masa.
¿A quien sirve ETA, y Alqaeda y el terrorismo?
A sus amos.
los que se llenan la boca de la palabra Libertad.
Triste destino para una palabra tan bella.
Cuanta propaganda llevan los periodicos un dia como hoy.Fijese en la portada de el mundo
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Paul H. Koch
autor
Contacto








