Oro parece, plata no es
31.10.07 @ 00:07:21. Archivado en recursos, alimentación
Consumers International, la Federación Mundial de Organizaciones de Consumidores, celebra esta semana su Congreso Mundial en Sidney. No deja de ser significativo que una de las escasas asociaciones que se dedican a intentar proteger a los ciudadanos corrientes de los abusos de las grandes empresas tenga que irse a un lugar tan remoto del planeta donde la información generada puede ser ahogada con mayor facilidad, mientras cualquier otra organización, digamos de cultivadores de berenjenas canadienses o de creadores de monumentos famosos con palillos (y que me perdonen los sectores aludidos), se reúne en Nueva York, París o Londres con una extraordinaria cobertura mediática para sus grandes aportes al desarrollo de la Humanidad. Consumers ha repartido sus premios al Mal Producto de este año 2007. ¿Quiere saber quiénes fueron los galardonados?
Fundada en 1960, Consumers International está integrada en la actualidad por más de 200 organizaciones de consumidores de todo el mundo, con representación en 115 países. Por ejemplo, en el caso español, figuran entre sus miembros la CECU, o Confederación de Consumidores y Usuarios, y la OCU, u Organización de Consumidores y Usuarios. Su director general hoy día es Richard Lloyd y, como él mismo decía poco antes de anunciar sus premios, existen "compañías multimillonarias que son marcas globales y por tanto tienen mayor obligación de ser honestas, cumplidoras y responsables". Con una extraordinaria habilidad para contener la amarga risa que le generaban sus propias palabras vista la cruda realidad que nos rodea, Lloyd añadía que "al subrayar sus defectos, estamos responsabilizándoles y exigiéndoles que tomen en serio su responsabilidad social".
Y los premiados son:
* ¡Coca-Cola! Pero esta vez no por las deficiencias del producto que ha hecho famoso en todo el mundo a su conglomerado empresarial sino por su marca de agua embotellada Dasani. Y es que ese agua no se envasa a partir de los cristalinos manantiales de ignotos parajes de las Rocosas o de los cantarines arroyuelos alpinos..., sino que se trata de agua común y corriente obtenida del grifo. Lo mejor es que Coca-Cola reconoció la circunstancia, pero sigue vendiéndola igual como agua embotellada (bueno, al fin y al cabo es lo que es, ¿no?, debe pensar alguno).
* ¡Kellogg's! Ya sabe: esos maravillosos y sanos cereales en sus diversos formatos y presentaciones que sirven para comenzar el día de una forma alegre y divertida para los peques, que encuentran además alguna sorpresita de regalo en el interior de las cajas. ¡Qué pena que los análisis científicos de los susodichos cereales hayan arrojado la inquietante conclusión de que contienen altos niveles de azúcar y de sal perjudiciales para el crecimiento de los niños! Siempre he dicho que donde estén un buen par de huevos fritos con bacon para comenzar bien el día...
* ¡Mattel! Éste es sin duda un premio bien trabajado. Sin duda recordará el escándalo que se organizó cuando hace pocos meses se hizo pública la retirada de 21 millones de productos jugueteros fabricados por esta empresa porque no cumplían unos mínimos estándares de calidad. Es lo que tiene fabricar tus productos con esclavos..., digo, con trabajadores del Tercer Mundo. Puedes pagarles diez veces menos que a un trabajador occidental cualificado y además mantenerles encadenados a su puesto laboral durante jornadas interminables pero luego encima no vayas exigiendo que hagan las cosas bien.
* Y finalmente ¡Takeda Pharmaceuticals! Una de esas simpáticas empresas farmacéuticas que tanto dinero ganan curándole de todo tipo de enfermedades, incluso de las que usted no tiene aunque ellas se gasten mucho en publicidad para convencerle de que sí, y así forzarle a consumir sus medicamentos. Entre los "méritos" de esta empresa figura la venta de pastillas de dormir ¡para niños!, y eso aún conociendo los peligros del uso pediátrico de este tipo de medicinas.
Estos premios son sólo un ejemplo más de que vivimos en un mundo falso, forjado sobre la base de frágiles apariencias, y en el que nada suele ser lo que parece aunque en ocasiones realmente lo parezca. O, dicho de otro modo, y de acuerdo con una de las primeras adivinanzas en español que escuché hace muchos años: Oro parece, plata no es; si no lo adivinas, tonto serás.
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explicante hasta donde habia llegado su eficiencia economica con los resultados obtenidos despues de tomada la medida de retirar del platillo de cada pasajero de sus lineas de aviacion una simple "aceituna".Lo que al cabo de un año del experimento habia reportado una considerable suma de dinero pàra la compañia.Cuando en la realidad lo que han hecho no es mas
que robarle a todos sus clientes algo del platillo.Ahora comprendo el por que los defensores de consumidores han ido a ubicarse en australia.Quizas para no enfrentarse a tan horrible controversia.Gracias
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Paul H. Koch
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