Sustituyendo el crudo
23.10.07 @ 00:01:19. Archivado en gobierno mundial, futuro, recursos, España
Recuerdo perfectamente la primera de las llamadas crisis del petróleo en 1973. Cada subida de un dólar o aún de cincuenta centavos en el precio del barril llegó a provocar la histeria de los mercados bursátiles además de encarecer automáticamente productos y servicios de una hora para otra. Se temía la reacción en cadena que tenía cualquier mínimo ascenso en el precio del llamado oro negro y sólo cuando se consiguió un acuerdo de cierta estabilidad con los países productores se tranquilizaron algo las cosas (aunque siempre me ha llamado la atención, no sé si a usted le ha sucedido lo mismo, que cuando subía el precio del crudo subían todos los productos y, sin embargo, cuando bajaba, los mismos productos no sólo no bajaban sino que subían, aunque un poco menos). Durante los años siguientes, diversas situaciones de conflicto o de crisis en los países productores hicieron oscilar el mercado hasta que casi dos decenios más tarde, cuando se desató la primera Guerra del Golfo, el petróleo también se disparó y provocó unos miedos similares a los del decenio de los años setenta.
En los últimos tres o cuatro años, y por razones nunca bien aclaradas, el crudo ha iniciado una escalada que no tiene justificación pues la situación bélica no es en general más peligrosa que en los años setenta y la demanda creciente de los llamados "países emergentes" como China e India no es tan potente como se nos insiste machaconamente en los medios controlados de masas. Estados Unidos derrocha, él solo, muchísimo más petróleo que el resto de consumidores, pero siempre lo ha hecho. Recientemente, además, la OPEP ha advertido de que la producción es la adecuada para el mercado y que los responsables de provocar un alza tras otra son más bien los especuladores: una palabra que lo dice todo pero no aclara nada. Ni quiénes son exactamente ni por qué hacen lo que hacen, si es que tienen algún otro motivo que enriquecerse aún más de lo que ya lo están.
Pero lo más sorprendente de todo es que esa subida constante -cerca de los 82 dólares el barril de la OPEP al comienzo de esta misma semana- no ha repercutido de manera proporcional sobre los precios. Sí, las cosas valen más, todo se ha encarecido, pero no lo ha hecho al ritmo equivalente al de las subidas de años precedentes. ¿Significa eso que aquellas subidas fueron forzadas en su día para presionar por algún motivo concreto a la población, porque en realidad eran innecesarias? ¿O acaso es que hoy algunos gobiernos están interviniendo sotto voce en los mercados para que las actuales subidas no lleguen en su totalidad a esa misma población y causen un frenazo espectacular de la economía mundial, por ejemplo? ¿O ambas cosas? ¿O ninguna de ellas?
Hace tiempo que algunos expertos en conspiranoias vienen advirtiéndonos de que el precio del barril llegará a los 100 dólares a no mucho tardar, con todo lo que eso significa. También abundan en algunos foros las noticias sobre el llamado peak del petróleo: ya sabe, ese punto máximo de extracción de crudo que según algunos habríamos alcanzado ya y a partir del cual la producción mundial comenzaría a reducirse progresivamente ya que habríamos empezado a agotar las reservas y cada día sería más difícil y costoso obtener el apestoso aceite de roca (petra oleum). Entonces, esto sería el caos, el desmoronamiento de la sociedad tal y como la entendemos, Mad Max y etcétera.
Lo cierto es que las informaciones relativas al petróleo son más oscuras que el mismo elemento. A finales de los años setenta, ya se decía que quedaban apenas reservas para 20 ó 25 años más (respecto a aquel momento), pero cumplido ese plazo sobradamente, nos siguen diciendo que apenas quedan reservas para 30 ó 40 años más (respecto a este momento)... Y, sinceramente, si usted fuera uno de los dueños de las grandes petroleras, ¿se habría quedado tranquilamente sentado en su butacón esperando sin más que se terminara el negocio? En mi caso, habría invertido buena parte de mis beneficios multimillonarios en investigar la energía sustitutiva del crudo y, con tantos años de investigación y tanto dinero en juego, tenga por seguro que la habría encontrado. Personalmente, estoy convencido de que los actuales dueños de las multinacionales petroleras poseen ya el sustituto para su producto y sólo están esperando el momento adecuado para presentarlo en sociedad. Digamos, después de provocar una gran crisis artificial que fuerce a abandonar definitivamente el petróleo en medio de una orgía de beneficios para las multinacionales antes de pasar a consumir otra energía que se presentará como gran milagro de última hora pero que en realidad lleva descubierta, investigada y en proceso de refinamiento hace ya tiempo. Es un proceso similar al de las fábricas de electrodomésticos: por ejemplo, nadie lanzó al mercado sus aparatos de DVD hasta que agotaron las existencias de los aparatos de video.
¿Cuál será esa fuente sustitutiva? Uno de los principales candidatos es el hidrógeno. He dejado pasar casi una semana desde que llegó a mis manos la noticia de que el equipo que dirige Javier Bermejo, del Centro de Física de Materiales (CSIC-Universidad del País Vasco), ha diseñado un medio seguro y barato para almacenar hidrógeno y liberarlo de manera controlada a través de nanocuernos de carbono, en lugar de los tradicionales nanotubos. Gracias a este trabajo de investigación, que tiene una posible proyección industrial inmediata, estamos muy cerca de poder emplear el hidrógeno como sustitutivo del petróleo con la diferencia de que de que es mucho más abundante, mucho más barato y mucho menos contaminante -sólo produce vapor de agua-. Como ejemplo, con sólo 6 kilos de hidrógeno recargables en unos tres minutos, un turismo podría recorrer 500 kilómetros.
Esta noticia, que sin duda debía haberse publicado con grandes titulares en los periódicos españoles al día siguiente de ser difundida por una agencia de prensa de este país, ha pasado completamente inadvertida y me niego a creer que sea por la ignorancia de los periodistas especialistas en el sector. ¿Entonces? Tal vez lo que han encontrado ahora Bermejo y su equipo ya lo encontraron años atrás otros especialistas a sueldo de las multinacionales, que trabajaban en secreto y con muchos más medios a su disposición, pero no se quiso hacer público porque no convenía, igual que tampoco conviene ahora. Hágame caso: cuando le hablen de la "catástrofe" que se nos viene encima con el final de la cultura del petróleo, ríase de los profetas y siga a lo suyo. Está todo bajo control y ni usted, ni yo, podemos hacer mucho más que ser testigos -lo más conscientes posible, eso sí- de cuanto ha de suceder en los próximos años.
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Es facil de obtener, limpio y mas seguro que el hidrogeno www.sgc.se
Hay que considerar el inmenso recambio de automóviles y su adaptación con los costes de extracción de acero, su tratamiento... (Los minerales empiezan a escasear y mucho).
Además sigue siendo un sistema energético esclavista y dominado por los capos del capital.
La energía libre mágnetica y otras serían la solución pero liberarian al hombre de sus cadenas y eso no les gusta alos amos.
http://www.crisisenergetica.org/
http://www.luisprada.com/Protected/el_mundo_de_la_energia_libre.htm
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Paul H. Koch
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