31.07.08 @ 00:42:55. Archivado en fritz
Así pues, puedo mirar con agrado casi todo lo que me ha ocurrido, ya sean alegrías o penas; los acontecimientos me han conducido hasta ahora como a un niño. Ya va siendo hora, tal vez, de tomar yo mismo las riendas de los acontecimientos y entrar de lleno en la vida. Y de este modo el hombre se libera de todo aquello que lo encadena; no necesita dinamitar las rocas, sino que, inesperadamente, éstas caen por sí solas cuando un dios se lo ordena. Y ¿dónde está el grillete que al final aún le aprisiona? ¿Es el mundo? ¿Es Dios?
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25.07.08 @ 00:42:55. Archivado en conciencia
Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, sabemos muy bien cuán aparte vivimos. "Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos": ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte -nuestra vida, nuestra felicidad...-, nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto. ¿Qué otro la ha encontrado? ¿Acaso el hombre moderno? "Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer", suspira el hombre moderno. De esa modernidad hemos estado enfermos: de paz ambigua, de compromiso cobarde, de toda la virtuosa suciedad propia del "sí" y el "no" modernos. Esa tolerancia y "largeur" de corazón que "perdona" todo porque "comprende" todo. ¡Es preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!
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17.07.08 @ 00:42:55. Archivado en fritz
¡Oh, alma mía, yo te he enseñado a decir «hoy» como se dice «alguna vez» y «en otro tiempo» y a bailar tu ronda por encima de todo aquí y ahí y allá! ¡Oh, alma mía, yo te he redimido de todos los rincones, yo he apartado de ti el polvo, las arañas y la penumbra! ¡Oh, alma mía, yo te he lavado del pequeño pudor y de la virtud de los rincones, y te persuadí a estar desnuda ante los ojos del Sol!Con la tempestad llamada «espíritu» soplé sobre tu mar agitado; todas las nubes las expulsé de él soplando, estrangulé incluso al estrangulador llamado «pecado». ¡Oh, alma mía, te he dado el derecho de decir no como la tempestad y de decir sí como dice sí el cielo abierto: silenciosa como la luz te encuentras ahora, y caminas a través de tempestades de negación!
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08.07.08 @ 00:42:55. Archivado en fritz
¡Cuán maravilloso y nuevo a la vez, cuán terrible e irónico me siento con mi conocimiento acerca de la totalidad de la existencia! He descubierto para mí que la vieja humanidad y animalidad, que incluso la totalidad de los tiempos primigenios y el pasado de todos los seres sensibles continúa poetizando en mí, amando, odiando, sacando conclusiones. De pronto desperté en medio de este sueño, pero sólo a la conciencia de que precisamente soñaba y de que tenía que continuar soñando, para no perecer: así como el sonámbulo tiene que continuar soñando para no despeñarse.
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03.07.08 @ 00:33:30. Archivado en conciencia
Sigue habiendo cándidos observadores de sí mismos que creen que existen 'certezas inmediatas', por ejemplo 'yo pienso', o, y ésta fue la superstición de Schopenhauer, 'yo quiero': como si aquí, por así decirlo, el conocer lograse captar su objeto de manera pura y desnuda, en cuanto 'cosa en sí', y ni por parte del sujeto ni por parte del objeto tuviese lugar ningún falseamiento (...) Aunque el pueblo crea que conocer es un conocer-hasta-el-final, el filósofo tiene que decirse: cuando yo analizo el proceso expresado en la proposición 'yo pienso' obtengo una serie de aseveraciones temerarias cuya fundamentación resulta difícil, y tal vez imposible, -por ejemplo que yo soy quien piensa, que tiene que existir en absoluto algo que piensa, que pensar es una actividad y el efecto de un ser que es pensado como causa, que existe un 'yo' y, finalmente, que está establecido qué es lo que hay que designar con la palabra pensar- que yo sé qué es pensar.
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"Nos esperan catástrofes... La Humanidad volverá a purificarse a través del sufrimiento. Eleven su conciencia y el mundo cambiará (...) Ha llegado la hora de elegir entre el mundo viejo y el nuevo, entre el mundo de la energía positiva y el de la negativa, entre la conciencia alta y la baja (...) sobrevivirán tan sólo los que hayan elevado su conciencia para derrotar el Mal y crear por fin un mundo del Bien." El hombre que escribió estos textos en su libro Misli o zivijenju in zavedanju (Pensamientos sobre la vida y la conciencia) no era un paranoico apocalíptico, ni un telepredicador norteamericano, ni un gurú místico instalado mentalmente en las cumbres del Himalaya sino... ¡Primer ministro durante diez años en Eslovenia! Y artífice además de una de las transiciones políticas mejor hechas en Europa durante el siglo XX, al conducir con suavidad y firmeza a su pequeño país, antiguo miembro de la ficción yugoslava, hasta situarlo como uno de los miembros más prósperos de la actual Unión Europea. Es un caso cuando menos interesante (danke, Carlos) ¿Recuerda lo que hablamos el otro día acerca de que no todos los que opinan diferente, como usted y como yo, tienen que ser necesariamente desequilibrados mentales condenados a la marginalidad y que sólo obtienen eco entre otros individuos lesionados psicológicamente? No, pueden ser incluso presidentes de un gobierno durante todo un decenio, además de uno de los tipos más populares de su país.
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A la hora a la que escribo este artículo no he visto todavía que alguien haya explicado con detalle qué sucedió el pasado 24 de junio en el aeropuerto de Tel Aviv cuando el presidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa modelo (en la acepcion laboral, no en la moral) Carla Bruni se despedían a tiro limpio (o tal vez sería mejor decir "a tiro sucio") del primer ministro israelí Ehud Olmert al pie de la escalerilla de su avión. La versión que ha circulado desde el primer momento es que un policía de fronteras de la organización ZAKA se suicidó y que, en medio del suceso, dos mujeres soldado se desmayaron. Todo lo cual ha llamado bastAnte la atención, aunque hay que recordar que en Israel es soldado todo el mundo porque es obligatorio (y largo) el servicio militar y no sabemos exactamente el tiempo que llevaban enroladas estas mujeres ni su estado de nervios (aunque es cierto que la seguridad de Israel es de las eficientes del mundo -excepto cuando "falla" clamorosamente como en el magnicidio de Isaac Rabin- y choca bastante que para proteger al presidente de un país como Francia se le ocurriera a alguien colocar a simples reclutas). Personalmente, lo que más me llamó la atención de todo el incidente fue la tranquilidad con la que se tomó la situación Olmer, pese al estado de nervios general. ¿Tiene la sangre de horchata?
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Seguro que alguna vez ha tenido usted oportunidad de discutir con algún amigo acerca del fenómeno Ovni: un asunto bastante más complejo (y a la vez sencillo) de lo que habitualmente se comenta en eso que llaman los "medios especializados". No es éste lugar ni tiempo para hablar sobre ello, pero sí quisiera mencionar que siempre me ha divertido mucho una de las excusas (falsas) más utilizadas por aquellas personas que gustan en llamarse a sí mismas racionalistas o escépticas y para las que la vida es tan sencilla y material como que lo que conocen existe y lo que no conocen, no. Esa excusa es que los avistamientos de estos lo-que-sea-voladores sólo los "disfrutan" los analfabetos, los hombres de campo (en el sentido peyorativo) o los mentalmente un poco desequilibrados y/o paranoicos. Pero no las personas normales. Pues resulta que no es así. En realidad, se cuentan por cientos de miles las personas que han tenido contacto con este fenómeno en sus distintos grados y muchos de ellos no sólo son testigos perfectamente sensatos sino profesionales altamente cualificados, también en las áreas de ciencia. Y es que en el campo de la conspiranoia sucede algo parecido. Se supone que una persona normal ha de desestimar de inmediato los temas que a usted y a mí nos apasionan, sobre todo si es un científico. Y tampoco es así.
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Uno de los estigmas favoritos, y completamente gratuitos, que "mis amigos" han colocado a Europa dentro de su campaña específica para destruir la esencia del continente donde nació tanto el ser humano racional como la cultura propiamente dicha (si usted es de los que sigue creyendo que la civilización empezó con los modernísimos desarrollos del llamado Antiguo Egipto o de Sumeria, repase entradas anteriores de este mismo blog) y a partir del cual se colonizó todo el planeta al menos en los últimos miles de años, es el de racista. Para los abanderados de lo políticamente correcto y para los tontos útiles que repiten como discos rayados (¿se acuerda de cuando había discos y de cuando se rayaban?) las consignas falsas diseñadas y masivamente difundidas desde los principales centros de poder mundial por "mis amigos", el europeo es básicamente un individuo egoísta, ambicioso, depredador, violento y, sobre todo, racista. Es "evidente". Tanto, que las acomplejadas masas de europeos modernos, embrutecidos por los llamados medios de comunicación social, envilecidos por la contaminación financiera, esclavizados mentalmente por un inmenso conjunto de falacias y destruidos moral y espiritualmente en su inmensa mayoría tras soportar lo que soportaron durante el siglo XX, son los primeros en asentir como borregos y azotarse a sí mismos dándose cabezazos contra el muro, engrilletados por una culpa que no es suya pero que les fue inoculada con criminal eficacia y hoy les envenena lenta, dolorosamente.
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Los libros son como las bebidas. Hay algunos refrescantes y superficiales, que ayudan a pasar el rato y se consumen con rapidez (y se olvidan con más rapidez todavía) y otros como el agua, en apariencia insípidos pero imprescindibles para seguir vivo porque le proveen a usted del mínimo necesario de líquido. También los hay como los vinos: con mucho cuerpo y de sabor profundo, capaces de embriagar si uno no sabe dosificarlos, aunque luego dejen fuertes dolores de cabeza. Y algunos, muy pocos, son como esos caldos verdaderamente añejos, gran reserva, cuya degustación ha de ser lenta y con los cinco sentidos, porque se trata de una experiencia única e inolvidable. A lo largo del último año he tenido el intenso placer de degustar uno de éstos: El síndrome de Epimeteo, subtitulado Occidente, la cultura del olvido. Lo publicó la editorial chilena Cuarto Propio en abril de 2004. Hágase con él en cuanto pueda.
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¿Ha hecho usted testamento? La Walkyria puede aparecérsenos en cualquier momento: nadie le garantiza que vaya usted a morir en su cama tras una larga decadencia como un anciano venerable rodeado de su amante familia y, sobre todo, con tiempo para las despedidas. No, la bala que le tumbará en la delgada línea roja puede llegar en cualquier momento en cualquier lugar. Puede incluso que haya sido disparada ya y no lo sepa usted todavía. Y la redacción del testamento es un trámite breve, no caro, que ahorra muchos problemas a los que se quedan aquí. Sin embargo, es una de esas cosas que seguro que nunca le han preocupado (o, mejor, no le han querido preocupar) si no tiene usted una edad avanzada o una enfermedad crónica y/o peligrosa. Seguramente, porque aún sigue viendo a la Walkyria como a un enemigo, porque se ha creído esas historias para asustar a los niños que se cuentan sobre ella y sobre lo que hay o no hay tras ella (créame: hay). Así le sucede a muchas personas: saben que su destino es ineludible, exactamente el mismo que los millones que nos precedieron y los millones que nos sucederán, y sin embargo lo van dejando hasta que un día ella les "sorprende".
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La ventaja que tiene dedicarse a la conspiranoia es que no hace falta pensar demasiado para encontrarse de frente con materia interesante sobre la que reflexionar. La realidad es tan fantástica que basta con detenerse apenas un instante y mirar alrededor para descubrir numerosos fallos en el Sistema, multitud de hilos sueltos de los que tirar para acceder a la gran madeja. Contrariamente a lo que suelen pensar los hombres comunes que marchan como esos caballos antiguos de tiro, con la vista fija exclusivamente en el camino del arado, la vida es hermosa y, sobre todo, sorprendente. De hecho, no se parece nada a lo que nos están diciendo constantemente que es.
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