Hermosillo

Paramilitares en México??

30.08.10 | 16:31. Archivado en Desde la frontera del mundo
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El paramilitarismo rápidamente evoluciona de lo armado a lo político

“Similar a las acciones de los paramilitares colombianos que además del irracional exterminio de comunidades provocaron una crisis legislativa y política en el país andino."Roberto Zamarripa

En un lustro dos mil 815 fosas y exhumado tres mil 407

En su origen, el paramilitarismo colombiano tenía un ingrediente ideológico: el combate a las guerrillas de izquierda. Pero en el fondo su propósito fue otro: el control, a toda costa, del tráfico de drogas.

En otras ocasiones hemos reproducidos en este espacio textos de Roberto Zamarripa, autor de Tolvanera, artículo semanal que se publica los lunes en la sección editorial del periódico Reforma.

Hoy escribe un análisis sobre el asesinato de 72 inmigrantes en el estado de Tamaulipas, he aquí su punto de vista: www.reforma.com

Columna editorial “Tolvanera” autor Roberto Zamarripa; titulo de hoy “Paras”, publicado en www.reforma.com
Lunes 30 de agosto de 2010, Hora de publicación: 04:35 hrs.

Paras

Masacres como la de San Fernando, Tamaulipas (72 muertos); fosas como la encontrada en mayo pasado en Taxco, Guerrero (55 cadáveres), o Juárez, Nuevo León, (encontrada en julio con 51 cuerpos) muestran rasgos similares a las acciones de los paramilitares colombianos que además del irracional exterminio de comunidades provocaron una crisis legislativa y política en el país andino.

El paramilitarismo en Colombia escaló en el combate por el control de territorios y las rutas de tráfico de droga tras la muerte de Pablo Escobar, el capo de capos, quien controlaba ciudades con sicarios de las comunas en la década de los ochenta. Del sicariato urbano -muy parecido al que opera en Ciudad Juárez-, el narco extendió el combate con grupos de autodefensa campesina que terminaron por ser auténticos ejércitos con crueles métodos de acción, masacres de comunidades, extensión de fosas clandestinas, secuestros y extorsiones para financiarse y controlar territorios rurales.

Tras esa violencia, Colombia entró a un proceso de desmovilización de paramilitares y la indagación simultánea de sus crímenes desarrollada por la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía de Colombia. Creada en el 2005, esta Unidad ha encontrado en un lustro dos mil 815 fosas y exhumado tres mil 407 cuerpos victimados por los paras. Las investigaciones, basadas en confesiones de ex paramilitares desmovilizados, incluyen una matanza de 100 personas en la comunidad El Salado, ocurrida en febrero del 2000 donde durante dos semanas decenas de mujeres fueron violadas y junto con el resto de personas asesinadas y descuartizadas y, según testimonios publicados por el diario El Tiempo, los asesinos "se pusieron a jugar fútbol con las cabezas".

Hoy Colombia debate por qué esa guerra llegó tan lejos. Y la cuenta amarga que paga la sociedad es que tras la consolidación de esos ejércitos que unieron a narcos, autoridades, políticos y jerarcas castrenses, y sobre los cadáveres que sepultaban clandestinamente, emergió una fuerza política del paramilitarismo que gobernó entidades y logró presencia en una tercera parte del Congreso.

En su origen, el paramilitarismo colombiano tenía un ingrediente ideológico: el combate a las guerrillas de izquierda. Pero en el fondo su propósito fue otro: el control, a toda costa, del tráfico de drogas.

En el libro Mi confesión (Mauricio Molina, Editorial Oveja Negra, 2001), Castaño, fundador del paramilitarismo colombiano, cuenta cómo los grupos fueron formados por expertos israelíes. "Recibía instrucción en estrategias urbanas, cómo proteger a un personaje, cómo le matan a uno al protegido o cómo debe ejecutarse, si es el caso. Aprendimos a bloquear un carro blindado y utilizar las granadas de fragmentación para romper entrando a un objetivo...", explica.

Según la académica Vanda Felbab, una de las mejores analogías mexicanas con Colombia es la de los paramilitares fundados por Carlos Castaño ("El violento mercado de drogas en México y las lecciones de Colombia". Vanda Felbab, Foreign Policy, 03/09). Ella apunta que los Zetas integrados por desertores de un grupo de élite del Ejército mexicano también recibieron instrucción norteamericana y de expertos israelíes -similar a la colombiana- y hoy son la mayor amenaza de seguridad para México.

Mientras en Ciudad Juárez o Torreón, el narco alimenta su sicariato urbano con pandillas juveniles -como ocurrió y aún ocurre en Medellín, Colombia-, en Tamaulipas o Guerrero arma campesinos sin tierra productiva. Las masacres suceden y las fosas aparecen en Guerrero, Hidalgo, Morelos, Coahuila, Nuevo León, Baja California o Durango.

El paramilitarismo es un modo de operación criminal pero supone una concepción del poder territorial y gubernamental basada en el exterminio del enemigo.

"...Las guerras son así. Primero hay que sacarle la rabia al enemigo para descomponerlo. Mientras más pantera negra se crea y más intimide, más duro hay que tratarlo", dice Castaño en su libro al argumentar sus acciones contra Pablo Escobar.

Si el crimen organizado pierde el apoyo de agentes policiacos o militares, reclutará civiles, con dinero o por la fuerza, para reconstituir a sus grupos armados. Las masacres contra aquellos que se niegan a ser reclutados y su desaparición clandestina tienen la misma lógica de la eliminación masiva de enemigos en el campo y ciudades y la proliferación de fosas comunes.

El paramilitarismo -como se constató en Colombia o Guatemala- rápidamente evoluciona de lo armado a lo político; del control del territorio por la fuerza a encaramar a sus representantes en el gobierno del territorio.

¿Falta mucho para que eso suceda en México? Probablemente no. Probablemente ya sucedió, ya se encaramaron, y no nos hemos querido dar cuenta.
Columna editorial “Tolvanera” autor Roberto Zamarripa; titulo de hoy “Paras”, publicado en www.reforma.com

Si usted desea enviar un comentario al autor de este interesante y documentado artículo favor de dirigise a:
tolvanera06@yahoo.com.m

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por libre pensador 31.08.10 | 00:23

    Algo que es innegable en México es que el aparato paramilitar esta a punto de ser legalizado mediante acuerdos con el gobierno, utilizando como interlocutores a cierto "Intelectuales" que proponen desaparecer la violencia de los medios y claro con ello dar beneficios económicos a los medios de comunicación que representan o escriben dichos "pensadores mexicanos"; hay ejemplos Milenarios, Excelsos y Universales entre dichas especias.

    Lo felicito por su análisis Señor Zamarripa

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