Encuentran a 36 inmigrantes retenidos por traficantes en EU
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Los indocumentados, la mayoría de ellos originarios de Honduras y Guatemala, llevaban más de un mes en el lugar
Autoridades de Los Ángeles reportaron haber encontrado a 36 inmigrantes indocumentados en una casa de seguridad, en la que fueron arrestados dos presuntos traficantes de personas.
Las fuentes informaron que recibieron una llamada telefónica de una de las personas que estaban en el domicilio y al llegar encontraron a 36 indocumentados.
La casa de seguridad está ubicada en el 500 de la calle La Rica de Baldwin Park, en ella estaban hacinados los indocumentados, la mayoría originarios de Honduras y Guatemala.
El reporte policial indicó que los guatemaltecos Edwin León Francisco, de 18 años, e Ismael Carrillo Castañeda, de 30 años, fueron detenidos y acusados de tráfico humano y secuestro, mientras que los 36 inmigrantes fueron enviados a autoridades de migración.
Los 36 inmigrantes, entre ellos un menor de edad, eran retenidos por los traficantes en espera del pago de varios miles de dólares que habían requerido a los familiares para ser entregados, tras ser ingresados de forma ilegal a Estados Unidos.
Voceros del Departamento de Policía de Baldwin Park, una comunidad con predominio de población hispana en el Este de Los Angeles, indicaron que recibieron una llamada telefónica de un celular alrededor de las 19:00 horas por un hombre que dijo estaba retenido contra su voluntad.
Al llegar al lugar, la policía encontró a los inmigrantes que se cree estaban allí desde hace más de un mes, ya que sus familias no habían cubierto lo convenido con los supuestos traficantes de indocumentados.
Con información de la agencia de noticias Notimex. Publicada por el periódico Excelsior http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=652022
VIDEO REAL
Cruzando hacia EU... (video real)
http://www.youtube.com/watch?v=JL4sHeRN0Sg
VIDEO
Profesores de San Diego inventan un programa para CRUZAR EL DESIERTO CON gps ... Han diseñado un sistema informático para el móvil con tecnología GPS que les orienta en el desierto y les da información sobre dónde ...
Cómo ubicar a inmigrantes detenidos
http://www.univision.com/content/videoplayer.jhtml?cid=2485657
Contingencias de una migrante...fin
20.03.07 | 10:25. Archivado en Al otro lado de la frontera.
Olga, Nubia y yo ya casi le reclamábamos al señor por la poca agua que trajo, cuando oímos un ruido que nos dejo sordos....como un resorte nos tiramos sobre una raíces debajo de un hueco, que el río había dejado en el arroyo y ahí nos quedamos parte de la tarde y hasta la madrugada, tiradas echas bolas muy juntitos y pa que voy a decir otra cosas, si el señor no estaba de mal ver y además se había portado como todo un hombre, así pues…ay …si una no es de trapo.
Con el miedo ni nos movíamos; entre él y yo tapamos a las muchachas; y así estuvimos no se cuanto tiempo, ahí nomás oíamos puras voces gringas de cinco hombres y una mujer, todos de la migra, a señas eso nos dijo el señor por que la luz de la sirenas eran como verde y amarilla, no roja y azul como las de la policía. Ahí metidas entre las raíces…como cuando pasa el agua y se lleva un pedazo, ahí dejo un hueco el agua, al quitarle la tierra al árbol, bendito sea Díos; ellos se asomaban, escupían pa bajo; eran tres patrullas, cada que movían una nos llenaba de tierra la espalda a él y la cara a nosotras. Después nos dimos cuenta, fueron más de nueve horas las que estuvimos ahí tiradas, sin movernos, sin agua y menos sin comer…pues qué íbamos a comer si se suponía que el sábado llegaríamos aquí a la ciudad y ya casi amanecía para el lunes.
Pasada la media noche del domingo, sentí al señor y el como que se turbaba y los carros iban y venían….luego de un largo silencio se comenzó a menear así como no queriendo la cosa y pues…una no es de trapo, ahí nomás quietecita me quede; habíamos caminado todo el día. Nos tirábamos entre el tazajal y los mezquites a cada rato que divisábamos una polvadera, pues la ropa se rasgo por todas partes; yo llevaba unos mezclillas y una camisa de algodón, que por cierto todavía los tengo allá en la casa, no lo he tirado. Ay, me daba mucha pena con mihija que como que notaba que yo aceptaba y no me decía nada la pobrecita, ella estaba debajo de mi y encima de la Nubia, así apiladitas como los olotes en la troj. Entonces con mucho cuidado, con los ojos quite aquello que me estaba causando tanto rubor por todo el cuerpo y que en verdad quería, ay no se como decirlo, pues recibirlo y estuviera pues ahí…pero no, me dije que no y él ya no insistió en Más, ni me dijo nada, y así quietecito se quedo.
Como mucho rato después Olguita me paso un espejo que Nubía se había acordado que traía, se lo pase al señor, y apenas sacando la mano miro y ya no estaba nadie; Nos quisimos parar pero que se cae él primero y luego cada una de nosotras por los pies, manos y todo el cuerpo entumido. Todos tomamos, mejor dicho lamimos la tapadera de la botella de agua y seriecitos, como cuatro horas después, nos fuimos caminando por todo el arroyo arenoso, caliente. Ay no nomás de acordarme como me quemaba la arena los pies, vuelvo a llorar de dolor…
http://blogs.periodistadigital.com/hermosillo.php/2007/03/20/p82135#more82135
ver también:
Contingencias de una migrante
19.03.07 | 08:22. Archivado en Al otro lado de la frontera
Corre, agáchate, tírate, levántate, sigue, vamos sigue; después de llegar hasta acá, se te hacen poco los 1800 dólares que das para que te pasen. Luego de vivir todo eso que se vive al cruzar sin papeles al otro lado, nunca se te olvida. Ya hace seis años que nos vinimos; mi hija es la que se quería venir... pero cómo la iba dejar venir sola.
Los esos (coyotes) hay de todo, a veces nos toca a uno y a veces muy mala suerte; a la Olguita la alboroto mi sobrina y su novio de ella y un amigo del novio.
Mire Usted, yo la estuve pensando toda la noche antes de darle permiso de que se fuera.
Cuando estábamos aquí cerca en la frontera le dije al señor: está bueno pues, se va mi hija pero yo también me voy con ella, entonces quedamos de salir a las once de ese jueves, ahí frente a la farmacia de la esquina. Estuvimos las tres mujeres juntas, unos de esos y al rato llegó otro de ellos, pero nunca llegaron ni el novio ni su amigo, así que salimos a medio día, tomamos por la vereda hacia el arroyo y por ahí caminamos todo el día hasta por las diez de la noche, córrele, agáchate, y arrástrate para cruzar la línea. La Nubia, de 23 años, iba bien encanijada por el menso aquel que nunca llego. Pero como le dije, por algo Nuestro Señor hace las cosas.
Eso fue como a media noche y tardamos como siete horas para pasar unos cochinos veinticinco metros.
Estaba todo sucio, lodoso, lleno de buñiga, zopilotes muertos, pero cada paso que dábamos, una atrás de otra, la pensábamos más de media hora porque enfrente estaban las camionetas de la migra o el helicóptero.
Ya como a las dos nos quedamos dormidos, pero a las seis me despertó como un fuego en la cara oscuro que me cegaba, algo rojo, y cuando abrí los ojos era el sol, y sentí tanto miedo.
Imagínese, si a esa hora quemaba el sol, cuando voltee a un lado de mí buscando a mi hija, mire a los dos señores que ya estaban tomando café y me ofrecieron una taza y no quise tomar, no se la acepté, les dije que muchas gracias, que no tomaba café. Si será uno, no oiga, soy de Veracruz, de ahí de Córdoba, usted creé.
Desperté a mi hija y a mi sobrina y ya nos seguimos caminando por toda la orilla del cerro, y nos decían los señores que no había que subirse mucho al cerro porque nos iban a ver, nos iban a localizar con sus binoculares o detectores, esos que usan para ver lo rápido que andan los carros.
Ya para medio día estábamos entrando al desierto y nos sentíamos contentas porque para el sábado en la tarde íbamos a llegar, al fin que ya habíamos cruzado la frontera. Y ahí nos íbamos despacito sin mucho platicar, cuando el viernes por la noche uno de ellos dijo, que ya que hacía mucho frío era mejor que todos durmiéramos pegaditos y juntitas para que así no nos vieran los sherifes, yo le dije… ¡ahhh sí! Pues, mire mija, que tenía en ese entonces veinte años, acuéstese aquí en mi izquierda y que la Nubia se acueste a un lado de usted, pegada a la pared del cerro… y usted oiga, si quiere acuéstese atrás de mi- si quiere- y el otro señor pues atrás de usted. Entonces ya no le gustó y se acostó dándome la espalda a mí y poniéndose enfrente del otro.
Ya para el sábado por la tarde se empezó a acabar el agua y el señor que mandaba dijo que íbamos a tomar de a poquito, pero algo pasó y el domingo muy temprano nos despertaron los grito de los dos, que con una bola de groserías estaban echándose la culpa por habernos perdido; así que el segundo que llegó en la esquina de la farmacia fue el primero en abandonarnos regresándose pa´tras.
Nos asustamos mucho por el último grito que le hizo: que se la iba a pagar, que ya sabía que le habíamos entregado la mitad de los 5400 dólares y que le diera su parte y el otro le dijo que sólo que terminara el trabajo completo…y pues haber si lo terminas le dijo el otro y se fue….
Ya por la tarde el señor nos dijo que sólo con el tapón de la botella nos mojáramos la boca y cuando estábamos por reclamar, que un fuerte ruido nos alertó a todas y volteamos para todos lados para buscar en dónde escondernos….
http://blogs.periodistadigital.com/hermosillo.php?blog=756&cat=7722&page=1&disp=posts&paged=10
Miércoles, 30 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
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Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco