Hermosillo

La Noche Buena y la Navidad

24.12.09 | 17:57. Archivado en Crónicas citadinas
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Desde este espacio se les desea una feliz noche buena y ojala se hayan portado bien para que puedan recibir muchos regalos sobretodo que todos tengan paz, amor y lo mejor de lo mejor, como “la vida misma”.

Venimos celebrando desde hace muchos milenios la noche de Navidad, fiesta de Natividad o nacimiento, única en todo el ciclo litúrgico, pues de todos los demás santos se celebra el día de la muerte.

Siendo mala de por sí la noche en todas las mitologías y culturas, el que una sola noche al año sea declarada y llamada Noche Buena, es de alta significación. La noche es sinónimo de tinieblas y de muerte, pero una sola noche al año es sinónimo de Luz y de Vida. Es la noche de Navidad, la noche en que se celebra el nacimiento (Natividad) de Jesús.

La celebración de la Navida, hoy día.

El 24 de diciembre, día de Noche Buena, se reúne la familia, todos van a la Misa de Noche Buena que es a la medianoche. Después de la misa, todos se van a sus respectivas casas a la cena de navidad con su familia, y cualquier amigo que carezca de familia, siempre es bienvenido a participar en la celebración, pero lo más importante, es arrullar al Niño Jesús y luego ponerlo en el pesebre en el Nacimiento que haya en cada casa, a demás se cantan canciones tradicionales de Navidad, como "Noche de Paz", luego, se procede a abrir los regalos que son obsequiados por cada miembro de la familia, finalmente se hace un brindis y se cena, todo lo demás es celebración.

La cena de Noche Buena puede estar compuesta por pavo relleno, Bacalao, romeritos (mmm, lo mejor de lo mejor)), caldo de camarón, pierna de cerdo, lomo adobado, ensalada de manzana, pasta, y algún postre, cada quien decide. Para los adultos siempre hay ponche que es una bebida caliente hecha con frutas de la estación con trozos de canela y un poco de ron, tequila, mezcal, coñac, jerez, etc.
La primera Nochebuena en México

El 13 de agosto de 1523, de linajes imperiales, llego a nuestras tierras fray Pedro de Gante, junto con otros frailes. Fray Pedro de Gante fue el primero en abrir una escuela en el nuevo mundo, enseño canto y música occidental en tierra azteca, construyó una grandiosa capilla para los naturales, fundó las congregaciones tan arraigadas en los nuevos cristianos, utilizó el náhuatl para la evangelización, instituyó en México la fiesta de la Navidad.

Una carta al rey
Fray Pedro, escribe carta al rey nuestro señor Felipe II, el 23 de junio de 15 57, donde le cuenta cómo fue la primera nochebuena que celebró con sus hermanos los indios, 33 años atrás. "Cuando se acercaba la Pascua, escribe, hice llamar a todos los convidados de toda la tierra de diez leguas a la redonda de México para que viniesen a la fiesta de la Natividad de Cristo nuestro Redentor". Los emisarios de fray Pedro cumplieron tan bien sus órdenes y la invitación fue tan cálidamente aceptada, que los indios vinieron a celebrar la fiesta al patio de San Francisco de México, en alegre tumulto, por tierra y agua, que hasta los enfermos llegaron a la cita conducidos en hamacas.

Cantos como de ángeles

"Y así vinieron tantos, prosigue la carta, que no cabían, aunque el patio es harto grande, y cada provincia tenía hecho un jacal donde se recogían los principales, y unos venían de siete y ocho leguas, y otros de seis y siete leguas por agua, los cuales oían cantar en la misma noche de la Natividad , los ángeles en el cielo que decían: En tal noche nació el redentor del mundo y otras palabras semejantes". (fray Pedro debió estar fascinado, porque los que cantaban no eran ángeles, sino los indígenas a los que ensayó por vez primera los villancicos y coros de la Misa ).

Fray Pedro sigue escribiendo al rey: "Así que de esta manera vinieron primeramente los indios a la obediencia de la Iglesia y desde entonces hinchan las iglesias y patios de gente. De manera que esta fue la entrada primera de ellos a la Natividad de nuestro Redentor". Información tomada de http://www.wiseupkids.com/informacion/nochebuena.htm

La Noche Buena
Desde que el cristianismo sentó sus reales en estas tierras, se celebró la Noche Buena, el primero en organizar una celebración con ese motivo fue fray Pedro de Gante, uno de los tres primeros franciscanos que llegaron en 1523 para iniciar la aventura de la evangelización. Nos relata que con el ánimo de hacer partícipes a los habitantes de la antigua Tenochtitlan, mandó colocar una cruz de madera de 30 metros de altura, lo cual mucho llamó la atención de los naturales; era lo único que había en un enorme terreno todavía lleno de los escombros de la vieja ciudad, donde años después se construiría el convento de San Francisco (calles actuales de Madero y Eje Uno, en la ciudad de México, exactamente donde está la Torre Latinoamericana). Para celebrar esa Navidad del año de 1524, apenas tres años después de finalizada la conquista, inteligentemente invitó a los caciques de los señoríos –veinte leguas a la redonda– distancia que equivale aproximadamente a 100 kilómetros. Vinieron, claro que vinieron, porque ante una invitación formal no se valía el agravio de rechazarla. Con cada cacique arribó el pueblo completo, de tal manera que debió ser una muchedumbre, que sin mayores obstáculos improvisó un campamento. Elegantes y amplias las tiendas de los señores, contrastando con los macehuales que se acurrucaban junto a las fogatas. Los tenochcas hicieron de las suyas, aprovisionando de vituallas a los fuereños, abusando de la necesidad (nada hay nuevo bajo el sol). Con qué paciencia les debió explicar fray Pedro de lo que se trataba; con qué desesperación esperaba que los “lenguas” tradujeran sus palabras. Debió igualmente ensayar y corregir el canto que deseaba fuera entonado en tal ocasión; ignoramos si fue traducido al náhuatl, lo que es muy probable, dado que para entonces muy contados entendían “la Castilla”. Con qué entusiasmo los indios colaboraron en intentar esos tonos desconocidos hasta entonces.
Esa noche todos juntos, ataviados con sus mejores prendas: penachos, tilmas, huipiles o quechquémiles, y encendiendo infinidad de fogatas que hacían resplandecer el ambiente como enorme ascua, esperaron con impaciencia la media noche para que Fray Pedro les entonara el himno: “Ha nacido el redentor”, cántico que lamentablemente no quedó consignado y lástima, porque fue el primero que los naturales entonaron a la manera europea. Ni siquiera hubo misa, porque él no era sacerdote, sino únicamente fraile, pero con un entusiasmo que ninguno otro tuvo. Podemos imaginar a esa muchedumbre intentando escuchar la voz del religioso, que por muy potente que haya sido, no podía llenar tan extenso terreno; no obstante, los invitados y sus huestes disfrutaron –sin entender muy bien de lo que se trataba– fue la siembra en terreno fértil, de una festividad que ahondaría profundas sus raíces. SArticulo firmado por EDUARDO MERLO y publicado en http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/12/23/puebla/merl10.php


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