El Ejército y los derechos humanos
30.07.09 @ 14:25:45. Archivado en Desde la frontera del mundo
los narcotraficantes y sus abogados usan a la CNDH como un instrumento de contención y desprestigio del Ejército
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos no goza del mayor prestigio público que pueda desearse.
El Ejército ataca “para lavar su imagen”, dijo el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la semana pasada, en respuesta a la crítica del director de los Derechos Humanos del Ejército. (MILENIO, 24/7/09). El militar aludido podría responder que el ombudsman ataca al Ejército para lo mismo: mejorar su imagen. Los dos podrían tener razón.
El Ejército empieza a pagar en imagen algo de la exhibición pública a que lo obliga su despliegue contra el narco. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos no goza del mayor prestigio público que pueda desearse.
Pero esa es precisamente la discusión que no necesitamos para aclarar el tema de las violaciones de los derechos humanos por el Ejército.
El director militar de derechos humanos dice en su alegato una verdad como un muro: los narcotraficantes y sus abogados usan a la CNDH como un instrumento de contención y desprestigio del Ejército. (MILENIO, 23/7/09).
De hecho, usan como escudo esas quejas desde los tiempos de la Operación Cóndor, en los años setenta, antes de que existiera la CNDH. Al punto de que abogados de narcotraficantes llegaron a formar sus propias comisiones de derechos humanos para mantener activo ese frente
El presidente de la CNDH no puede evitar que esto suceda, pero no puede negar que sucede, y una mirada más maliciosa a sus quejosos ayudaría a reducir el abuso de la buena fe a que la institución está obligada.
Los números hablan: en los últimos 20 años la CNDH ha recibido 6 mil quejas contra el Ejército, pero ha emitido sólo 67 recomendaciones, de las cuales, asegura el militar encargado de los derechos humanos, se han cumplido la mitad.
¿Esto es mucho o poco? Las quejas desde luego son muchísimas, pero el número de sólo 67 recomendaciones indica que en su abrumadora mayoría las denuncias fueron infundadas o menores.
Más allá de los números, está el problema de fondo, el problema de la justicia militar. México tiene una vieja contradicción constitucional en materia de fuero militar. Es el único fuero que se conserva en una constitución donde los ciudadanos son iguales ante la ley y juzgados por los mismos tribunales.
Los tribunales militares son un mundo aparte. Recientemente la organización Humans Rights Watch hizo un tiro hacia ese mundo supuestamente probando con sus investigaciones que lo típico de esos tribunales es no castigar o castigar con benevolencia a los miembros de la institución.
El Ejército debería ser incorporado plenamente a la vida pública, al disfrute de los derechos y al cumplimiento de las obligaciones que rigen a todos los mexicanos: ni fueros ni restricciones. Texto de la Columna Dia a Día que escribe Héctor Aguilar Camén,, acamin@milenio.com, en el periódicoMilenio, http://impreso.milenio.com/node/8616173
El presidente Calderón habla sobre el Ejército y los derechos humanos
http://www.milenio.com/portal/mileniotelevision_index.php
** Tres lecciones de Nelson .Agradezco la generosidad de Nelson Vargas en la entrevista que me concedió la noche del martes, tras la captura de una parte de la banda de secuestradores y asesinos de su hija. Me quedo con tres momentos, tres lecciones.
Negociadores privados de secuestros
“No creamos en los investigadores privados. Son una amenaza. A mí me tocó. Nunca lo quise decir en su momento. Por supuesto que yo contraté a uno, al mismo que contrató Alejandro: a Mendieta. Lo único que hizo fue que me estafó. No tengo nada contra él. Le pagué lo que me pidió: arriba de un millón de pesos. Pero lo digo para que otras víctimas no caigan en lo mismo”.
Derechos humanos de los secuestradores
“Hay algo que me deja algo tranquilo: enfrenté a uno de los secuestradores de mi hija. Fue en una oficina de la PFP. La autoridad estaba haciéndole preguntas. Él estaba viendo hacia la pared y yo lo volteé: ‘¡Veme a la cara!’ Y lo único que le pregunté fue: ‘¿Cuándo asesinaste a mi hija?’ Me dijo: ‘Tres días después del secuestro’. Lo hago público para que conste y no se vaya a desviar con este asunto de los derechos humanos y todo lo que ha impedido que la justicia avance. No tengo nada en contra de los derechos humanos, pero la autoridad le tiene temor a las acusaciones de violar derechos humanos. Eso es parte de la problemática que está viviendo el país”.
La familia después del secuestro. “Mis hijos, mis nietos, ya no están aquí. No son cobardes. Tienen hijos muy pequeños. Prefiero eso. Tengo que apoyarlos. Estoy feliz que no estén conmigo. Yo sí me quedo aquí, porque yo me debo a este país. He trabajado 50 años incansablemente y transparentemente. Estaré en pie de lucha y haciendo mi trabajo. Pero exijo a las autoridades que le den certidumbre a la sociedad”.Gracias, Nelson. Texto de la columna la historia en breve, que escribe Ciro gómez Leyva en le periódico Milenio, http://impreso.milenio.com/node/8616180
Como bien lo destaca en su documento sobre “Disciplinas y Derechos Humanos” el abogado, con maestría en derechos humanos, Jaime Juárez G., ensayo localizado en el Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de México, cuando afirma que cada “persona elige su forma de vida y como ser ante si mismo y ante la humanidad”.
Los compromisos adquiridos por México, en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario, representan una meta para cualquier país que se precie de ser un Estado de Derecho y al mismo tiempo, los derechos humanos son un límite a la potestad de la autoridad y del Estado mismo.
Así, conforme ha cambiado la realidad del país, su Ejército se transforma; al pasar de lo estrictamente militar, al rol civil de bienestar a la comunidad, adicionándole múltiples tareas no tradicionales que refuerzan la calidad de institución al servicio del pueblo.
Los órganos legislativos, deberían de generar una legislación armónica al actuar de las instituciones pública, social y privadas, en relación con las consecuencias respecto al ser humano y la creación de garantías y sus mecanismos de eficacia de los derechos fundamentales; desde la perspectiva del garantismo, en la cual quedaría en sintonía el marco jurídico de las Fuerzas Armadas.
Y agrega:
En los ámbitos de seguridad nacional y seguridad internacional, existe tendencia a abandonar su dimensión militar y estatal, dando relevancia a la seguridad de los seres humanos, lo podría entenderse que se debe atender los factores que amenazan la existencia de la persona humana (adversidades como que ponen en riesgo la libertad, la salud, la educación, el desarrollo y el medio ambiente). Aspectos que no son una exclusiva responsabilidad de las Fuerzas Armadas
¿La claridad de los marcos jurídicos de la seguridad del ser humano, a quíén corresponde?;¿la conformación de controles democráticos de las instituciones de seguridad, es responsabilidad de los militares?;¿Por qué, legisladores y políticos, han permitido que por más de 150 años subsista prácticamente intocada la juridicción marcial? ¿La Constitución de México responde a los parámetros de un Estado constitucional de Derecho?; ¿Los militares tienen representación efectiva de sus derechos políticos en los centros de debate nacional-Cámaras del Congreso-?
¿De quién es responsabilidad de (la) inexistencia de una política de seguridad nacional?
En aras de alcanzar un equilibrio en la relación de las de la sociedad civil con sus Fuerza Armadas, estimo necesario actuar conjuntamente para asignarles misiones y taeas, dentro de un(nuevo) marco jurídico ajustado a los parámetros de un estado constitucional de derecho y que la sociedad sea con ello más exigente para alcanzar un grado de democracia acorde a dicho estado.
De el término “Derechos Humanos” depende, en la actualidad, el grado de legitimidad política que los gobernantes tenga en el ejercicio de su encargo; al hablar del “realismo” de ellos hay considerar la parte sustantiva y la parte objetiva, a saber:
La primera referida a la existencia real en el orden jurídico, nacional e internacional, para el disfrute y ejercicio de dichos derechos para su plena realización; y la segunda referida a los mecanismos, instrumentos y procedimientos legales para hacerlos efectivos, frente a eventuales casos de violación o desconocimiento por parte del poder público.
Al abordad los derechos humanos y su estrecha vinculación con la seguridad pública, es necesario observar tres dimensiones: La primera encaminada a la idea conceptual de analizar la esencia; la segunda en razón a la historia y reconocimiento racional de ellos; y por último la referente al intento de lograr su respeto efectivo.
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