Felipe, (que nombrecito escogieron para un testigo anónimo, delator, soplón y ahora hasta ESPIA en el casa de los vecinos del norte, ¿verdad?) se metió hasta la cocina por la cocaína…y eso si que les dolió a los ofendidos; es comprensible a nadie le gusta que alguien abuse de la confianza que le brinda uno para trabajar en su casa para que luego ande divulgado por unos dólares, así como si nada, las intimidades hogareñas de los propietarios que ahora sangran por le herida.
Para el caso ya no sabe uno si espiar u orejear sea lo mismos, de todos modos los hechos ahí estan y es hora no de enterarnos del nombre verdadero, real y auténtico de quien a través de un aviso de ocasión se infiltro al sistema de seguridad e inteligencia más avanzados del mundo moderno actual.
Leamos pues la historia de este singular personaje; que no dude usted que de seguro ya se debe de estar preparando el guión ahí en Los Ángeles y muy pronto la veremos en la pantalla grande del cine a todo color.
Como siempre por razón de espacio se suprimen algunos párrafos pero se pone el linc de las notas del periódico El Universal para que si usted lo desea pueda leerla en su totalidad.
Narcos infiltraron a ‘marshals’ de EU.- Felipe no batalló mucho. Vio en la bolsa de trabajo de la página de internet de la embajada de Estados Unidos en México una vacante para un puesto relacionado con la seguridad. Se presentó a dejar sus documentos, luego, a una entrevista y fue contratado. Así, en pocos pasos, el cártel que dirigen los hermanos Beltrán Leyva tenía un infiltrado en la oficina de los US Marshals Service.
Este hombre había logrado vulnerar con anterioridad los procedimientos de confianza y los protocolos de seguridad de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), que lo colocó en la oficina de la Interpol México, y superó el tramite legislativo del Senado de ser autorizado para laborar en la representación diplomática de Washington en México.
Felipe es el nombre clave que utiliza este testigo protegido, cuyas declaraciones destaparon el mayor escándalo de corrupción oficial en México en los últimos 10 años, y que ingresó a finales de noviembre de 2007 a la oficina que ocupa el US Marshals Service dentro de la embajada.
El Servicio de Marshals de los Estados Unidos es la unidad policíaca más antigua del Departamento de Justicia que se encarga de investigar crímenes, trasladar prisioneros, buscar fugitivos y de brindar seguridad a los testigos protegidos. De hecho, esta corporación participó en las investigaciones que llevaron a la captura de Eduardo Arellano Félix, uno de las cabezas del cártel de Tijuana.
En 2005, el cártel le pagó 10 mil dólares por “entretener a su gente” cuando la banda se lo requirió. Hasta 2007 le pagaron constantemente por sus favores, luego salió de la Interpol.
El 11 de octubre de 2007 el Poder Legislativo concedió permiso a Felipe para trabajar en la misión diplomática y lo autorizó para prestar servicios como “investigador criminal del US Marshals Service”.
La solicitud del cártel no tardó en llegar. A finales de noviembre José Antonio Cueto le presentó a Felipe a El 19, un operador del cartel de los hermanos Beltrán Leyva, quien le ofreció un sueldo mensual de 30 mil dólares para que trabajara para la organización. Aunque él pretendía 50 mil, aceptó el trato
Felipe le entregó información sobre las investigaciones para detener a un importante fugitivo estadounidense que trabajaba para el cártel y que vivía en Querétaro. También le dijeron que tenía que entregar nombres y teléfonos de personas que eran investigadas por la DEA y el servicio de Marshals.
Las declaraciones de Felipe, junto con otras investigaciones, condujeron al desmembramiento de una red de oficiales corruptos de la SIEDO entre los que se encontraban el coordinador general de esa oficina, Miguel Colorado y el director de inteligencia, Fernando Rivera Hernández. La PGR continúa las investigaciones para determinar el grado de penetración del cártel en la SIEDO. Nota de Carlos Benavides, para el periódico El Universal, http://www.eluniversal.com.mx/nacion/163251.html
Investiga EU filtración en su embajada en México. El Centro Nacional de Alerta Antiterrorista del gobierno de Estados Unidos dufundió que el departamento de Estado de Estados Unidos ya está investigando la infiltración de cárteles de la droga en la Embajada Americana en la Ciudad de México.
El reporte refiere una investigación publicada en el sitio del periódico Washington Post (http://voices.washingtonpost.com/
washingtonpostinvestigations/2008/10/
the_us_state_department_is.html) la tarde del martes 28 de octubre, en que se presume que el sujeto infiltrado en la embajada conocido como "Felipe" pudo dar información delicada a un importante cártel de la droga.
La investigación surge luego que en México se confirmara que empleados de la SIEDO siguen un proceso penal por su relación con el cártel de los Beltran Leyva.
El Washington Post habla de la investigación publicada en el diario EL UNIVERSAL y explica que el martes por la tarde, en conferencia de prensa en Washington, Antonio Placido, el jefe de Inteligencia de la DEA, organismo de Estados Unidos a cuyo cargo está la lucha contra el narcotráfico, dijo que estaba preocupado por las declaraciones surgidas, especialmente las de "Felipe", como se identifica al testigo protegido que dio origen a la investigación sobre la penetración del narcotráfico en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada y que obtuvo el trabajo en la embajada de Estados Unidos a través de la bolsa de empleo que la misión diplomática tiene en su página de internet.
Sin embargo, dijo que no podría confirmar si efectivamente se filtró a los cárteles de la droga información que posee la embajada de Estados Unidos en México sobre medidas contra el narcotráfico. Redacción del periódico El Universal, http://www.eluniversal.com.mx/notas/551071.html
Espía burló fácil seguridad de EU Los controles de seguridad en la embajada de Estados Unidos, considerados en Washington como uno de los más estrictos en el mundo, fueron violados de la manera más sencilla por Felipe, el espía del cártel de los hermanos Beltrán Leyva en la representación diplomática.
Felipe, como se identifica al testigo protegido que dio origen a la investigación sobre la penetración del narcotráfico en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, obtuvo el trabajo en la embajada de Estados Unidos a través de la bolsa de empleo que la misión diplomática tiene en su página de internet.
De acuerdo con documentos de la investigación, en poder de EL UNIVERSAL, tras ser alertado de que había una plaza para una persona con sus antecedentes —ex agente de Interpol—, revisó la vacante en internet, “presentó la solicitud, su currículum, acudió a una entrevista y fue contratado”.
El espía ingresó como investigador criminal en la oficina del United States Marshals Service. Su trabajo consistía en captar información de las autoridades mexicanas sobre fugitivos en el extranjero.
Antes de entrar a laborar, el Senado concedió permiso en octubre de 2007 para que este ex agente mexicano prestara sus servicios a un gobierno extranjero. CARLOS BENAVIDES Y J. JAIME HERNÁNDEZ http://www.eluniversal.com.mx/notas/551006.html
La maleta’, la otra nómina de la SIEDO Eran las 8:30 de la noche de un viernes de septiembre de 2007. En la mesa de una cantina cercana al Ángel de la Independencia, varios hombres bebían y hablaban de su trabajo. De un lado de la mesa, Fernando Rivera Hernández director de inteligencia de la SIEDO. Al otro lado Jennifer un operador del cártel de los hermanos Beltrán Leyva. En medio de ambos el “licenciado José Antonio Cueto, un ex funcionario e intermediario entre narcos y policías.
Los tragos fluyeron junto con la conversación. Al final, un apretón de manos. El negocio había salido a la perfección. “Es tu día de suerte”, le dijo El 19 al director de inteligencia de la SIEDO.
El lunes siguiente en un restaurante ubicado frente a la embajada de Estados Unidos, en Reforma, el enviado del cártel le entregó al encargado de inteligencia de la SIEDO el primer pago por 150 mil dólares para sellar el pacto: Rivera había aceptado trabajar para la organización Beltrán Leyva a cambio de recibir una cantidad similar cada 30 días.
Lo que el funcionario nunca supo es que el cártel estaba dispuesto a pagar 300 mil dólares.
Este pago era parte de “la nómina SIEDO” del cártel de los Beltrán Leyva.
“En la cantina Los Remedios, que se encuentra en Río Tiber, cerca de Reforma, me presentaron a Fernando Rivera”. El testigo relata que a los pocos minutos de ser presentado con el funcionario, Rivera comenzó a decirle que él era director de Inteligencia de la SIEDO y que estaba trabajando en asuntos de narcotráfico, en especial de los cárteles de Sinaloa y del Golfo.
Jennifer le formuló dos preguntas a Rivera. La primera fue que si no le daba miedo trabajar en esos asuntos y la segunda que si en alguna ocasión había recibido ofertas de narcotraficantes para que les ayudara a cambio de dinero.
Podían darle 300 mil dólares; se quedó con 150 mil
Fernando Rivera ni siquiera respondió la primera, fue directo a la segunda. “Contestó que sí, que en una ocasión Arturo Beltrán Leyva, El Barbas —jefe del cártel—, le ofreció mediante de otra persona 450 mil dólares a cambio de que fuera más suave en una investigación”, relata el testigo.
Jennifer le preguntó que si además de esa ocasión “ya le habían ofrecido la maleta”. Rivera contestó: “No, eso es lo que estoy esperando”, respondió el funcionario.”Pues este es tu día de suerte” reviró Jennifer quien se desenmascaró.
“Le dije que era miembro de la organización y que trabajaba para Édgar Valdez Villareal, La Barbie – jefe de sicarios del cártel— y que él me mandó para arreglar una relación de negocios y brindar apoyo al cártel”.
La lista de tareas que Jennifer le dijo a Rivera que tenía que cumplir para recibir un salario de la organización fue larga.
Había que informales de todo lo que pasara en la SIEDO. Fechas y horarios de operativos en contra de miembros del cártel y de escoltarlos cuando salieran a algún estado. Número y copia de averiguaciones previas; nombres, fotografías y números celulares de los agentes que fueran a participar en operativos y cateos. Domicilios en investigación y nombres de personas investigadas, direcciones de casas de arraigo y vulnerabilidades de seguridad de las mismas, así como ingresar a estos centros de arraigo teléfonos celulares, comida y ropa para de los detenidos, así como aleccionarlos sobre lo que tenían que declarar.
Al escuchar la lista Fernando Rivera preguntó que cuanto pagaría el cártel por semejante ayuda. “Tu pones la cantidad”, dijo Jennifer y le dio todo el fin de semana para pensar en el monto del pago.
El lunes se volvieron a reunir en un restaurante de Reforma y según el testigo protegido, Fernando Rivera dijo que había pensado en la propuesta del cártel y pidió un sueldo de 500 mil dólares mensuales.
Ahí comenzó el regateo.
“Jennifer dijo que era una cantidad muy alta y que tendría que pedir autorización a su jefe. Tomó el teléfono para decirle a La Barbie sobre la pretensión de Rivera.
La instrucción que recibió de su patrón fue que se ajustara a los 300 mil dólares que llevaba para negociar.
“Jennifer regresó a la mesa y le dijo a Rivera que lo máximo que podrían pagar eran 150 mil dólares al mes. De inmediato — relata Jennifer— Fernando Rivera aceptó.
Minutos más tarde Jennifer deslizó por debajo de la mesa una bolsa negra con 150 mil dólares misma que tomó Fernando Rivera Hernández.
Desde ese día de septiembre y hasta marzo de 2008 esa misma cantidad llegó puntualmente para pagar a algunos de los hombres del cártel en la SIEDO. Aunque ese pago es sólo uno de los que integraban la “nómina SIEDO”. Texto de Francisco Gómezhttp://www.eluniversal.com.mx/nacion/163250.html
Miércoles, 30 de mayo
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco