Fumar, dormir, dar la espalda a la pareja o hacerle cariñitos, ¿cuáles son las reacciones más comunes en ellos y ellas luego de hacer el amor y por qué?, se pregunta Lucero Calderón, en el interesante artículo sobre las relaciones sexuales en México.
Después del amor. Primera y segunda escenas. Han pasado un par de semanas desde que hicieron el amor. Hoy los dos están sonrientes y tienen el ánimo de entregarse a los placeres carnales. Los hijos ya están dormidos y el olor de las sábanas incita a tocarse. Ambos empiezan a sudar y a besarse al azar. Todo termina.
Los dos están medio satisfechos y como por arte de magia sincronizada, los dos se dan la espalda y empiezan a dormir. Al mismo tiempo que esta pareja empieza a conciliar el sueño, a unos cuantos kilómetros un hombre se empieza a vestir. Observa de reojo cómo esa mujer se pone las medias caladas. Ella agarra su bolso, del que sobresalen unos billetes, y ambos salen del hotel en direcciones opuestas. Él piensa: ¡No estuvo tan mal. Valió la pena pagar!
Tercera escena. Aunque ya llevan más de tres años juntos, Marco y Sofía terminan de hacer el amor. Minutos después de haber tenido tanta pasión desbordada, ella le da un beso en la boca y aprovecha para irse a bañar. Acostumbrado a esa dinámica, él toma uno de sus cigarrillos y se pone a fumar. Espera a que Sofía regrese para empezarle a contar los altibajos de su día y así, poco a poco, entregarse al placer de Morfeo.
Cuarta escena. Después de un par de horas de intensa actividad sexual, en donde el placer y las posturas fueron el aderezo de la noche, ese par de desconocidos se relajaron unos minutos, sus pieles se rozan sutilmente, se complacen como si llevaran años de conocerse y aparecen algunas muestras de afecto como los besos y los pequeños abrazos. La relajación es inmediata. Sus manos empiezan a juguetear y él empieza a reaccionar. El tiempo les favorece y el deseo se apodera de ellos. Todo está listo para empezar de nuevo...
Se impone el cariño. Éstas son sólo algunas pinceladas que reflejan lo que la gente acostumbra después de hacer el amor, tener un acercamiento sexual o simplemente echarse un polvo. Las respuestas corpóreas o emocionales que todos los seres humanos podemos tener después de esa acción, varían dependiendo de la cultura, la educación o las circunstancias por las que los implicados estén atravesando en ese momento.
Sería un error hacer generalizaciones en cuanto a la temática sexual y, por ende, a las reacciones que tal o cual sujeto podría tener justo después de haber estado sexualmente con otro ente completamente diferente a él; sin embargo, existen algunas actitudes que son comunes en algunos de los 30 entrevistados que contribuyeron con sus comentarios para darle forma a este trabajo.
Los más (19) respondieron que después de hacer el amor tienden a abrazar a su pareja y hacerle cariñitos. Cinco voces coincidieron en que se preparan para una segunda jornada sexual. Dos mujeres expresaron que se van al baño a lavarse. Dos personas respondieron que se levantan, se bañan y se van, y dos comentaron que generalmente fuman después de tener sexo.
Los expertos opinan. Juan Luis Álvarez Gayou, titular y fundador del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) comenta que las reacciones que los seres humanos experimentan después de un acto sexual se centran en muestras de afecto como los besos, las caricias o los abrazos, pero también hay otras respuestas como es el bañarse, comer, fumar, platicar o simple y sencillamente darse la media vuelta para dormir. Estas respuestas se dan porque el cuerpo, después de que tiene una descarga orgásmica, entra en una fase de relajación.
Sin embargo, lamenta el que muchas parejas no se expresen y prefieran ver ese acto sexual como “compromiso” que culmina en dar la espalda al otro.
“Desgraciadamente, muchas de las personas que culminan el acto sexual se voltean y se duermen. Esto es muy frecuente en las parejas que tienen varios años de relación.
Nosotros (Imesex) tenemos un estudio para medir satisfacción sexual que aplicamos a 700 personas. Encontramos que la satisfacción sexual decae después de siete o más años de vida en pareja. El factor tiempo en la relación es generador de insatisfacción sexual. Se aprecia que muchas de las parejas le quitan mucha de la magia a la relación sexual.
Lo convierten en un acto de simple desahogo. Esto es menos común en aquellas que están en una etapa de cortejo o enamoramiento”, puntualizó el sexólogo y autor de varios trabajos de investigación.
El doctor en Sociología Roberto Bermúdez Sánchez expresa que las respuestas post coitales dependen de diferentes factores culturales y comparte la idea expresada por Álvarez Gayou de que las parejas de más tiempo están juntos más por desahogo y compromiso.
“En este tipo de prácticas (besos, abrazos y juegos) juegan ciertos factores culturales. También tiene que ver la educación sexual que se haya aprendido en casa. En los jóvenes se da mucho la imitación de actitudes que absorben del cine o la televisión. Un ejemplo claro de ello es el fumar un cigarrillo, mismo que asocian con el concluir un gozo. Todos actuamos conforme a lo que aprendimos en casa. En las parejas de más años el acto sexual se hace más por compromiso que por gusto, mientras que en los jóvenes hay más repetición en prácticas sexuales”, detalló quien imparte cátedra en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
¿Los mexicanos son cariñosos?.- En el mundo entero el mexicano se ha ganado fama de flojo, bebedor y muy cachondo. ¿Realmente este último adjetivo nos lo hemos ganado a pulso?
“En un país tan grande, no se puede generalizar. Es lo que llaman por ahí el mito del mexicano; sin embargo, sería muy aventurado decir que el mexicano es muy cariñoso o macho. Hay que estar conscientes de que hay diferentes comportamientos según grupos sociales, culturales e ideologías”, puntualizó el doctor Bermúdez Sánchez.
Un secreto sexual. Según el sexólogo Juan Luis Álvarez Gayou existe una fuerte tendencia a pensar que el pene es el órgano más importante para el hombre; sin embargo, él cree que esto es un error.
“Yo les digo a todos esos hombres que el pene no lo es. Las orejas son lo más importante. El mejor amante es aquel que es capaz de escuchar lo que la pareja quiere o pide”, ahondó el sexólogo. Con información y texto de Lucero Calderón publicado en el periódico Excelsior del 29 de junio de 2008. www.exonline.com.mx
Miércoles, 30 de mayo
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco