Esa mañana Rocío se despertó con una agradable sensación que le corría por todo el cuerpo, no necesito abrir los ojos para saber que Roberto estaba ahí con uno de esos gestos que ella tanto le admiraba y una de las muchas razones por las cuales estaba profundamente enamorada de él.
-pero no voy a abrir los ojos para no interrumpir su inspiración;
-ay dios mío que bien me conoce este hombre; ay que desesperación, ya no aguanto más,
le voy a acariciar la cabeza; no, no, mejor voy a dejar que continúe.
Roberto estaba ido, dedicado en saciarse y en brindar placer
en libar los elixires femeninos que llenaban de vida su vigorosidad masculina.
-Ay amor, amor, amor, te amo, no se como será con otros hombres; con razón solo he estado contigo; se decía Rocío para sí
Entretanto Roberto empezó a explorar otras áreas de aquel cuerpo que con amor y confianza le permitía sus caricias;
Finalmente fundieron sus cuerpos en uno. Fue tal el ímpetu que en determinado momento, emocionado murmuro, te amo ros, te amo.
Fue como si un rayo le hubiera fragmentado todo su ser, sin abrir los ojos se preguntó, ¿qué dijo? Está loco este, y no le dio mayor importancia
-Ella estaba sideralmente imbuida en sentir el placer y de repente volvió a escuchar, hay Ros, Rosa, y tras ese nombre una exhalación de exhaustividad y conclusión del acto carnal.
Él se hizo a un lado cansado, extasiado
Ella finalmente abrió los ojos y miro al techo, anonadada, asombrada….Desilusionada.
No puede ser. Desgraciados…. Maldita…perra…mala amiga.
Y empezó a recordar los detalles entre Rosa, su mejor amiga, y su marido…. Y empezó a ver claro; como cuando Rosa, con la confianza que da la intimidad, le gano a Rocío el gesto de retirarle la viruta aquella que le colgaba del hombro izquierdo del saco de su hombre para con una sonrisa quitársela y sacudirle el polvo.
Ella recordó en ese instante lo que en son de guasa le dijera a su casi hermana: hay Rosa que barbera, ni que te fuera a dar que…si este es bien tacaño, refiriéndose a una propina que le pudiera dar su esposo.
Imbécil, idiota, desde entonces andan estos, pero si esto fue hace dos años, ¿Cómo es que no me había dado cuenta?
Sin decir nada ella se levanta, abre la llave para tomar una ducha, sale se cambia, todo ello en un lapso de 78 minutos;
Él seguía en la cama, le guiña un ojo, desde el aposento le envía un beso que ella recibe con una sonrisa maliciosa.
Sale de la habitación conyugal, con rumbo a la cocina, despierta al betito y a Maribel los alista y baja con ellos hasta que llega su vecina que los recoge para llevárselos a la escuela; se queda parada y voltea a su alrededor y ve que como siempre, a esa hora ya no queda ningún auto en la privada residencial, se regresa a la cocina se prepara unos hot cakes con tocino y huevos estrellados
Va a la recamara escucha que su marido esta en la regadera; revisa el saco de él, le revisa todo, hasta finalmente lograr encontrar, en la gaveta de trabajo que tiene su marido en el hogar, como separador de un libro, una servilleta de esas redondas que ponen en las mesas de los bares con un beso pintado en el centro con un pintalabios color carmín, ¡perra traidora! ¡ayyyy desgraciado!; había reconocido los labios de aquella boca con la que tantas confidencias había intercambiado.
En eso el timbre del teléfono la saca de sus cavilaciones, de su rencor, de su odio…
-Hola Ros, le dice aquella voz conocida… hola Ros, le responde a su antigua íntima amiga
-Qué haces, le pregunta… Aquí en la cocina, le responde…. ahh entonces te fue muy bien en la mañana o en la noche supongo…
…y con la sangre hirviéndole en la venas, con las pulsaciones a mas de 7 por segundo, con el corazón a punto de salírsele del pecho pero con la sangre fría en la cabeza, Rocío le pregunta a Rosa:
-¿Y por qué lo supones?
Y, Rosa con la inocencia de la ignorancia fingida le responde a bote pronto:
-Si estas en la cocina a esta hora, es porque Rob te atendió muy bien, te sorprendió agradablemente como…a ti te gusta…, según me lo has dicho.
Intento recordar la blusa que llevaba puesta la vez que supuestamente ella le hubiera confesado ese gusto tan particular, tan íntimo a ella o alguien más…
Ya no resistió más Rocío, con toda la humillación sufrida, con todo el coraje y el odio de sentirse traicionada por su marido, entrampada por su mejor amiga y engañada por si misma al no querer ver, al no querer aceptar aquellos cientos de detalles que llegó a notar entre ambos seres tan queridos para ella…le dijo
-Ros, ¿nos hablamos mas tarde? tengo algo importante que hacer, adiós amiga; adiós le responden
Para ella ya no quedaba ninguna duda, cerró la gaveta de su marido y con la certeza inundando la sangre y la resolución fija en la mente, con pasos firmes fue tras Roberto a quien le pregunto:
¿Vas a desayunar lo de siempre o quieres algo especial?;
él le respondió, sorpréndeme.
Ella se dio media vuelta, fue a la cocina, saco la taza y el plato para el café, la cuchara para el azúcar, el tenedor y cuchillo y puso la mesa, encendió la estufa puso el sartén y le puso PAM para evitar el colesterol, saco los huevos, el cilantro, el chile serrano que tanto le gusta a él, el tomate, la cebolla y las papas, y con el cuchillo empezó a picar para preparar una torta española (a la mexicana);
Abrió el refrigerador saco el jugo de naranja, echo la torta al sartén sirvió el platillo junto al café, busco el periódico y se sentó a esperar.
Roberto llego se sentó agacho la cabeza para leer el periódico y de repente fue sobrecogido por un intenso dolor que le corría desde la piel de la espalda hasta al fondo muy al fondo de su corazón, Rocío, sin gesto ni grito alguno le estaba ya clavando por segunda ocasión el filoso cuchillo de la cocina que solían usar para partir la carne, con este fue suficiente para dejar de existir; sin embargo ella le clavo hasta en siete ocasiones el filoso instrumentos y en la última incisión por la espalda- para medio paliar su dolor- su tristeza de haber sido engañada, retorció la mano primero hacía la izquierda y luego hacía el lado opuesto para sacar el cuchillo de la espalda de su ya fallecido cónyuge.
Se limpio las manos marco el número de su amiga y la invito a desayunar…que te gustaría que te preparara le pregunto…Ros, con agrado le respondió….sorpréndeme.
Miércoles, 30 de mayo
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco