Hasta entonces no había temor alguno por el estado del cuerpo. La cara había quedado intacta, con la misma expresión que tenía cuando cantaba, y Cristo Bedoya le había vuelto a colocar las vísceras en su lugar y lo había fajado con una banda de lienzo. Sin embargo, en la tarde empezaron a manar de las heridas unas aguas color de almíbar que atrajeron a las moscas, y una mancha morada le apareció en el bozo y se extendió muy despacio como la sombra de una nube en el agua hasta la raíz del cabello. La cara que siempre fue indulgente adquirió una expresión de enemigo, y su madre se la cubrió con un pañuelo. El coronel Aponte comprendió entonces que ya no era posible esperar, y le ordenó al padre Amador que practicara la autopsia. «Habría sido peor desenterrarlo después de una semana», dijo. El párroco había hecho la carrera de medicina y cirugía en Salamanca, pero ingresó en el seminario sin graduarse, y hasta el alcalde sabía que su autopsia carecía de valor legal. Sin embargo, hizo cumplir la orden.
Fue una masacre, consumada en el local de la escuela pública con la ayuda del boticario que tomó las notas, y un estudiante de primer año de medicina que estaba aquí de vacaciones. Sólo dispusieron de algunos instrumentos de cirugía menor, y el resto fueron hierros de artesanos. Pero al margen de los destrozos en el cuerpo, el informe del padre Amador parecía correcto, y el instructor lo incorporó al sumario como una pieza útil...
Lea el fragmento de la autopsia a Santiago Nasar en la novela de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada. Capítulo 4. Idea, texto e información obtenida del blog Entre textos, Un bloc a XTECBlocs . http://blocs.xtec.cat/entretextos/2008/04/02/los-textos-cientificos-en-la-literatura/
Y a continuación lea usted también este trabajo que desarrollo un científico mexicano que anda en búsqueda de la justicia. Que es el tema central de este día:
Insectos “delatores” de los homicidas.- En la novela El silencio de los inocentes, capullos de mariposas son la pista para esclarecer feminicidios.
*En la vida real, la investigación aplicada en el Servicio Médico Forense del DF también convierte a los insectos en “delatores” de homicidas.
Ello es posible gracias al trabajo del entomólogo forense Arturo Cortés Cruz, del Laboratorio de Química de esa institución, quien ha transformado en aliados de la Justicia a los insectos que colonizan y devoran cadáveres.
Con los métodos de la entomología forense (ciencia que estudia insectos en combinación con aspectos médicos y legales) el especialista ha recopilado claves importantes que, junto con otras evidencias físicas, permitieron resolver varios casos criminales en la capital del país.
Apoyado en los rastros que aportan diversos tipos de insectos (dípteros, como las moscas y sus larvas, coleópteros como los escarabajos, himenópteros, como las avispas y hormigas),
Cortés Cruz puede fijar con más precisión la fecha en que falleció una persona.
Inclusive, en algunos casos esa peculiar entomofauna también le brinda información que permite determinar las circunstancias o el lugar de un asesinato, sobre todo el violento, o si la víctima murió por consumo abusivo de drogas ilícitas.
Con ello, reúne diversas evidencias que fortalecen la impartición de justicia: “si el médico (forense) sospecha que hay alguna sustancia relacionada con una muerte, va a pedir estudios toxicológicos, pero normalmente éstos se realizan en la sangre de la víctima”, explica Cortés en entrevista.
Pero, ¿qué pasa si los cadáveres están en acelerada descomposición y no tienen sangre o vísceras? En esos casos, dice el especialista, hacemos estudios toxicológicos en los insectos para determinar si al alimentarse del cadáver incorporaron a su sistema ese tipo de sustancias, descartando que las produzcan naturalmente.
Evidencias biológicas. El proceso comienza con la obtención de muestras (larvas, pupas o adultos), la toma de fotos y su revisión al microscopio con apoyo en claves taxonómicas, esto es, registros científicos sobre especies. Tal análisis ayuda a establecer con precisión la “identidad” del bicho.
Una vez hecha la determinación taxonómica, el ciclo vital del insecto hallado en el cuerpo del delito ayuda a calcular el tiempo de muerte: “Cuando se determina la edad del insecto y el tiempo que lleva en un cadáver, sé cuánto tiempo tiene de haber muerto esa persona”, detalla el entomólogo.
En paralelo, las muestras son analizadas con equipo especial (pruebas enzimáticas y cromatografía de gases) que revelan si la víctima consumió drogas, pues en ese caso, al haberse alimentado del cadáver, el insecto “confesará” la verdad.
En ciertos casos, si hay información taxonómica suficiente (ya que hay especies exclusivas de ciertas regiones del país) también es posible determinar, mediante cotejo de datos, el lugar del asesinato, aunque es un “trabajo titánico”, añade Cortés.
Estos estudios, que se combinan con otras herramientas como análisis químico-toxicológicos, pruebas de antropología, odontología o incluso de biología molecular (ADN), han ayudado a resolver varios casos de secuestros y asesinatos en el DF, donde en promedio llegan 15 a 20 cadáveres por día al Semefo.
“Nuestro código genético es muy exclusivo”, apunta el científico. Por ello, si un insecto se alimenta de un cadáver, va a introducir a su sistema fragmentos del ADN de éste, de modo que, al efectuar pruebas, aparecerán marcadores genéticos tanto del código del hospedero como de su diminuto inquilino.
Pero aplicar tests de ADN sistemáticamente sería costoso. Además requeriría equipo técnico e instalaciones especiales. Por ello, Cortés pide valorar el trabajo científico del Semefo, que a pesar de enfrentar grandes retos (faltan expertos y bases de información) tiene futuro en México: “Este trabajo es súper divertido, súper amable... (hacerlo) es estar como pez en el agua”, expresa. Conb información y texto de la sección Cultura del periódico El Universal: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/56390.html
La autopsia.- La palabra autopsia significa ver por sí mismo y se usa como sinónimo de necropsia o examen post-mortem. Quizás si el mejor término sea examen post-mortem, porque representa en verdad un examen médico después de la vida, cuyos objetivos son la búsqueda de las causas de la muerte, el análisis de la enfermedad básica y de sus efectos y complicaciones en sus aspectos anatómicos y de las consecuencias de la intervención médica.
La autopsia permite formular un diagnóstico médico final o definitivo, dar una explicación de las observaciones clínicas dudosas y evaluar un tratamiento dado. Para el cirujano la autopsia proporciona información acerca de las causas de muerte en el postoperatorio, del estado de las suturas y de la presencia de complicaciones quirúrgicas.
Puede considerarse que la autopsia es el único método confiable que permite confirmar el acierto diagnóstico médico en 70 a 85% de los casos.
Sin embargo, estudios sistemáticos muestran que un 30% de los pacientes fallecidos y que llegan a autopsia no fueron diagnosticados correctamente en vida.
La autopsia, es irreemplazable por la información que aporta para confeccionar el certificado de defunción, pues establece la mayoría de las veces la causa de muerte en el caso individual. Así, ha podido establecerse que las infecciones por gérmenes oportunistas corresponden a la primera causa inmediata de muerte en pacientes inmunodeprimidos y que en los últimos decenios esta frecuencia se ha quintuplicado. Información y texto del Manual de Patalogía General; capitulo 6: Técnicas diagnósticas de Histopatología. LA AUTOPSIA. http://escuela.med.puc.cl/publ/PatologiaGeneral/Patol_122.html
Miércoles, 30 de mayo
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco