Hermosillo

El Estado y el Crimen

07.06.08 | 08:20. Archivado en Crónica regional
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Seguirá Felipe Calderón lucha contra el crimen:"No vivimos para las coyunturas, el objetivo de gobierno es transformar a México en un país seguro; afirmó.

“El Estado y el crimen. En octubre de 2000 estuvo aquí en Tenochtitlan Matteo Collura, el novelista siciliano que escribe en Milán en las páginas culturales del Corriere della sera y ha ganado más de un premio con la mejor biografía que se ha escrito sobre Leonardo Sciascia: Il maestro di Regalpetra.”

Y continúa en su texto Federico Campbell, escrito en septiembre 6 de 2006-cuando sólo 27 por ciento de los mexicanos deseaban sentirse seguros, según datos del Presidente Felipe Calderón-

Durante el programa que grabamos para el Canal 22 —ilustrado con más de ochenta fotografías de todos mis libros sobre la mafia—, Matteo Collura sostenía que la lucha del Estado italiano contra el crimen organizado no había sido, finalmente, en vano.

Después de los asesinatos del exfiscal antimafia Giovanni Falcone y del juez Paolo Borsellino, en 1992, el gobierno italiano se dio cuenta de que no podía contemporizar más con la mafia.

No era posible que un grupo de grupos, una organización que actuaba como un Estado dentro del Estado, pusiera en jaque a toda la nación y al Estado mismo, como ni siquiera lo había hecho alguna infraestructura armada de inspiración política.

El jueves 17 de agosto de 2000, por invitación de la novelista Norma López Suárez (autora de Fuga del silencio), estuve dando una plática a unos camaradas en el Instituto de Ciencias Penales que, con tan rimbombante nombre, ha sido escuela de agentes de la Judicial federal, ahora está dedicado a la investigación académica criminológica, y se encuentra en Tlapan en una calle que podría ser en sí misma, junto con el Instituto, escenario de una intrigante novela.

Hacía muchos años que no me había ocupado de estos temas, de las relaciones entre los poderes formales del Estado y la criminalidad organizada, pero de eso fui a hablar a los investigadores de Tlalpan.

Les dije que ya había dejado atrás una temática tan fascinante como literaria porque de pronto me sentí hablando solo, hundido en un monólogo que en México a nadie le interesa.

Pero que de todas maneras podría tener algún interés para los abogados penalistas o cualquier persona interesada en la justicia.

Realizar un estudio sistemático de delito comparado –un paralelismo entre la imaginación criminal del sur italiano y, digamos, la delincuencia narcotraficosa de Sonora y Sinaloa— a la mejor no conduce a nada de orden práctico, pero si informa a los ciudadanos cómo se enmaraña el cuerpo social para asimilar en una misma dimensión a delincuentes y a funcionarios. Si este conocimiento alcanza a ilustrar a los voceros de la protesta civil, qué bueno. Además, a nadie le hace daño.

Uno de los oyentes en el instituto dependiente de la PGR nos contó que había leído una entrevista con el mafiólogo italiano Pino Arlacchi, residente ahora en Viena y consejero de las Naciones Unidas, en la que criticaba a Leonardo Sciascia por la forma de describir a los mafiosos en su novela El día de la lechuza.

“Los mafiosos no son así. Son personas de poca monta, inmersas dentro de una gran estructura”, decía Arlacchi en El País Semanal. No tiene razón.

Sciascia no ennoblece la figura del mafioso. Intenta más bien aproximarse al “alma siciliana”, es decir —como lo hacía otro siciliano: Giovanni Falcone— aspira a hacer ver cómo el modo de ser mafioso tiene su arraigo en la estructura misma de la familia y en la cocción histórica de la isla. La trama de El día de la lechuza pretende desmontar como interactúan los jefes del crimen y el poder judicial y político.

Es cierto por otra parte lo que sostiene Arlacchi —gran estudioso por lo demás de La mafia empresarial, como se titula su libro— sobre la extracción social de los mafiosos.

Efectivamente un ser como Salvatore Riina, el capo aprehendido en Palermo en 1993 después de 23 años de fugitivo, no era muy ilustrado. Seguramente no había leído a Marcel Proust.

En su mayoría los “hombres de honor” se ligan a Cosa Nostra por la vía consanguínea y, puesto que se trata de una sociedad secreta, hacen un pacto de sangre: se pinchan el dedo con una espina de naranjo, manchan la imagen de Santa Rosalía y, al quemarla, juran manter el voto de la omertà, es decir, el compromiso de no denunciar.

No tienen, pues, la cultura ni la sutileza de un enemigo político.

Entre el caciquismo mexicano y la mafia podría establecerse una analogía, pero ambas formaciones sociales sólo son comparables en lo que respecta al clientelismo. Autor: Federico Campbell; México, Distrito Federal, Mexico. Wednesday, September 06, 2006
http://invenciondelpoder.blogspot.com/2006/09/el-estado-y-el-crimen.html .

Continuará el presidente Calderón lucha contra el crimen. El presidente Felipe Calderón advirtió que su gobierno seguirá combatiendo de frente la delincuencia y el crimen organizado, aún con los costos y riesgos a corto plazo que ello implique, pues "no se pueden esconder los problemas abajo del tapete".

Durante una exposición de más de una hora en el marco de la reunión de directivos de la Administración Pública Federal, el Ejecutivo agradeció a los policías, marinos y soldados por su labor en el combate al crimen organizado que, dijo, dará beneficios seguros.

En el salón Tesorería de Palacio Nacional y ante más de 800 funcionarios de primer nivel, entre ellos los del gabinete legal y ampliado, el mandatario planteó que lo más fácil era no actuar, pero la confrontación contra los delincuentes es "lo único que puede llevarnos a la victoria".

En ese contexto defendió los operativos conjuntos de seguridad aplicados en varios estados, los cuales han dado resultados contundentes, aunque subrayó que su gobierno no sólo persigue a los criminales sino también impulsa estrategias de prevención.

El presidente de la República aseveró que es ingenuo suponer que el problema de cooptación y complicidad que ha persistido por décadas se resolverá en unos días, semanas o años; por el contrario, costará tiempo, dinero y lamentablemente vidas humanas.

El Ejecutivo federal explicó que su gobierno depuró, reconfiguró y fortaleció los cuerpos policíacos, al Ejército y a la Marina, en una estrategia de fortalecimiento de las instituciones de seguridad que debe seguir adelante.

Indicó que a pesar de los cuestionamientos por la aplicación de más recursos para esta estrategia, se necesita reforzar aún más la estructura de la fuerza del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

También subrayó las metas de su gobierno a largo y mediano plazos: para 2030 queremos estar entre el 20 por ciento de los mejores países, y eso significa que para 2012 tenemos que bajar del lugar 70 al 50 en las fortalezas de instituciones públicas o privadas, que mide el Foro Económico Mundial.

En 2006, sólo 27 por ciento de los mexicanos deseaban sentirse seguros y el objetivo es que para 2030 todos los mexicanos, o al menos 90 por ciento se sientan seguros.

De acuerdo con el presidente de México, la gente se siente más segura cuando ve la presencia de un gobierno decidido y "contra lo que algunos critican, más de 80 por ciento de la población respalda lo que estamos haciendo en materia de operativos conjuntos, y en las zonas afectadas por la criminalidad la cifra es de 90 por ciento".

Felipe Calderón argumentó que en este gobierno los problemas se enfrentan a fondo y buscando soluciones de largo plazo.

"No vivimos para las coyunturas, el objetivo de gobierno es transformar a México en un país seguro. Lo vamos a hacer enfrentando los costos de corto plazo, con tal de que tengamos ese claro beneficio en el largo plazo", finalizó. Con información de la agencia de noticias Notimex


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