Hoy se conmemoran 25 años del fallecimiento del maestro Gustavo Hodger Rico y Jesús Alberto Rubio le dedica unas líneas por arriba de tercera que van del hit, pasando por el ponche, el doble, el triple, el jonrón y hasta el ponche corrido, pero siempre con el deseo de llegar a la base.
He aquí su colaboración publicada en www.arenapolitica.com.mx, entre otras 24 paginas online que honra con su colaboración:
Columna Deportiva
Al Bat
Por Jesús Alberto Rubio
Este 29 de mayo, pero de 1983, el maestro Gustavo Hodgers Rico partió al cielo dejando su espíritu, enseñanzas y orientaciones como gran amigo y mentor.
Un personaje en toda la extensión de la palabra, a quien con profundo respeto, aprecio y reconocimiento debemos recordar hoy, especialmente su viuda Aída Isibasi y su vástago Fernando Hodgers, además de quienes en diferentes etapas tuvimos el privilegio de ser sus alumnos búhos.
Como bien lo escribió el ameritado escritor, académico y director de teatro, Luis Enrique García –en su obra publicada en 1996, Memoria Gráfica del Deporte Universitario– “el forjador de hombres dignos y de gran espíritu de lucha”, Gustavo Hodgers Rico, falleció a las 14:30 horas el 29 de mayo de 1983; un día triste para la universidad, el deporte y el béisbol.
Meses antes, en vida, había sido testigo del histórico momento en que la Universidad de Sonora develaba su busto sobre la explanada del Estadio Universitario de Béisbol, brindándole así un profundo reconocimiento a su fecunda labor.
Ese día le acompañaron su esposa, Aída, su hijo Fernando, familiares y una gran cantidad de sus discípulos, quienes aprovechando la ocasión llevaron a cabo un Juego del Recuerdo en su honor, mientras él, vestido con elegante traje negro observaba las incidencias del partido sentado en la banca del dogout del “equipo visitante”, por el lado de la tercera base.
En lo particular, me resulta imposible olvidar ese día y su imagen, la que guardo con profundo cariño al paso del tiempo, viéndose tranquilo, sereno, con su característica y sencilla sonrisa de amistad y afecto que siempre nos brindaba.
Al otro día de su sentido fallecimiento, todos los medios informativos informaron del triste acontecimiento, hablando de la gran consternación de su familia, amigos y todos los círculos del deporte.
Las notas periodísticas de ese día decían “Quienes aprendieron algo de él, siempre lo catalogaron como un gran atleta que supo ganarse las simpatías de mucha gente haya estado o no dentro del deporte”.
Hablaban de su pasión y dedicación en el trabajo de educador en el deporte como un valor inconmensurable y que fue su don de gente lo que le hizo ganar una interminable lista de amigos en todos los círculos de la sociedad.
Infinita sabiduría…
Y así fue. Gustavo Hodgers Rico fue un hombre que enseñó a centenares de deportistas el deseo de seguir adelante en todos los niveles de la vida.
El colega Jesús Durán Santeliz, expresó en esa ocasión que “dotado de una infinita sabiduría en el campo de acción, de paciencia y amplios conocimientos, el Maestro como lo conocíamos los que aprendimos tantas cosas buenas de él, era de esos hombres tan escasos hoy en día.
Fue siempre amigo y excelente entrenador/mánager; de gran corazón y dedicación a su familia y el deporte; su don de gente le haría ganar una interminable lista de amigos.
Quizá muchos de los que convivimos años a través de la jornada diaria del deporte, nunca nos imaginamos que aquel hombre de fuertes músculos y lleno de impulsos por una vida llena de amor profundo a sus semejantes, moriría joven.
Un ejemplo a seguir
Como atleta, en volibol, básquetbol, softbol y béisbol, Gustavo Hodgers siempre destacó… y trascendió, impactando/influyendo en la vida de sus discípulos a partir de sus clases de educación física en las que sembró la semilla del saber formando una nueva generación de deportistas que más tardes iba a seguir su ejemplo.
Su trayectoria como un hombre que vivió con pasión el trabajo de educador en el deporte, es un valor inconmensurable, tanto así que hoy en día el estadio de béisbol de la Universidad de Sonora tiene ya perpetuado su nombre.
Fue Naranjero de Hermosillo
Tuvo el privilegio de formar parte de la histórica franquicia, los Naranjeros de Hermosillo, en la segunda temporada (1959-1960) de la entonces naciente Liga Invernal de Sonora.
Jugó de jardinero y en su estadía acumuló un .250 de bateo. En esa campaña Hermosillo dejó el circuito por motivos económicos para retornar a la siguiente; sin embargo, el maestro Hodgers ya no volvió al equipo capitalino.
En su trayectoria también destaca el hecho de haber sido de 1959 a 1967 scout de los Diablos Rojos del México de la Liga Mexicana de Béisbol.
Fue la rica época cuando la Asociación Estatal de Béisbol Amateur estuvo dirigida por Rafael “El Gordo” Campoy”, de la que Hodgers fue directivo y asesor. También llegó a ocupar la gerencia de la Unión Deportiva Municipal de Hermosillo.
Precisamente por su trayectoria en el deporte, seriedad, entusiasmo y responsabilidad mostrada en sus actividades como universitario, en 1953 recibió el cargo de entrenador de los equipos de béisbol y softbol de la Unison y luego de 1953 a 1958 también asumió la misma función de las selecciones de básquetbol, volibol femenil y atletismo.
Fue en esta etapa cuando comenzaría a registrarse la más grande y prestigiosa etapa deportiva de la máxima casa de estudios de Sonora.
Más tarde, a partir de 1958 el ameritado maestro se dedicó a entrenar exclusivamente al equipo representativo de béisbol del alma mater, conformando potentes selecciones que comenzaron a darle fuerte presencia y orgullo a los colores búhos en diversos torneos estatales y nacionales.
También en esos fructíferos años de su carrera como entrenador, Gustavo Hodgers participó como parte del equipo responsable de los “try outs” de los Naranjeros para formar al equipo “Naranjeritos” y buscar nuevos talentos. A su lado trabajaron el cubano Ossie Alvarez, que era instructor de los “Alacranes” de Durango, Cutberto González, de la organización de Hermosillo, entre otros mentores.
Por su experiencia, conocimientos y liderazgo, en esos días recibió la invitación para que dirigiera a Los Naranjeros de Hermosillo en la Mexicana del Pacífico de Béisbol, ofrecimiento que declinó por su noble afán de dedicarle sus conocimientos y experiencia a los jóvenes valores de la Unison donde siguió laborando hasta sus últimos días.
En 1972 tuvo la enorme satisfacción de ser el mánager del equipo mexicano en el Mundial de Manila, Filipinas, logrando un honroso cuarto lugar. El equipo llevaba como base a la mayoría de jugadores sonorenses por haber sido ese año los campeones nacionales.
Cubrió diversas facetas
Gustavo Hodgers Rico, estableció una gran trayectoria a través de varias facetas dentro del deporte universitario.
Gustavo Hodgers nació el 21 de agosto de 1934 en el poblado la Misión, municipio de Magdalena de Kino donde estudió primaria en la escuela Juan Fenochio y luego la secundaria en la misma ciudad. El tercer grado lo realizó en la Secundaria de la Unison en el ciclo escolar 1948-1949.
Los estudios de bachillerato los cursó en nuestra alma mater de 1952 a 1954 y durante dos años fue alumno de la Escuela de Contabilidad y Administración (ECA), también aquí en el campus universitario.
Desde su adolescencia, siempre se caracterizó por su vida sana, de respeto a sus semejantes y su familia, manteniendo una actitud muy positiva ante la vida, lo que influía en quienes le rodeaban.
En su niñez y juventud siempre mostró dotes y facultades para jugar diversas disciplinas y con excelentes facultades brilló como integrante de equipos de béisbol, básquetbol, softbol y volibol universitarios.
Como jugador juvenil y de primera fuerza, entre 1949 y 1955 fue pieza clave de selecciones de básquetbol, volibol, softbol y en béisbol donde destacó sobremanera en la posición de receptor. En esos años participó en doce campeonatos estatales de softbol, un nacional de básquetbol en Poza Rica. Veracruz, y ocho estatales de baloncesto.
De 1953 a 1983, se dedicó en cuerpo y alma a producir campeones en las ramas y disciplinas de béisbol, softbol, basquetbol, volibol femenil y atletismo, iniciándose gracias a él, la más grande y prodigiosa etapa deportiva de la máxima casa de estudios del Estado de Sonora.
Cabe destacar cómo por su notable trayectoria y experiencia, además de liderazgo en el deporte, en aquella década del 70 el profesor Gustavo Hodgers Rico recibió la responsabilidad de dirigir la jefatura de Deportes de la Unison, al mismo tiempo que continuaba de mánager del seleccionado búho de béisbol.
Por sus grandes méritos, en 1988 fue entronizado en el Salón de la Fama del Deportista Sonorense.
Fue tan valiosa su aportación deportiva a la Unison, que en 1995 se fundó la Asociación “Profr. Gustavo Hodgers Rico”, con el propósito de brindar reconocimiento y estimular a través de un programa de becas a todos aquellos estudiantes de la Universidad de Sonora que destacaran por su trayectoria atlética y académica.
Pudiera continuar, pero por hoy es suficiente. Lo más importante, si, es elevar nuestros pensamientos recordándolo con todo el respeto y memoria que hoy y siempre se merece el “Maestro”, el profesor Gustavo Hodgers.
Gracias Jesús por estas líneas; saludos a Fernando, a su señora madre Aida Isibasi Vda de Hodgers, suerte Enrique Efrén
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perene recuerdo al maestro Hodgers; hoy, en su memoria, juntos recordemos su grata presencia, plena en riqueza humana y enseñanzas que nos tocó recibir y compartir con él.
Gracias, Enrique. Gracias, Maestro; gracias Búhos.
JAR.
Miércoles, 30 de mayo
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco