LA INVESTIGACIÓN INTERDICIPLINARIA EN EL PROYECTO DE LA HISTORIA GENERAL DE LA MEDICINA EN MÉXICO. Dr. Carlos Viesca T., Dr. José Sanfilippo B., Dra. Martha Eugenia Rodríguez P. Mtra. Xóxhitl Martínez Barbosa. Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina. Fac. de Medicina, UNAM
Hace más de tres décadas, por estas fechas, siendo presidente de la Academia Nacional de Medicina el doctor Octavio Rivero Serrano, organizó una serie de grupos de trabajo para desarrollar diversas actividades dentro de esa corporación. En el año de 1977 para ser precisos.
En ese entonces: Se creó un grupo que llevaría a cabo la elaboración de una historia del devenir de esta profesión, la cual había sido realizada en diferentes épocas de manera muy parcial y sin una metodología que permitiera llevar a cabo un análisis del los logros y fracasos que se han presentado a lo largo de la historia de nuestro país.
Se plantearon tres líneas de trabajo para cumplir con ese objetivo:
1) Formar el archivo de la palabra médica con las entrevistas de prominentes Médicos mexicanos;
2) Publicar una serie llamada Nuestros clásicos médicos con la edición de las primeras obras de medicina,
3) Iniciar los trabajos para realizar una Historia general de la medicina en México.
El núcleo inicial de este grupo encabezado por el doctor Fernando Martínez Cortés, estaba conformado por los médicos: Gonzalo Aguirre Beltrán,† Miguel E. Bustamante,† Samuel Fastlicht,† Francisco Fernández del Castillo,† Efrén C. del Pozo,† Rubén Vasconcelos,† Juan Somolinos Palencia,† Jorge Avendaño Inestrillas, Luís Alberto Vargas Guadarrama, Carlos Viesca Treviño;
Los historiadores Alfredo López Austin, Eugenia Meyer, Roberto Moreno de los Arcos† y Josefina Zoraida Vázquez, posteriormente ingresaron al grupo el odontólogo José Sanfilippo y Borrás, la enfermera Luz Pérez-Loredo Díaz y la historiadora Martha Eugenia Rodríguez Pérez. (Martínez Cortés Fernando. “Presentación”. Historia general de la medicina en México. t. I., México antiguo. México. ANM-UNAM. 1984. p. XIII – XIV.)
Este grupo comenzó a diseñar las características básicas de la obra, la cual debería rebasar el carácter de simple crónica, ver a la medicina como un proceso eminentemente social relacionada con la cultura, la estructura de la sociedad, la religión, la economía, laciencia, el ambiente, etc., y con tales características, poder dar una explicación del pasado utilizable para entender el presente.
Asimismo, se elaboró un temario general que comprendería las diferentes épocas en las que está dividida la historia de México y se propusieron los nombres de posibles autores, especialistas en cada uno de los temas y capítulos propuestos.
Se pensó que la obra constaría de cinco volúmenes:
medicina prehispánica,
medicina colonial o virreinal,
medicina decimonónica,
medicina del siglo XX y medicinas alternativas.
Al año siguiente, en 1978, la Academia Nacional de Medicina le propuso al rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor Guillermo Soberón, que se realizara un convenio de colaboración para la elaboración de la Historia general de la medicina en México.
Se firmó dicho convenio y se creó un patronato constituido por los doctores Guillermo Soberón, Ignacio Chávez,† Bernardo Sepúlveda,† Fernando Ortiz Monasterio, Fernando Martínez Cortés, el C.P. Carlos Isoard y el Lic. Carlos Abedrop.
La Universidad asignó a ese grupo de trabajo unas instalaciones en el edificio de la recién construida Biblioteca Nacional, en el área del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, donde se iniciaron las actividades con reuniones semanales con los autores invitados para definir cuales eran los parámetros sobre los que se deberían realizar los trabajos de cada uno de las contribuciones.
Esto no fue fácil, ya que los investigadores invitados provenían de diferentes áreas como antropología, historia, geografía, biología, filosofía, arqueología, química, sin mencionar a todas las diversas áreas y especialidades de las iencias de la salud, y de diversas instituciones tanto educativas como del sector salud.
La primera acción para poder conjuntar a este disímbolo grupo fue establecer un seminario para tratar de conformar un idioma común, sobre todo en el campo de la semántica.
También se establecieron los criterios para realizar las referencias bibliográficas para que fueran comunes a todas las disciplinas. Otro elemento que igualmente propiciaron largas reuniones para ponerse de acuerdo, fueron los límites temporales de cada uno de los temas y de los tomos.
Se designaron a los coordinadores de cada uno de los volúmenes, decidiéndose que en cada uno de estos hubiera un médico y un historiador, los cuales se encargarían de llevar a cabo los seminarios correspondientes para analizar los diversos manuscritos.
Esta actividad se fue prolongando cada vez más. Los seminarios cada vez aportaban nuevos datos. Las reuniones de trabajo se fueron espaciando para dar oportunidad de que cada miembro del grupo tuviera oportunidad de realizar sus actividades. Cabe mencionar que estas participaciones se realizaron sin ninguna remuneración económica.
Después de una serie de deliberaciones se vio la necesidad de que el esquema original de la obra se modificara, ya que se había quedado muy corto, de acuerdo con las nuevas expectativas de los diferentes equipos de trabajo.
Con información y texto de http://www.cife.unam.mx/Programa/D14/Area_01B/FMM19.pdf
Hasta aquí la parte I de II...Continuara mañana la parte II
Miércoles, 30 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco