En América Latina la droga y el ego no son buena compañera para las ideas
11.03.08 @ 00:38:16. Archivado en Desde la frontera del mundo
Sin lugar a dudas que el pueblo y el gobierno de Colombia deben de estar hastiados de tanta guerra que no llega a un reencuentro entre los beligerantes; tal parece de que se da el caso de que ni el gobierno puede gobernar bien y que ni la guerrilla desea asumir el poder político.
Ambos frentes como que se ven encantados o mejor dicho encandilados con tantas luces que iluminan sus rostros; como que les esta gustando el protagonismo.
Se dice que el gobierno de los Estados Unidos ha destinado una enorme cantidad de dólares para apoyar al gobierno a combatir a los grupos guerrilleros supuestos aliados de los grupos del narcotráfico. Y se dice también que los guerrilleros han recibido otra tanta cantidad para continuar en su lucha.
Como dicen en mi pueblo, pues, con tanta música y habiendo quien la pague, pues, quién quiere dejar de bailar.
Se hizo un alborto, cual debe de ser, por la invasión del ejercito Colombia al país de Ecuador; al guirigay le entraron Hugo Chávez, de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua; sonrientes ambos y que les hagan cosquillas pues ya se puede usted imaginar.
Ahora, de acuerdo a la nota difundida por la agencia EFE, Colombia le quiere seguir con México, le da lecciones a México de cómo debe de vigilar su país: No hay duda, andan engallados los dirigentes, gubernamentales y guerrilleros colombianos.
Colombia pide a México "abrir los ojos" y averiguar la presencia de las FARC. México, 9 mar (EFE).- El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, sostuvo que la presencia comprobada de mexicanos en un campamento de las FARC en Ecuador bombardeado por tropas colombianas tiene que permitirle al Gobierno de México "abrir los ojos frente a lo que está pasando" e investigar la situación. "Yo creo que eso es una tarea del Gobierno mexicano, averiguar qué estaban haciendo, qué entrenamiento recibieron y empezar a mirar qué otras redes existen partiendo de estas personas y qué es lo que están haciendo", aseguró el funcionario colombiano en una entrevista que publica hoy el diario El Universal.
Por ello es muy importante volver a leer a Carlos Marín, actual director editorial del periódico Milenio, en su columna “El Asalto a la Razón”, que publica el día de hoy y que a continuación se reproduce en este espacio, con el titulo:
En dónde está el orgullo, en dónde está el coraje.
Con el escándalo de Juan Camilo Mouriño pisándole los talones y la incitación de una cascarita en Santo Domingo, con el súbito balón de lo que parecía un gravísimo problema sudamericano (con fatales repercusiones en México), Felipe Calderón debe haberse ido de espaldas con el ridículo final de la farsa que protagonizaron los presidentes de Colombia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua.
El demonio Álvaro Uribe, el malandrín Hugo Chávez, el comparsa Rafael Correa y el oportunista Daniel Ortega, se comportaron a la altura que requiere su condición de hombres de Estado… pero de ánimo.
O qué, ¿el ecuatoriano estaba dormido cuando el colombiano leyó un documento que su ejército incautó en el campamento atacado, según el cual durante su campaña electoral Correa fue financiado por narcotraficantes?
¿Y en la baba Uribe cuando Correa le dijo calumniador y mentiroso?
¿Qué hay de los diez batallones de lengua con que amenazó Chávez en la frontera con Colombia? ¿Y qué harán él y Correa para sacudirse las acusaciones de que son alcahuetes de las FARC, la guerrilla que no toma el poder pero se toma tiempo para traficar droga y cometer centenares de secuestros?
¿Y Daniel Ortega?: Más tardó en decretar el rompimiento de relaciones diplomáticas con Colombia, que en reestablecerlas.
Los abrazos en Santo Domingo no fueron de representantes dignos de sus pueblos, sino un pastelazo que cancela la posibilidad de que se haga justicia en sus países y en otros en que, como sucede con los deudos de los jóvenes mexicanos asesinados en Ecuador, fue implicado también el gobierno mexicano.
Como se hizo notar aquí el viernes, la tragedia es mayor que la masacre perpetrada por las tropas colombianas, ya que todos los involucrados, desde su particular punto de vista, “tienen razón”, lo cual no justifica que cada quién se quede “con su golpe”.
Mientras Uribe, Chávez, Correa y Ortega recogen su tiradero, Felipe Calderón tiene ante sí una preciosa oportunidad para, sobre todo, que Colombia y Ecuador afronten las consecuencias de sus desatinos, procurando justicia para los mexicanos que resultaron muertos, así como sus familias.
Adicionalmente, mantendría fuera de foco a su secretario Mouriño.
No es complicado: los informes de Colombia y Ecuador sobre lo sucedido con los paisanos de la UNAM y el Poli debe turnarlos pronto al jurídico de la Procuraduría General de la República, de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Presidencia de la República, para explorar las posibilidades de actuar contra quienes resulten responsables.
En caso de pleito, el Presidente debe mantenerse en el ring sin más opciones que ganar o ser noqueado.
Todo, menos emular a los farsantes que, en Santo Domingo, en vez de portarse “como hombrecitos” y honrar sus cargos, ya mero se agarran a besos y nalgadas… cmarin@milenio.com; periódico Milenio, www.milenio.com
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