Prevención versus Provocación
03.03.08 @ 06:37:21. Archivado en Crónicas citadinas
Un año en Periodista Latino. Recién comentábamos que ya hace un año que se expresaba en este mismo espacio: El gusto por el placer de escribir sobre el quehacer cotidiano de una comunidad y preocupación por tratar de ser lo más responsable posible en las descripciones.
La semana pasada aquí se dijo que: En doce meses se puede constatar los progresos o estancamientos de una ciudad; en este caso son más los primeros y desafortunadamente aún persisten algunos aspectos de los segundos, vayamos por partes, se agrego en ese entonces.
Y se enumeraron doce aspectos que permiten describir indiscutibles realidades manifiestas del progreso de la ciudad de Hermosillo.
Ahora corresponde señalar aquellos elementos que retrasan o laceran el desarrollo pleno de la ciudad capital del segundo estado territorialmente más grande de la república mexicana.
Para la sociedad en general el progreso de una ciudad o de un área urbana se suele medir con la consolidación y modernización, en cualquiera de sus etapas, de los servicios de infraestructura; hasta que llega un momento en que estos parámetros resultan insuficientes y entonces se comienzan a avizorar los elementos de educación social y cultural; tanto del comportamiento específico de la personalidad, como del desarrollo de los grupos sociales en general.
Para el caso de Hermosillo, ambos aspectos no difieren en gran cosa con las conductas manifiestas o exhibidas en las áreas urbanas de los estados fronterizos de Baja California, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León; con la aclaración que son expresiones basadas sólo en la experiencia y observación personal y no con elementos científicos ni mucho menos con estadística alguna.
(Bueno, aunque en los años ochentas me toco participar en una encuesta nacional sobre el comportamiento sexual del hombre y la mujer en México y sí que desde aquel entonces se notaban las similitudes de los valores, actitudes y conductas de tales regiones, en gran diferencia con las expresadas por las personas originarias y habitantes del también estado fronterizo de Tamaulipas).
Pasemos a comentar algunos que podrían estar impidiendo el progreso de la ciudad:
1.- El síndrome del vago que lleva en si mismo su casa o el emigrante que lleva su hogar a donde valla. En este caso tenemos el gran ejemplo que representa para nosotros la gente nacida en los estados unidos y, en su mayoría, originaria o emigrante de otro lugar.
La gente de los Estados Unidos, incluyendo mucho de origen mexicano, dicen que ya no se metan en su casa olvidando que ellos mismos son emigrantes; que van aplicar muy dura la ley contra quien se meta ilegalmente a su país y ellos se pasean por el mundo como Juan por su casa; pero nada más se acerca la fecha para levantar la cosechas de hortalizas, por mencionar solo un ejemplo y entonces sus “implacables” agentes fronterizo se voltean para otro lado para no ver los miles de paisanos que cruza ilegalmente la línea contratados por los agricultores estadounidense y mucho menos ven las toneladas de drogas que, casi literalmente hablando, cruzan por sus narices, ni los miles de toneladas de acero que en forma de armas pasan para el lado mexicano.
Pero bueno, ya me salí del tema; volviendo al síndrome del vago que lleva su casa por dentro, les comentaba que aquí en la zona fronteriza del norte somos muy dados a imitar a nuestros vecinos del norte y no queremos nada con aquellos venidos del sur o para ser más preciso nada que ver con aquel que hable como guacho.
Justificaciones ponemos de a montón; “Quesque” los del centro se llevan todo nuestros dinero por vía de los impuesto, que los de allá viven subsidiados por nosotros los de acá; que los guacho mataron a nuestra gente en la revolución; que los de allá habla muy floreado y nos ganan a las muchachas que se amensan con su guarala, aseguran unos; en tanto otras dicen que las defeñas son muy de casco ligero y luego luego entrampan a los inocentes de aquí-si chuy-
Paradójicamente, la mayoría de la actual población sonorense es originaria de Europa y del centro y sur de la república mexicana. Igual, pues, que lo que ocurre en el país vecino del norte. Lo que bien pudiera significar razones materiales sobre todas las cosas; o como dicen que dicen aquellos, hay quien no tiene amigos, sólo tiene intereses.
2.- Esto nos lleva a otra situación muy vinculada o mejor dicho derivada de la anterior consideración: el espejismo de la autosuficiencia.
El orgullo, la agresividad y la falta de compasión pueden ser las tres características principales del hermosillense de esta década; para él los demás seres son sólo comparsas de su entorno, que deben acatar sus anhelos y deseos.
Por eso, los demás que no sean hermosillenses (y aquel que lo sea es menos que uno), no deben estorbar el camino por las aceras y avenidas, no les corresponde estar delante de su presencia si no es para recibir órdenes, ni deben afear el lugar donde uno se encuentre.
Dos ejemplos se mencionan para describir tales conductas: durante un juego de béisbol, los naranjeros de hermosillo apalearon 20 a 9 a los indios mayos de Navojoa y que abucheos se llevaron los indios, sino que también los aficionados hermosillenses los apedrearon y molestaron tanto que hasta que se tuvo que suspender el partido.
Otro; si usted conduce un carro pequeño por las vías de la ciudad y no es un hábil conductor, grave error, corre el riesgo de salir lastimado y hasta muerto por el violento golpe que puede recibir de parte de otro auto de mayor tonelaje y fuerza que el suyo. Le echan el carro encima para que se quite y no estorbe, podría decirse que lo mismo ocurre en las relaciones sociales y laborales.
Esto me recuerda otra situación; recientemente se vuelve a ver circular por las calles de la entidad carros echó la mucha con el sonido de sirenas, pero sin la pintura o torretas que los identifique como autoridad alguna; en una ocasión me toco ver que unas personas le gritaban que se quitaran de su paso que por iban a una emergencia y que eran policías, pero no traían identificación alguna pero si unas enormes armas que a cualquiera la basta como credencial.
3.- Paseo Río Sonora; hay que prevenir un tragedia y no provocarla. Se ve que hay muchas nuevas construcciones e inversiones en los laterales del Río Sonora, que atraviesa el centro de la ciudad y que bueno que así suceda ya que para todos resulta benéfico.
Más sin embargo algo que para cualquier ignaro en la materia resulta fácil de observar, resulta increíble que alguna autoridad no tome cartas en el asunto: se esta debilitando el muro de contención o de encauzamiento del río, para abrir espacios que permitan una mayor circulación vehicular.
Se creo una avenida con tres y medio semicarriles de 12 metros en ancho y casi 600 metros de largo para dar paso a carros que salen de una zona habitacional con más de 10 mil hogares; otra con más de seis mil habitantes y de un supermercado, todas ellas rodeadas de ríos y canales; y además en ningún momento, ninguna autoridad federal relacionada con la protección civil se ha acercado a platicar con los vecinos para elaborar un mínimo plan de emergencia… ¿qué es lo que se está esperando para prevenir una tragedia?
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