En el Congreso de la Unión, en el recinto del Congreso de la Unión, en las paredes frontales, muro de honor se le llama, se acostumbra poner en letras de oro el nombre de las personas que los mexicanos deseamos rendir un eterno homenaje.
Recientemente se propuso a la actual legislatura el nombre de el insigne escritor Octavio Paz, se daba como un hecho de mero trámite; pero algo sucedió, y la comisión responsable de dictaminar la oficialidad del caso opto por rechazar colocar su nombre en ese lugar.
Situación que ha causado diversas reacciones, las mas de ellas en contra; razón por la cual a continuación se presenta en este espacio la opinión de Carlos Marín, actual director editorial del periódico Milenio:
Pretil del deshonor, por Carlos Marín, autor de la columna El Asalto a la Razón, que se publica en el periódico Milenio, www.milenio.com;
"Superado el asombro que condujo al pasmo y a la indignación airada, hoy queda el puritito miedo ante la estulticia de los legisladores que osaron rechazar la inscripción del nombre de Octavio Paz en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
La idiota (¡y “unánime”!) sinrazón para intentar justificar su atentado a la inteligencia (que Paz carece de “perfil heroico”) prueba que no merecen seguir medrando del erario.
Decenas de lectores reprochan la sugerencia, hecha aquí, de que se exhiban sus nombres en alguna “barda”.
Se corrige, pues: mejor, pero con todo y los negocios políticos que representan, exhíbaseles en el pretil de cualquier chiquero:
Carlos Chaurand, Víctor Samuel Palma y Carlos Zatarain, del PRI; María de los Ángeles Jiménez, María Elena Álvarez, Vicente Flores, René Lezama, Juan Rodríguez y José Velázquez, del PAN; Elías Cárdenas, de Convergencia; Rutilio Escandón, Hugo Martínez y Jesús Evodio Velázquez, del PRD; Silvano Garay, del PT; Armando Macías, de Alternativa; Silvia Luna, de Alianza, y Manuel Portilla, del PVEM.
No merecen que se les olvide".
Sin duda que a Carlos Marin no le falta razón; y, precisamente en relación con el tema el Senado de la República decidió emitir el siguiente boletín informativo:
Desagravian a Paz en Senado. Mientras los diputados federales rechazaron la propuesta de poner con letras de oro el nombre de Octavio Paz en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, los senadores están a unos días de inaugurar una sala en homenaje al poeta mexicano, ganador del Premio Nobel de Literatura 1990.
La decisión de los diputados no sólo fue criticada por algunos representantes de la comunidad cultural —quienes la calificaron de “absurda”—, sino por los mismos senadores, para quienes tal medida resultó “desafortunada”, ya que el nombre de Octavio Paz va más allá de las letras al ser una de las grandes figuras del pensamiento universal, precursor de la democracia y la tolerancia.
“No lo podía creer, cuando oí que la Cámara de Diputados había rechazado poner el nombre del escritor Octavio Paz, fue algo que me asombró mucho”, comentó la senadora María Rojo, presidenta de la Comisión de Cultura en la Cámara Alta.
Para Rojo, el nombre del autor de El Laberinto de la Soledad, merecería estar en todos los espacios donde se traten temas de filosofía, política o literatura: “Fue uno de los nombres que más propició el debate, con grandes ideas, inteligencia y una gran democracia”.
La nueva sala será inaugurada el 19 de abril, en la planta baja de la sede de Donceles 14, cuando se cumplan 10 años del fallecimiento del poeta, ensayista y diplomático originario de la ciudad de México.
A su vez, el senador Francisco Arroyo, impulsor de la idea de que la nueva sala lleve el nombre de Octavio Paz, indicó que la resolución de los diputados de no poner el nombre del poeta en el Muro de Honor, donde también están los nombres de Alfonso García Robles y Sor Juana Inés de la Cruz, merece su respeto, pero la consideró desafortunada. “En el Senado quisimos romper con la tradición de los nombres de las salas, basadas en personajes del siglo antepasado; nuestro deseo fue reinvindicar un personaje más cercano a la sociedad y más reciente históricamente”.
Incluso, los legisladores han acordado que en la futura sede del Senado, también haya una sala Octavio Paz, la cual sería una de las más importantes y estaría enfocada a usos múltiples y exposiciones.
Santiago Creel, coordinador de los senadores panistas, recordó que la idea de poner el nombre de Octavio Paz fue acordada por unanimidad desde un primer momento. Dicha unanimidad, sostuvo, se dio porque Paz fue un hombre con reconocimiento mundial y con ideas consistentes.
Para la apertura de esta nueva sala se espera la presencia de los familiares y amigos del poeta y ensayista, entre ellos su viuda Marie Jo y el poeta Eduardo Lizalde, quien leerá algunos fragmentos de la obra del autor de Las peras del olmo y Libertad bajo palabra.
La sala cuenta con una mesa cuadrada para unas 30 personas, una estancia acondicionada con unas 40 sillas y cuatro monitores de televisión.
Hasta aquí la información del Senado, sin duda de buenas intenciones pero limitada muy limitada acción en comparación con inscribir con letras de oro el nombre de Octavio Paz, sin duda un gran mexicano; ya ocurrira una vez que esos ignaros diputados sean sacados de esa responsabilidad que les quedo muy grande para su diminuto criterio.Con información de eluniversal.com.mx
Miércoles, 30 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco