Hermosillo

Iniciará temporada 32 del Lago de los Cisnes

12.02.08 | 03:58. Archivado en Crónicas citadinas
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Presentaciones a partir del 1° de marzo con 120 bailarines en escena, caballos y cisnes de verdad en el Lago del Bosque de Chapultepec.

Consolidada como una de las puestas en escena favoritas de los mexicanos, "El lago de los cisnes", una de las historias de amor más aclamada de todos los tiempos, iniciará la temporada 32 en el Bosque de Chapultepec, a partir del primero de marzo.

A 32 años de su creación, este espectáculo ha sido acreedor a diferentes reconocimientos, como el premio en la categoría de danza de las Lunas del Auditorio y el de la Unión de Críticos y Cronistas de la Ciudad de México.

Más de 120 bailarines en escena, 300 integrantes del staff y caballos y cisnes de verdad, integran este espectáculo, en colaboración con la Secretaria de Cultura, del Gobierno del Distrito Federal.

La idea original de presentar este espectáculo en el Bosque de Chapultepec, se debe al ingeniero Salvador Vázquez Araujo, que cuando era director de la Compañía Nacional de Danza (1976), al contemplar el paisaje del bosque, no dudó en compartir el proyecto con Felipe Segura, dando como resultado la isleta del lago, como escenario.

Con más de 800 presentaciones, "El Lago de los cisnes" ha llegado a formar parte relevante de la historia del arte dancístico nacional, como un homenaje a los grandes bailarines y coreógrafos que han consagrado su talento y esfuerzo en la recreación de esta maravillosa historia.

La música original de Piotr Ilich Tchaikovsky quedó a cargo de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Fernando Lozano. La voz que da vida a la narración está a cargo de Jorge Kellog, con el auxilio de José Luis Zavala, en la sonorización, música y voz quedaron armónicamente unidas en un sólo relato.

El montaje original de la puesta en escena fue en 1877 en el Teatro Bolshoi, de Moscú, siendo mal aceptada por todos, sin embargo, 18 años después, con la nueva coreografía de Lev Ivanov y Marius Petipa, logró un gran éxito en el Teatro Marinsky, de San Petersburgo.

La historia de "El lago de los cisnes" narra la historia de Sigfrido, un príncipe que por azares el destino encuentra a Odette una bella doncella, que sufre la magia del brujo Von Rothbart.

Tras enamorarse Sigfrido y Odette, el brujo interpone entre ellos a Odile, un cisne negro, para que el príncipe se confunda y rompa los votos del primer amor. Pero la lucha de Sigfrido lo hace romper el hechizo y emprende una batalla por su verdadero amor. (Con información de Notimex/MVC)

Historia de El Lago de los Cisnes. ¿Qué contribuye en el mundo de la danza clásica a que El lago de los cisnes sea el ballet más apreciado de todos los tiempos? Por más que su hechizante historia recorre toda la gama de emociones humanas, el consenso popular se inclina a señalar la música de Piotr I. Tchaikovsky, “el más admirado compositor de música de ballet en la tradición clásica que jamás haya existido”, como la mayor responsable, por estar repleta de ricas melodías muy apropiadas para danzar, y sumamente bellas y agradables de escuchar.

Por otra parte, comenzando por las notas del tema melancólico y misterioso del oboe, que anuncia la presencia de la princesa-cisne junto al lago, los ritmos, ya sean rápidos o lentos, han inspirado (y aún inspiran) coreografías líricas, fluidas, y hasta un tanto dramáticas –si se quiere–que ofrecen gran oportunidad de lucimiento a los intérpretes.

La primera presentación de El lago de los cisnes (Lebedinoe ozero), en cuatro actos, tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú, el 4 de marzo de 1877. El guión es acreditado a Vladimir Begichev y a Vassily Geltzer; los diseños fueron originales de Karl Valz, Ivan Shanguine y Karl Groppius, y la coreografía tuvo como autor a Wenzel (Julius) Reisinger, de quien muy poco se sabe, a excepción de que era natural de Austria, pasó un tiempo en Praga enseñando ballet y fue maestro en la Escuela del Bolshoi entre los años 1873 y 1878.

El personaje de Odette recayó en esa ocasión sobre Pelagia Karpakova, bailarina que no tenía categoría de principal, pero se cree que por motivos políticos consiguió ser exaltada a un rango más elevado. Sigfrido fue personificado por Stanislav Gillert.

Tchaikovsky nunca antes había escrito música para ballet, a pesar de tener en su haber infinidad de maravillosas composiciones (que incluyen tres ballets, seis sinfonías, diez óperas, tres conciertos de piano y uno de violín, música incidental para distintas obras teatrales y un número considerable de canciones y piezas para piano).

Según escribiera a su amigo Nikolai Rimsky-Korsakov, Tchaikovsky aceptó el proyecto de componer la música del ballet, porque “necesitaba dinero, y hacía tiempo que deseaba tratar de componer música de ese tipo”.

La partitura, que no estuvo completa hasta después de comenzados los ensayos (que durarían once meses), deleitó en principio a todos los que la escucharon, pero el entusiasmo no fue de larga duración. Con información y texto de Danza Ballet: http://www.danzaballet.com/modules.php?name=News&file=article&sid=247


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