Por origen y principios en cuestiones de política exterior he procurado conservar la divisa de Don Benito Juárez, aquella que está escrita en letras de oro con la frase “ Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” .
Por cientos de décadas nuestra nación también fue ejemplar sustentador de esta enseña en la que en el último año pareciera que está volviendo a dicha senda.
Más sin embargo, los extraños, raros, y no muy comunes participantes por adquirir la candidatura de sus respectivos partidos en nuestro vecino país del norte obliga a pensar en voz alta sobre dichos acontecimientos.
Desde su formación como entidad y como país los Estados Unidos se han caracterizado por dar preferencia al hombre; si es de piel blanca y con dinero pues mayor predilección se le dá que ante cualquier otro ser humano.
Desde la eliminación de las tribus indígenas hasta el asesinato de Martin Luther King el dominio ha estado siempre en poder del piel blanca varón.
Si bien es cierto que se han dado grandes avances contra la discriminación racial, no es menos cierto que a la mujer por lo general se le relega a un papel secundario en específico en un papel de madre y si es en el sector laboral en un papel de hembra con cierta carga de objeto sexual ( se oye muy feo pero así es).
El poder político, el poder económico, el poder social y hasta el poder cultural, desde el resultado de la guerra de secesión, se dictamina y conduce desde la región norte de ese grandioso país.
Por ello llama sumamente la atención el hecho de que representantes de las tres principales minorías que han sido más afectadas, discriminadas, subyugadas y relegadas estén en posibilidades hoy de ser elegidas como Presidente Constitucional de los Estados Unidos de América.
De ser electos cualquiera de estas tres personas, para el mundo en general tal vez no tenga mayor relevancia o diferencia en el ejercicio de su gobierno como cualquier otro presidente estadounidense.
Al menos para los próximos cuatro años.
Más sin embargo, para su sociedad y su cultura y su política interna en particular sin duda alguna que tendrá enormes repercusiones el ejercicio del poder de cualquiera de uno de ellos.
¿Qué pesará más en el electorado local? Elegir a un hombre de piel negra; que una mujer los gobierne o que un ultraconservador sureño conserve el poder?
Todo parece indicar que una parte de la ciudadanía ya se inclinó por esta última opción.
Mañana martes nos enteraremos si un hombre de piel negra, que es una mezcla humana de raíces y resonancias globales: padre africano, madre americana, padrastro indonesio, crecido en Hawai y en Indonesia, donde estudió en una escuela de mayoría musulmana, egresado de Harvard, es el representante de los demócratas, o una mujer que ha soportado hasta la ignominia tantos obstáculo machista en el que por años se ha desenvuelto en su entidad y en su país de origen.
Pongámonos en los zapatos de la persona electora de los Estados Unidos, ya sabemos que el senador por Arizona es el más probable representante de los republicanos para contender por la presidencia, partido del actual presidente en funciones y quien sin duda brindará todo su apoyo para conservar el poder.
La controversia está en el otro lado, porque ya se sabe del enorme desgaste que la guerra de Irak y la ya inminente recesión económica ha causado a la actual administración y que tal vez influirá en el ánimo elector en noviembre próximo; situación que de no aprovechar los demócratas abran perdido una gran oportunidad de recuperar el poder político en esa nación.
Por eso lo interesante es ver la lucha de estas dos minorías: la mujer blanca y el hombre de piel oscura.
Dios, la naturaleza y las circunstancias ofrecen siempre una iniciativa a la sociedad y a lo largo de la historia hemos visto que el hombre no siempre responde positivamente, a grado tal que hoy vemos que la sociedad está dando enormes giros para retomar su supervivencia como organismos predominantes en el planeta Tierra y áreas circunvecinas.
Bereshit, o mejor dicho en el comienzo, de una situación en el que las minorías o representantes de ellas aspiran a hacerse del control del país más poderoso del mundo, algo nos está diciendo las circunstancias, la naturaleza, y tal vez hasta Dios mismo.
En la mayoría de las siete grandes potencias del mundo actualmente prevalecen las fuerzas conservadoras en el poder; por ello resulta altamente significativo el hecho de que en la otra fuerza política envíen como sus máximos representantes a uno que por origen ha padecido segregación, discriminación y menosprecio por un lado, y por el otro que se envíe a una mujer de piel blanca, sufrida y abnegada por la infidelidad de su marido pero que se ha sabido sobreponer para llegar a pelear la posibilidad de ser la próxima presidenta de su país.
Por lo tanto, como premonición, vemos que una vez más el norte se impuso en el sur, gigantes le gana a los favoritos e invictos patriotas en su superjuego dominical.
Bereshit pues, bereshit.
Miércoles, 30 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco