Abarroteros Vs Clientes (que “Estiran” gasto para comprar el mandado)
01.10.07 @ 05:12:53. Archivado en Desde la frontera del mundo
Podría llamarse la filosofía eterna del abarrotero “seleccionar los productos con mayor margen de ganancias-alimentos, bebidas, golosinas, productos de cuidado personal- y mayor demanda en el canal tradicional”
La escalada de precios en México no hay quien la pare y en el primer eslabón del comercio, abarrotes y clientes, la relación de compra, venta, precio es de lo más signifiativa; por regla , en automático, los abarroteros siempre dicen que "la culpa de la alza de precios es del gobierno" aunque no siempre sea verdad.
Y así ellos, los abarroteros, mayoristas, miscelaneos o minoristas siempre ganan, nunca pierden; el cliente, aunque se diga que siempre tiene la razón, eternamente pierde en la carrera de precios y centavos.
Las ciudades medianas, con un mínimo de 100,000 habitantes, tienen poca oferta y son más atractivas para los autoservicios en plena expansión. “Si la proporción actual es 70% de compras realizadas en abarrotes y 30% en autoservicio, en pocos años se puede convertir en 60-40”, dice Francisco Cisneros, analista de retail de Deloitte Consulting.
Según ACNielsen, hasta el año pasado había unos 500,000 puntos de venta tradicionales frente a 1,500 autoservicios. Cifras de la ANAM revelan que por cada autoservicio que se establece cierran en promedio 15 misceláneas. Ahora las cadenas de supermercados venden 52% de los abarrotes,
Ante esta situación los mayoristas del abarrote, reaccionaron: “tuvimos que actuar en márgenes a través de una mejor selección de los productos que vendemos y reduciendo nuestra apuesta por menos proveedores pero que venden más”, recuerda el directivo.
Y continuaron con las mismas prácticas que iniciaron hace dos años.
Seleccionar los productos con mayor margen de ganancias (alimentos, bebidas, golosinas, productos de cuidado personal) y mayor demanda en el canal tradicional; competir con mejores precios y condiciones de compra…
Los propios abarroteros prefieren abastecerse a menudo en autoservicios y en clubes de precios como Sam’s Club de Wal-Mart o Costco, porque consiguen mejor precio.
“La distribución a los abarrotes es más cara porque están a mayor distancia de los centros de distribución y el volumen de mercancía vendida a un autoservicio o club de precio es mayor que a un abarrotero, así que consiguen precios más bajos que los mismos distribuidores”, explica Cisneros, de Deloitte.
Textos seleccionados de la información de © 2005 Grupo Editorial Expansión, Todos los derechos reservados, del trabajo publicado: De ser sólo mayorista, ahora le juega de igual a igual a sus clientes con sus propias tiendas de abarrotes.
“Estiran” gasto para comprar el mandado. Los malabares que las amas de casa tienen que hacer para estirar el gasto iguala a las familias de toda la República, ante la escalada de los precios que afecta no sólo a los productos de la canasta básica, sino al transporte, las colegiaturas y la diversión.
Tanto en Tijuana, como en Tapachula, Saltillo, Lázaro Cárdenas, Cuernavaca, Guadalajara, Acapulco o Mérida, las familias enfrentan el reto de “hacer que alcance el dinero, mientras los comerciantes suben todo”, de acuerdo con la señora Bertha López Argüello, del municipio de Comitán, Chiapas.
El ama de casa de este municipio chiapaneco señala que todo está muy caro. “El salario mínimo es muy bajo, poco más de 45 pesos y si vamos al mercado no alcanza para comprar. Imagínate, hay familias que consumen hasta tres kilogramos de tortilla.
Además, ahorita hay escasez de algunos productos, porque los abarroteros los están escondiendo para sacarlos cuando se dé una mayor alza”, agrega López Argüello, quien también es activista de derechos humanos.
Ahí mismo, Gabriela Emilia Morales se lamenta. “Está mal que suban las cosas, porque el salario no ha subido. El Presidente dijo que no iba a subir el gas, pero en el mercado todo está caro. No alcanza el dinero”.
En Tijuana, Sofía Tapia, quien desempeña doble papel de ama de casa y empleada, comentó que cada vez le alcanza menos el dinero. Aquí, dependiendo de la tienda a la que vaya uno, el litro de leche lo encuentra a 12 pesos, la tortilla a 12, el frijol entre 15 y 25, el jitomate a 25 y el aguacate hasta 50 pesos.
Ángel González, propietario de una tienda de abarrotes de la colonia Jardín Dorado de Tijuana, dice que no ha habido escalada de precios, pero sí un estancamiento en el consumo por el aumento en los costos de transporte de frutas y verduras a raíz de los huracanes.
En el otro extremo del país, Sandra Quiroz, una mujer que se dedica a recoger basura a domicilio en la ciudad fronteriza de Tapachula, Chiapas, y que sostiene sola a sus dos menores hijos, señala que con el bajo salario que recibe por su trabajo es un “sueño el pensar en comer pollo”.
“Nosotros sólo comemos pollo negro —fríjol—, para eso alcanzan los 50 pesos que gano al día”, dice.
En Lázaro Cárdenas, Michoacán, las amas de casa entrevistadas al momento de hacer la despensa semanal, dijeron que en los últimos días lo que más ha subido es el huevo, que de 12 pasó a 14 pesos el kilo; la leche de 11 el litro, ahora cuesta 12; el jitomate de nueve el kilo está en 20; el aguacate ha pasado de 18 pesos el kilo a 30 y 35; el aceite, de 12 pesos saltó a 17; el pollo de 22 pesos el kilo, pasó a 32 pesos; el bolillo de 2.5 pesos se vende a tres la pieza, entre otros.
La situación en Guadalajara, Jalisco, no es muy diferente. “En la casa ya no tomamos leche; ahora la dejamos a los niños, ya que ellos son los que la necesitan para crecer. Uno con un café. Pero, ¿usted cree que al gobierno le importa?”, cuestionó Ramona González Díaz, madre de cuatro hijos, que vive en la colonia Santa Cecilia, al oriente de Guadalajara.
En Guerrero el alza de los precios de los productos básicos se dio después de que anunciaran el incremento a la gasolina. Los municipios de Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Coyuca de Benítez y Técpan de Galeana —los dos últimos ubicados en la región de la Costa Grande— han reportado un incremento en los precios del pan blanco y de dulce.
Guadalupe Sosa de Medina, como otras amas de casa, sufre las carencias ya que ningún dinero alcanza. Señala que en el estira y afloja de los ingresos y los precios, las familias son las que salen perdiendo siempre.
Con información de Fredy Martín, Julieta Martínez, María de Jesús Peters, Rafael Rivera, Ulises Zamarroni, Laura Reyes, Hilda Fernández y Yazmín Rodríguez, todos ellos corresponsales del periódico www.eluniversal.com.mx
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