No sé por qué me da por escribir sobre la Segunda Guerra Mundial. Es un tema que me asalta de manera recurrente. Estoy allí, tranquilo, observando las pequeñas cosas cotidianas y, de repente, las sirenas, el ruido de las bombas y las metrallas irrumpen en mi pensamiento. Tal vez esa violencia institucionalizada se instala en nuestras mentes de manera irreductible, como parte sustancial de esos códigos, de esos símbolos que relacionamos con el miedo y la muerte.
>> Sigue...
El cine se ha encargado de darles preponderancia a ciertos personajes que durante su vida realizaron alguna proeza o actividad más allá de lo que la mayoría de sus coetáneos se hubiera atrevido.
>> Sigue...
El hombre niega pertenecer a Al Qaeda. Lo ha dicho durante varios años y nadie le ha tomado en cuenta. Durante su estancia en la prisión de Guantánamo se ha resignado a considerarse víctima del sistema hegemónico estadounidense.
>> Sigue...
El estado de Israel celebra este día el aniversario número 61 de su fundación. La población dice aspirar a la paz permanente para poder llevar una vida dichosa. De paso recuerdan la muerte de sus soldados y de los ciudadanos fallecidos en ataques terroristas.
>> Sigue...
La base militar se encontraba en calma. Los soldados realizaban sus labores diarias. La limpieza de fusiles, el conteo de las municiones, algunos ensayaban con impericia los fonemas árabes y otros dedicaban su tiempo a ponerse al día con sus cartas a los familiares.
>> Sigue...
Durante la guerra entre China y Japón ocurrieron hechos bestiales. Actos de inconcebible maldad, alienación pura, horrendos crímenes prefigurados en mentes estrechas. Poco se conoce sobre este evento bélico, mucho menos sobre las atrocidades cometidas por el ejército imperial del sol naciente.
>> Sigue...
El 3 de enero de 1990 en la ciudad de Panamá, cerca de las ocho de la noche, fue detenido el general Manuel Antonio Noriega, que se había escondido durante varios días en la Nunciatura Apostólica, a cargo del ya fallecido Monseñor Sebastián Laboa.
>> Sigue...
De pronto cesaron los estruendos de las explosiones. Salimos de nuestros escondites, primero con cautela y después con celeridad, casi a empujones. La puerta se desprendió de sus bisagras como una mariposa muerta y cayó sobre un montículo de tierra, desmenuzada, polvorienta. Afuera tan solo podían verse densas columnas de humo, la ciudad arrasada, paredes derrumbadas, cráteres en las calles. Un olor a azufre se expandía en el aire y derribaba las nubes.
>> Sigue...
El sol se había puesto cuando se escucharon las sirenas y toda la población corrió despavorida hacia los refugios. El cielo era surcado por relámpagos y por filamentos de color ámbar. Las nubes eran tasajeadas por el azufre, mientras en la tierra, detrás de los alambrados, en la oscuridad de las casuchas de mampostería, carcomidos por el miedo, unos niños lloraban aferrados a los faldones de su madre.
>> Sigue...
La poesía árabe cuenta con una extensa y valiosísima tradición. Luminosos versos, esplendorosas estrofas inundan de luz el parnaso sarraceno. Han sido las arenas los habitáculos propicios para la expresión de su lírica. Igual las montañas, los vados, las caravanas y los palacios; también los minaretes, los claustros, los serrallos, los jardines han nutrido la imaginación de los aedos berberiscos.
>> Sigue...
Han transcurrido ya siete años desde que vimos en la televisión las terroríficas escenas de los aviones incrustándose en las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Siete años desde que los ziguratz de acero y cemento colapsaron y se desmoronaron como obeliscos de arena sobre una de las ciudades más importantes del planeta. Siete años desde que casi tres mil personas inocentes murieron vaporizadas, aplastadas, destrozadas en el atentado de mayor envergadura llevado a cabo en occidente.
>> Sigue...
En nuestra galería de criminales, genocidas y asesinos en serie queremos destacar hoy la figura de Marcel Petiot, conocido también la farándula psicopática y en los ámbitos judiciales como el Doctor Muerte, el primero de varios que con ese apodo acabaron con la vida de ciudadanos inocentes y criaturas indefensas.
>> Sigue...
:: siguientes >>
|