Golpes de la Naturaleza
05.03.10 @ 21:59:05. Archivado en Economía, Noticias
Que cosas tiene la vida, curiosas y raras. Cuando uno se descuida, las casualidades aparecen para enviar mensajes que pocas veces interpretamos.
En enero, hemos sido testigos del terremoto que casi destruyó Haití. La nación antillana fue estremecida, sacudida y sepultada por un espeluznante sismo de poco más de 7 grados en la escala Richter.
Casi nada se sostuvo en pie. Palacios y palacetes, haciendas y barriadas de marginados sucumbieron a la violenta estremecida del suelo bajo sus pies.
Se vino abajo el palacio presidencial, la catedral y los pocos edificios de cierta modernidad con que contaba este país, abrumado por la superchería, la pobreza, el latrocinio y la corrupción, no sé si de los de ahora, pero casi es seguro que sí de los anteriores.
Cuando apenas nos reponíamos del impacto emocional ocasionado por las imágenes televisadas de la tragedia, con niños famélicos, mujeres y hombres desesperados por encontrar alimentos, con ancianos tumbados en camillas de hospitales improvisados, resuena en otra dirección el tambor de la destrucción.
Le tocó esta vez a Chile convertirse en blanco de las bravuconadas de las placas tectónicas. Su largo y angosto territorio fue remecido por una pavorosa convulsión de más de 8 grados en la misma medida que el anterior.
En esta ocasión, el mar se mostró amenazante, enseño sus dientes espumosos, lanzó a las playas algunos restos de la arquitectura rocosa de las profundidades e hizo entrar en alarma, no solo a Chile, sino también a sitios tan distantes como Hawai y Japón.
¿Qué condiciones han unido a estos dos países? Uno es el más pobre del continente americano y el otro representa a la economía más pujante y creciente de Latinoamérica.
El más pobre y el más rico, igual sucumben ante las fuerzas de la naturaleza. Nadie puede escapar a los designios de un universo indiferente y despiadado. Vivir entre las humaredas de los inciensos del vudú o pertenecer a la patria que dio las letras inmortales de Pablo Neruda y Gabriela Mistral, no representa ninguna diferencia para el frío ámbito cósmico que tanto derrumba como inunda.
Haití no se ha repuesto nunca de aquellos tiempos del imperio, ni de la colonia y parece ser que tampoco de la época de finca personal de los dictadores duvalerianos. Ni la democracia le ha permitido a este pueblo un poco de libertad, atados a antiguas condiciones de sumisión.
Chile por su parte, recibe el golpe en medio de su auge y progreso. Los mástiles de los barcos se mecen en los puertos y los contenedores con carga se sacuden. ¿Qué nos ha querido decir la naturaleza con este golpe doble?
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Roderick Guzmán Meza


