Hijo de Pablo Escobar pide perdón a víctimas de su padre.
20.10.09 @ 22:33:21. Archivado en Biografías
En sus tiempos, Pablo Escobar Gaviria era uno de los más temibles capos del narcotráfico. Era poderoso, sagaz, multimillonario, terrible en su venganza y meticuloso en llevarla a cabo.
Líder del cartel de Medellín, llevó una vida azarosa y contradictoria. Quienes le conocieron de cerca hablan de un hombre bondadoso, un amoroso hijo, un muy considerado hermano y un devoto padre. Sus detractores lo califican como un brutal homicida, un sanguinario criminal que no tenía piedad de nadie.
A sueldo, dicen que llegó a tener a muchos personeros del gobierno, de la policía y de las fuerzas armadas de su país. Los pobres de Medellín recibían sus dádivas y hasta viviendas con todas las comodidades que permiten la modernidad y el urbanismo.
Pero un buen día, todo llegó a su fin. Fue acorralado en un edificio de departamentos por el llamado Bloque de Búsqueda de las fuerzas especiales de la policía. Estaba en compañía de uno de sus sicarios más eficientes, alias Limón, quien también murió ese segundo día de diciembre.
Abatido mientras intentaba escapar, Pablo Escobar dejó antes de ello un rosario de muertes tras de si, las manos manchadas de sangre no clamaron piedad ni al cielo ni a sus victimarios. Sobre el húmedo pavimento cayó tendido con los ojos desorbitados como intentando no ser enceguecido por las tinieblas.
El bloque de búsqueda rastreó dos llamadas que hizo a su hijo aquel 2 de diciembre de 1993. La historia oficial dice que los gendarmes abatieron al hombre; la extraoficial apunta a que Escobar se suicidó antes de que pudieran atraparlo, para evitar la extradición a Estados Unidos.
Ahora, pasado todo este tiempo, dieciséis años después, el hijo del más poderoso hombre de la mafia colombiana, Juan Pablo, hará público el próximo 12 de noviembre un documental titulado Los Pecados de mi padre.
Quien ahora se llama Sebastián Marroquín pretende tender un puente que sirva para que los colombianos comiencen a pensar en la reconciliación. El hijo del ex candidato presidencial Luis Carlos Galán reconoció que había sido difícil durante dieciséis años otorgar el perdón, pero este emisario facilitó la acción.
Algo similar ocurrió con el hijo del ex ministro Rodrigo Lara, acribillado por los pistoleros de Escobar Gaviria. Ahora el perdón podrá ser una moneda de curso corriente.
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Roderick Guzmán Meza


