La mujer sospechosa de ser hombre
21.08.09 @ 22:08:11. Archivado en Deportes, Noticias
Ella es una mujer negra, joven, poderosa como un huracán, sutil como el terciopelo, sus ojos son unas cisternas oscuras y corre sobre el tartán como un tren expreso sobre los rieles.
Tiene apenas dieciocho años. Su rostro es ceñudo y metálico, su cuerpo musculoso y flexible. Se ha lanzado sobre sus rivales en la carrera de ochocientos metros en el Mundial de Atletismo de Berlín, como si persiguiera una presa.
Pero las alcanza y las supera como si las demás estuvieran inmóviles en una dimensión alterna. Es tan rápida, tan magnífica que la Federación Internacional de Atletismo la someterá un examen genético para comprobar que por el torrente de su sangre no corren también con igual celeridad, genes del sexo masculino, en una proporción sospechosa.
Caster Semenya nació en Sudáfrica. Se le reconoce poca sutileza de apariencia, reducida gracia en sus gestos, pero es mujer, afirma y reafirma su padre Jacob quien la ha apoyado en esta su aventura atlética.
Los integrantes de su tribu tampoco dan crédito a lo que ellos llaman fantasía, discriminación extramuros y extratemporal de una ciudadana sudafricana. Sienten un residuo de aquellos tiempos del apartheid, de la época de la agresión y la ignominia.
Jacob Semenva sonríe con seguridad, muestra una foto donde señala el parecido que tiene con su hija. “Se parece mucho a mí, tiene mis ojos y mi apariencia”.
La actitud de la Federación le parece injusta y la crítica. “No me gusta nada, no me parece justo. Desde mi punto de vista se ha ofendido mi cultura, nuestra cultura Sepedi; es un insulto hacer algo así.
Ha salido a relucir la partida de nacimiento para defender la autenticidad del sexo de la competidora. Los vecinos de su aldea han enviado los documentos para defender el honor y la dignidad de Caster.
Tampoco escasean las voces que reclaman la envidia que se siente por el exitoso paso de la joven sudafricana por las pistas de Berlín, donde se ha convertido en una exhalación, en un rayo mientras sus adversarias solo pueden verle las poderosas corvas en acción.
A pesar de todos los argumentos a favor de la competidora y de su naturaleza femenina, muchos son los que consideran una ofensa semejante duda, sobre todo después de haber logrado tan ruidosas victorias.
Algunos no vacilan en preguntarse qué hubiera ocurrido si Caster hubiera perdido. “Seguro les importaría un bledo que una joven negra de la zona austral de África quedará rezagada y boqueando en el último lugar después de los ochocientos metros recorridos.
No obstante, este no sería la primera vez que una atleta femenina será analizada para conocer su verdadero género. Se dice que es posible que Caster no sepa que no es una mujer, desde el punto de vista genético.
Por el lado de los atletas, han sido muchos los que critican la humillación a la que se está sometiendo a la joven corredora. Las pruebas, insistimos, debieron haberse realizado antes del mundial o simplemente quedarse callados.
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Roderick Guzmán Meza


