Británicos desclasifican documentos sobre ovnis
17.08.09 @ 22:37:44. Archivado en Ficción, Noticias
No siempre se puede escribir sobre asuntos muy serios. Cansa, desgaja y desatornilla. Reflexiones son muchas las que nos acosarán durante esta existencia tan zarandeada por los asuntos domésticos y por la batahola de la sociedad.
Los que al parecer si llevan el camino de una mayor certidumbre son los extraterrestres que han sido desclasificados por el gobierno británico parda salpicar con algo de condimento galáctico la flema anglosajona.
Muestran los documentos liberados de la censura que existen sujetos de más allá de nuestro sistema solar que tienen cabeza de limón y ojos de guisantes, son flacos hasta lo famélico y pálidos como la cera.
Esto ya lo había mostrado Spielberg en alguna de sus entregas fílmicas y ahora lo ratifica el Ministerio de la Defensa del Gobierno de su majestad.
También luces llenas de misterio que flotan sin razón o naves discoidales que lanzan rayos contra aviones, barcos, automóviles, bicicletas, perros y cualquier cosa que ose moverse mientras flotan sobre la tierra.
Lo del alienígena con cabeza de limón lo han declarado un par de jóvenes allá por 1995, un día de primavera. Según los entonces muchachos, el visitante simplemente los llamó y les indicó que le siguieran.
Los condujeron a un objeto que tendría la altura de un edificio de cuatro pisos. Según los chicos, ellos se negaron por el lógico miedo y escaparon gracias a la intervención de un perro que ladraba incontenible al traslúcido cítricocefálico.
Agentes llegaron al lugar y solo se encontraron con un cansado trabajador agrícola que intentaba sembrar algunas hortalizas en un campo un tanto lodoso.
Más adelante, el informe desclasificado señala que un ovni se balanceaba sobre las tumbas del cementerio de Widnes, al noroeste del país y cuando se dio cuenta de que todos allí estaban muertos y no le hacían el menor caso a su luminosa presencia, comenzó a lanzar rayos contra las lápidas.
Una señora ya mayor afirmó que un sujeto vestido con un traje color piel se le aproximó, la miró detenidamente y le extendió un brazo que terminaba en una mano con membranas interdactilares. Continuó diciendo la dama que la piel era fría como la de un sapo, pero que ella nunca había rozado siquiera un batracio en toda su vida.
Muy curioso que en ese año de 1996, se estrenaba la multitaquillera El Día de la Independencia y el prurito de invasiones de otro mundo se adhirieron a la mente de los más impresionables.
Otro de los testimonios lo dio un vendedor de periódicos quien dijo que, muy temprano, mientras aguardaba la llegada de su proveedor, vio descender sobre una colina cercana un artefacto de cierto tamaño, lleno de luces parpadeantes. Cuando se acercó el ingenio mecánico se hizo invisible y a él le pareció que había bebido mucho la noche anterior.
Ahora, un poco más en serio, debemos preguntarnos el alcance de esta necesidad de protagonismo de algunas personas, a través de historias como las anteriores.
Es posible que una vida tan vacía y anodina intente parodiar al cine o a la literatura… o acaso, sí es cierto que nos vigilan desde algún lugar allá aún desconocido en medio de las estrellas.
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Roderick Guzmán Meza


