Breve Descanso
03.08.09 @ 22:26:07. Archivado en Personal
Nos hemos tomado unas breves vacaciones. Unos días de descanso no vienen mal a nadie, eso es axiomático. Pero no han sido estos días para liberarnos de todas las cargas que impone la responsabilidad, la costumbre y el quehacer diario. La labor continúa. La lectura también. Un poco hemos reducido nuestra participación en esta sección para soltar fardos sobre el camino recorrido y con visión más clara iniciar una etapa más.
Escribir aquí ha sido estimulante. Los comentarios recibidos también, a pesar de lo estruendoso de algunos y de lo hiriente de otros. Muchos, por el contrario, han sido nobles, amistosos y respetuosos. Esos, los más apreciados por razones obvias, han sido el verdadero abono a la voluntad para continuar.
En no pocas ocasiones, lo confesamos sin rodeos, nos asalta la indecisión. Ingrata es a veces la tarea de escribir. Los temas no acuden a nuestro llamado, aunque los sabemos presentes. Requieren ellos formas particulares y presencias específicas que no atinamos a definir. Se deslizan entonces con irreverencia ante nuestra perplejidad y se convierten en un latido o en una inesperada exhalación respiratoria.
Todo el tiempo invertido ha sido valioso, por la experiencia, por lo hedónico también. Cientos de artículos, textos y algo de aquello que imaginamos es nuestra versión de literatura, nos han servido para desahogar algunas dudas y enfrentar algunos temores, consistentes unas y agresivos los otros.
La pantalla ha sido amiga inseparable, lo mismo que el ordenador, acostumbrado su teclado a los rudos contactos con mis dedos. Sobre el blanco tapiz virtual, las letras aparecen, hilvanan palabras, frases, oraciones, párrafos y páginas para decir algo, para expresar un estado de ánimo, una solapada disconformidad y más.
Han sido cuatro años, de casi diario teclear, con descansos de fines de semana para respirar, para estirarnos, para sentir la otra versión de la existencia, la dura, la cristalizada, la indiferente, aquella que por nosotros no puede ser conducida ni controlada.
Hemos hecho ingentes esfuerzos por lograr ese punto específico del aislamiento en medio de la barahúnda del diario que hacer. Protegidos por el traslúcido laberinto de la imaginación y de los recuerdos, hemos descrito de la mejor manera posible, aquellas imágenes que nos han asaltado y que han, casi a empujones, nos han obligado a darles forma.
Pretendemos recuperar energías, fortalecer el músculo adormecido, el magín entorpecido por la cotidianidad. Saludamos a aquellos amigos que nos han sido fieles, a pesar de no siempre estar de acuerdo con nuestros planteamientos. A ellos mi gratitud por la confianza y por el tiempo.
Esta no es una despedida. Al contrario, regresamos a la brega, desde nuestra trinchera centroamericana, desde un punto equidistante de todos, donde no hay puntos cardinales porque en la red virtual, en todas partes estamos y no estamos en ninguna.
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Roderick Guzmán Meza


