Si Zelaya regresa a Honduras será arrestado
30.06.09 @ 21:56:47. Archivado en Política, Noticias
Al parecer la sin razón del golpe de Estado en Honduras no cederá. Los turbios engranajes de la ilegalidad se mueven con solvencia, engrasados por interpretaciones legales de quienes han promovido la ruptura del orden democrático.
En Tegucigalpa, los tanques desdibujan el paisaje. Frente a la casa de Gobierno, los ruidosos y peligrosos armatostes impedirán el acceso de su recientemente depuesto inquilino, Manuel Zelaya, quien ha dicho desde Nicaragua que regresará el jueves próximo a su país.
Mientras los soldados patrullan e intentan intimidar a la población, los manifestantes ignoran las posiciones amenazantes y los gestos de poder de los uniformados.
El gobierno provisional de Roberto Micheletti ha iniciado el proceso de intervención de los medios de comunicación. Nada de proclamas anti golpistas, nada de llamados a la insurrección ni la desobediencia civil.
Nos han dicho que la televisión local transmite sus acostumbrados enlatados, culebrones, reportajes, documentales, musicales e insulsas proyecciones de todo tipo. Nada pasa en Honduras. El silencio se expande sobre la nación centroamericana.
Un parroquiano escuchaba en un mercado de Tegucigalpa la única transmisión de una radioemisora partidaria del depuesto presidente Zelaya. Un soldado escuchó la arenga y decomisó el aparato. Poco después la emisora salía del aire. Tampoco se puede acceder a la televisión por cable.
Los hondureños no saben lo que ocurre en su propio territorio. Tan solo los rumores que ahora dicen una cosas y más tarde otra. Se señala que Zelaya vendrá y después todo vuelve a la anterior incertidumbre.
En una cafetería de la capital los parroquianos demuestran su temor de que pronto se desate una guerra. Algo muy cercano al miedo se dibuja en su cara mientras observa detenidamente si hay algún uniformado cerca.
Algo que se ha comenzado a liberar de la censura es la versión de que Zelaya ha tratado de negociar su regreso al país con las Fuerzas Armadas. Esto es algo impreciso, toda vez que sobre él pende una amenaza de arresto tan pronto pise suelo hondureño.
Al parecer la respuesta de los generales es que no hay nada que negociar. “No se otorgarán concesiones de ningún tipo a Zelaya y si ingresa al país le arrestaremos”, ha dicho un miembro del Estado Mayor.
Según esta versión, Zelaya deberá enfrentar una avalancha de acusaciones por parte de diferentes organismos, entre ellos la Corte Suprema de Justicia, los juzgados y la Fiscalía General.
Pero Zelaya ha recibido múltiples muestras de apoyo y entre las más destacadas se pueden mencionar la OEA, la ONU y la Unión Europea. Se dice que la presidenta de Argentina Cristina Fernández se ha ofrecido para acompañarlo en su regreso al territorio hondureño.
En Honduras se ha esparcido la idea de que el presidente depuesto había comenzado a seguir con entusiasmo las estrategias del grupo de mandatarios liderado por Hugo Chávez y que promueven una política de izquierdas, reñida con la propuesta por la alianza que le llevó al poder.
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Roderick Guzmán Meza


