Apocalipsis del Hambre
19.06.09 @ 22:30:49. Archivado en Economía, Política, Finanzas
Los números son entidades frías, indolentes e inhumanas. Los resultados de sus combinaciones suelen ser, para unos, estimulantes, para otros aborrecibles y para los más, espantosas.
El párrafo anterior servirá para introducir la parte más oscura del informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) donde se indica que este año mil 20 millones de personas enfrentarán los desastres del hambre.
Pasan hambre todos los días más de mil millones de seres humanos. Una sexta parte de la población del mundo fenece sin alimentos, acorralada por la desnutrición y los males de ella derivados.
Mientras tanto, la crisis económica mundial avanza y engulle todo lo que encuentra y a menos que se tomen correctivos inmediatos, la cantidad arriba mencionada seguirá su escalada.
La paz y la seguridad del mundo se encuentran en riesgo. Una población con hambre se torna peligrosa, a pesar de lo silencioso de sus padecimientos.
De acuerdo a la organización internacional, solo en América Latina y el Caribe 53 millones de personas pasan hambre crónica. Todos los días esta población se desgasta sin alimentos, se asoma al sepulcro sin posibilidades de revertir las condiciones que le aquejan.
El director general de la FAO, al respecto ha dicho que la situación actual de inseguridad alimentaria mundial no puede dejarnos indiferentes.
Sin duda se impone entonces incrementar la inversión en el sector agropecuario, porque en los países pobres, si este renglón es vigoroso, el hambre puede ser enfrentada con eficacia y hasta vencida, así como también reducir los bolsones de pobreza.
Igualmente, el sector agropecuario incide de manera importante en el crecimiento económico del país.
Hace falta recuperar, no solo el elemento agrario, sino también la economía y los combustibles. Estas líneas, al confluir en un mismo vértice, erosionan la estabilidad de los países y someten a sus pobladores al escarnio de la escasez y las carencias.
Es importante destacar que como consecuencia de la ralentización de la economía, también se han reducido los ingresos el acceso al campo laboral de los pobres, lo que reduce a su vez la posibilidad de adquirir alimentos.
La pérdida de empleos se ha hecho sentir con mayor poder en las ciudades debido a que en esos emplazamientos se experimenta la mayor cantidad de pérdidas de puestos de trabajo, aunque los medios rurales no escapan a esta situación como resultado del regreso de trabajadores.
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Roderick Guzmán Meza


